De la locura también se vive

Locura. Cuando tome la decisión de aventurarme a estudiar en el extranjero fueron muchas las cosas que pasaron por mi mente, sobre todo a nivel de expectativas. Tantas, que no me importaba el absurdo miedo al fracaso. Pensaba que en el peor de los casos me quedaba la experiencia de haber cumplido uno de mis mas grandes sueños de niña.

Ahora; 21 meses después, recuerdo todo lo que he vivido y me reconforta saber que ha sido la mejor decisión de mi vida; en todos los sentidos. Quizás si me sentara a contarles todas las cosas por las que he pasado pensaran que estoy realmente loca y que hay que estar bien frita para arriesgarse a hacer todo lo que he hecho. Quizás sí, de mi locura, no me queda duda pero, gracias a esa locura he podido sobrevivir en Dublín.

Para nadie es fácil lidiar a diario con la inestabilidad de que hoy tienes donde dormir; comer y un trabajo “freelance” que te ayuda a sobrevivir; pero que la semana o el mes que viene se te vence la renta de la casa y debes mudarte a un lugar más económico y las ofertas de empleo se te reducen mágicamente por mala suerte; pero tu fe de que todo va a estar bien es mayor a cualquier contratiempo.

En una oportunidad; alguien especial y que marco mi vida durante muchos años, me dijo una vez “Yo creo que uno de sus defectos es ese positivismo y fe tan grande que tiene. A veces eso la hace escapar de la realidad y no buscar segundas opciones cuando no pasa lo que usted quiere”. Eso, en efecto me marcó, a lo mejor esa persona tiene razón; pero es ese positivismo extremo y la fuerza de mi fe lo que hoy en día me mantiene de pie y guapeando; lo que me hace sentir fuerte en momentos que la depresión me ataca y quiere devorarme sin clemencia. Porque si de algo me ha servido toda esta batalla desde que llegue a Dublín; es para darme cuenta por mis propios medios del poder de la fe y de la mente. Locura.

Con todo esto, no quiero tirármela de heroína o de la más “Guapa” – para no decir la mala palabra que generalmente se dice en estos casos-; tan sólo quiero dejarles saber que la vida no es fácil. Pero tampoco difícil, no es complicada, los complicados somos nosotros. Enfócate en lo que realmente quieres y si tienes que arriesgar HAZLO. Perdiendo también se gana y no hay nada más reconfortante que la sensación de saber que venciste tus miedos y que cuando te toque despedirte de este mundo te lleves un costal de experiencias que no se compara con nada. Locura.

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