En el deporte los nombres pasan, pero el uniforme y la institución queda

A lo largo del tiempo hemos visto en el deporte como los ídolos dejan equipos para irse a otro lado. Bien sea por contrato, por más dinero o simplemente para cerrar sus carreras. Atrás quedaron los deportistas de una sola camiseta, lo vemos en el basket, en el fútbol y en el béisbol.

Poco a poco vemos como el deporte se convirtió en un negocio y dejo el amor y respeto por el equipo, por la institución. Los Jeter o Rivera en el béisbol, los Totti en el fútbol o los Kobe Bryant (QEPD) ya son muy difíciles de ver.

El deporte en general cambió mucho. Por eso dedicamos el título de esta semana a entender un poco como los nombres pasan y la institución siempre queda. El equipo siempre estará por encima de cualquier cosa, de cualquier persona, absolutamente nadie es indispensable.

Tomando en cuenta lo que está sucediendo en estos momentos con Leo Messi y el Barcelona. Partimos del hecho de que no es la primera vez y no será la última que veremos esta situación. En lo que si podemos todos estar de acuerdo es en las formas de hacer las cosas. En el tiempo más cercano, vimos a Cristiano irse del Real Madrid con destino a la Juventus, para muchos algo que no querían ver no solo por el peso y rivalidad con Messi que hacía de los Real Madrid – Barcelona más entretenidos. También por el hecho de lo que significaba para La Liga perder una imagen como esa.

Pero el Madrid en un corto tiempo se reestructuró, se reencontró y hasta una Liga ya ganó. Precisamente por eso, porque los ídolos y los nombres pasan. Cristiano a pesar de no ganar todavía más allá de la Serie A con la Juve sigue en busca de más, sabemos que ya llegará.

Otros ejemplos

Los ejemplos son infinitos en todos los deportes. Ya hablamos de Cristiano, recordamos cuando Jeter se retiró al igual que Mariano y que difícil sería ver a los Yankees si ellos dos. Resulta que se pueden ver, se disfruta a los Yankees que aunque no han ganado en 10 años una Serie Mundial siguen siendo favoritos todos los años.

El baloncesto antes, durante y después de Jordan siempre ha tenido cosas maravillosas, post Kobe Bryant también. Hace más de 15 años que venimos disfrutando al más completo de la historia como LeBron James y el basket sigue su camino. Además de que el caso de LeBron James es digno de tomar, un ídolo para dos ciudades distintas, dos organizaciones a las que les dio todo y que ambas pensaron que se quedarían con LeBron hasta sus últimos días, pero no fue así. Para suerte de Cleveland y Miami, logró campeonatos memorables para los equipos de esas ciudades.

Ahora está en Los Angeles, con unos Lakers que hace mucho tiempo no ganan un campeonato, que hace rato no ganaban series en playoffs. Ya lo hicieron en esta temporada 2019-2020 y siguen en camino al título. Poco a poco se abre camino a ser ídolo también como en algún momento en esa ciudad y en ese equipo amarillo y púrpura lo fueron Karem Abdul Jabbar, Magic Johnson y Kobe Bryant. Espera finalizar su carrera ahí, siguiendo los pasos de los tres anteriores, como campeón.

Como entender esto desde la posición del fanático

Tal vez la parte más difícil de todo es que el fanático o aficionado lo entienda. Ven a sus ídolos mucho más allá del equipo, no encuentra manera de configurar una alineación sin su máxima figura, sin su máximo referente. Pero los nombres pasan, el uniforme queda, el tiempo es implacable y por eso hay que aprovecharlo.

También las cosas pueden verse desde el punto de vista del agradecimiento. Por todo lo que las figuras le dieron a su club, pero verlos irse en la situación que sea nunca será fácil, así es la vida y así es el deporte.

El aficionado como se dice en el fútbol siente los colores. En el béisbol le duele la camisa, en el basket suda la camiseta de su equipo como si su vida dependiera de eso. Añadan tener a una figura como Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Michael Jordan, Kobe Bryant, David Ortiz, Derek Jeter y se cuadruplica ese sentimiento.

En mi caso como lo dejé ver en la columna de la semana pasada fue Ronaldo Nazario. Al punto que me volví seguidor del Inter de Milán por su tiempo en el equipo y sigo siendo años después de su retiro.

Así el fanático tiene mucho más de donde aferrarse, pero siempre entendiendo que cuando las figuras ya no estén, el equipo siempre estará. Vendrán nuevos jugadores, nuevos profesionales que sentirán las camisetas y los colores, representando al nombre que llevan en el pecho.

Las instituciones permanecerán en el tiempo

Absolutamente nadie estará por encima de un equipo, por encima de una institución que ha permanecido tantos años. O que sin tener muchos años ha trabajado duro para surgir contra los más grandes mercados. Caso especial lo vivimos en Alemania con el Leipzig de la Bundesliga.

Hoy en día tenemos a LeBron James, tenemos a Messi y Cristiano, a Mike Trout y José Altuve. Tuvimos a otros gigantes del deporte en otro momento y después de los que están actualmente vendrán algunos más, siempre vendrán más, cada uno con su estilo y su talento. Para demostrar quién es el mejor, la competencia siempre existirá, eso es lo bueno y lo bonito del deporte.

    Siempre habrá algo nuevo que contar, siempre habrá un séptimo juego con diferentes protagonistas pero que dejará las mismas emociones, una final con otros jugadores pero que la victoria y la derrota sabrán igual, una a gloria y otra será muy amarga.

    Pero los equipos siempre estarán, el deporte siempre estará por encima de cualquier cosa, por encima de todos, las emociones, las lágrimas bien sea de alegría o de tristeza aparecerán una y otra vez. Por eso los ídolos, aunque siempre existirán no deben definir la pasión del deporte para seguir a un equipo o para disfrutar de algún deporte.

    Así como vale la pena disfrutar de cada uno de ellos y no perder el tiempo en infinidad de tediosas y algunas veces sin sentido comparaciones que no llevan a nada. El fanatismo por un equipo no se acaba porque en la camiseta ya no se lee el nombre de la máxima figura, los colores y las camisas, el nombre que se lleva en el pecho se respeta y siempre será así.

    Ellos también son seres humanos

    No me voy a despedir sin olvidar que ellos son humanos, que como cualquiera de nosotros que no somos deportistas ni atletas, buscan lo mejor para su futuro personal o familiar bien sea el caso.

    No sé deben criticar las decisiones y si acaso las formas dependiendo del caso. El deporte, los equipos, deben mantener un orden y eso solo se conseguirá con los protagonistas felices y que estén donde quieran estar.

    Un caso muy particular sucedió en el béisbol donde una estrella como Bryce Harper abandonó al equipo que le dio todo como los Nacionales de Washington para irse a Filadelfia a jugar con los Filis. En su primer juego de regreso a la capital recibió una mezcla de aplausos y abucheos por parte de los fanáticos. Sentimientos encontrados para todos, pero como lo hemos dicho una y otra vez, así es este negocio, así se maneja ahora.

    Los jugadores son el deporte, son la cara de las emociones que vivimos día a día, los 365 días del año. Sin ellos nada sería igual, pero pasarán los años y vendrán nuevos atletas, nuevas emociones y ahí estaremos siempre para disfrutar y vivirlas intensamente. Sin nunca olvidar que los jugadores pasan, pero los equipos y las instituciones quedan.

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