Desinstitucionalización para institucionalistas

Nuestro columnista Ricardo Andreutti no encontró una manera más sincera de mostrar su pesar, que en una serie de mágicos versos… Un poema que connota a la actualidad del embrollo de la situación del fútbol en Venezuela:

Título tan enredado como el proceso mismo.

Tan complicado de entender como estos últimos meses vividos.

Tal cual este julio para el olvido.

Pero con agria esperanza,

como algo que tiene que pasar.

Contemplar la hecatombe,

para así las manos,

llevarlas a laburar.

Aceptar la quema y festejar la tala.

¡Discúlpeme la metáfora ecología divina!

Pero un terreno baldío es preciso crear,

que abruma al arar,

que se ora al sembrar,

que se confía al labrar.

Y con esperanza,

se hace regar.

¿En qué momento llegamos a este punto?

En el momento en que la codicia y poder,

olieron el húmedo papel del verde encanto,

que, con glamour sigiloso,

se abría paso como principal capricho popular.

En momentos de apocalipsis,

convertimos un futuro deseado,

en un presente irreal.

Un presente que nos toca vivir,

pero no sortear.

Un presente del que nos merecemos embarrar.

Y que la bandera de nuestra conciencia,

en primera fila,

sea la primera voluntaria,

deseosa de recomenzar.

Ricardo Andreutti.

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