¿Dónde está la Vinotinto que me hizo soñar con un Mundial?

Hablar de la selección de Venezuela (Vinotinto) en estos momentos es igual a decir “Chita debe renunciar” o “los jugadores no sirven”. Yo no creo ni en una ni en la otra frase,  sencillamente no veo que jueguen como el equipo que eran hace unos años atrás;  o tan sencillo como lo que mostraron frente a Colombia en la Copa América 2015.

Los últimos partidos de la Vinotinto me han hecho preguntarme: ¿dónde están los que me hicieron soñar con un Mundial o la final de la Copa América 2011? En la cancha son los mismos nombres,  uno que otro distinto,  pero en esencia la alineación en un gran porcentaje es la que vi años atrás jugando con el alma para vencer al rival.

¿Qué hay ausencias?  Sí, la más importante es la de Juan Arango y para nadie es un secreto que fue el eterno capitán, pero no creo que sea solo eso.  En los cuatro partidos de la Eliminatoria he visto cualquier equipo, si podemos usar ese término de “equipo”, ya que realmente lo colectivo quedó atrás y hasta el mismo Oswaldo Vizcarrondo lo reconoció después de la goleada que nos dio Ecuador.

No sólo son las cuatro derrotas;  estamos hablando de once goles encajados por errores infantiles que no tienen explicación, que los ves una y otra vez y dices. ¿en serio esto pasó?

La selección vinotinto que me enseñó a luchar, soñar y levantarme ha desaparecido en cuestión de segundos. Ya no se ve el respaldo de un jugador a otro.  Antes, cuando un futbolista perdía la marca, inmediatamente estaba el otro para salvar a su compañero. ¿Dónde quedaron esos jugadores?

Ahora se entrega el balón, no hay juego colectivo,  el rival nos pasea en la cancha y sólo vemos rostros de frustración tanto de los jugadores como del técnico.

Vinotinto, una pasión

¿Hay solución?  Soy una fiel creyente del trabajo en equipo, que la mística de la que habló Oswaldo se vuelva a recuperar;  sin embargo,  creo que llegó el momento de asumir los roles de cada uno.  No se puede volver a caer en la historia de la Cenicienta y menos con este grupo que tuvo el carácter de ganarle a Argentina, empatarle a Brasil, vencer a Chile;  silenciar al público de Uruguay y bailar a Colombia.

Llegó la hora de que salgan los que verdaderamente estén comprometidos, el que no quiera sudar la camiseta que se siente y el que desee luchar que deje el alma en la cancha.  Eso sí,  con criterios, un sentido táctico que cuando se vea al campo se entienda que tienen una planificación y no como si un niño tuviera el control del Play.

Cada quien tiene responsabilidades,  no digo que Noel Sanvicente sea perfecto ni que es el culpable de todo, pues él diseña el juego;  pero si sus muchachos no le prestan atención creo que ni Mourinho ni Guardiola podrían hacer algo por nosotros. Los periodistas también tenemos nuestro trabajo; no se puede aplaudir todo, tampoco aprovechar el momento para lanzar en Twitter los comentarios que jamás dijeron en ciclos pasados de la vinotinto.

Los venezolanos somos un equipo, o al menos lo fuimos y creo que se puede recuperar. La Vinotinto no se debe convertir en el reflejo de un país disociado,  tiene que seguir siendo el motivo de unión, aunque sea por noventa minutos. Ojalá que en 2016 pueda volver a ver a la que me hizo soñar y con la que siempre estaré.

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