El fútbol venezolano es la propia novela

¿Hasta cuándo tendremos que ver tantos shows en el fútbol veneolano? ¿Cuántos espectáculos quedan por observar o enterarnos? Queremos ir al Mundial,  soñamos con una Copa Libertadores o Suramericana, pero no nos damos cuenta que nos falta mucho para eso,  y no lo digo por lo futbolístico nada más.

El último capítulo de la novela del fútbol venezolano tuvo a dos protagonistas en una misma escena: Mineros de Guayana vs Estudiantes de Mérida.  Por una parte,  la directiva del equipo negriazul decide despedir a Richard Páez un día antes del partido,  sin previo aviso y con la pequeña petición de que dirigiera el encuentro, a pesar de ya haberle dicho que no iban a contar con sus servicios.  Obviamente el DT se negó a eso y desde el sábado en la noche los rumores eran el pan nuestro en las redes sociales.  Dos derrotas le costó el puesto,  los jugadores salieron a apoyarlo,  aunque también hubo comentarios que trajeron más tela para cortar.

Del otro lado,  está el caso de un Estudiantes que siempre se ve metido en problemas que no les competen a los jugadores solucionar sino a su directiva.  El plantel viajó vía aérea a Puerto Ordaz el día domingo,  llegaron al estadio sin almuerzo y así salieron a la cancha para jugar.  ¿Cómo es posible que estas cosas ocurran?  ¿Por qué arriesgar a un jugador de fútbol de esa manera? Los futbolistas se comprometen con la camiseta; sin embargo, a las autoridades parece no importarle el bienestar de ellos. ¿Y si le pasaba algo a uno de los jugadores por jugar en esas condiciones? Eso parece no tener tanta relevancia, la desorganización es la palabra clave en esta circunstancia.

¿Qué pasó en este capítulo? Mineros ganó dos a cero a un rival que ni había comido,  se retrasó unos minutos el juego porque algunos fanáticos ingresaron al campode fútbol para mostrar su descontento con el despido de Páez y la llegada de Marcos Mathías al banquillo guayanés.

¿Merecía Richard Páez salir así de un club que consiguió ingresar después de tanto tiempo a una Libertadores? Desde mi punto de vista hay una palabra que se llama respeto y que muchos olvidaron en este mundo.  No pueden decir en una concentración de la noche a la mañana que el estratega se debe ir. ¿Dónde quedaron esos códigos que tanto nombran en este deporte? ¿Se olvidaron de las victorias tan rápido? ¿Quién tiene la culpa de todo? Son algunas de las preguntas que nos podemos hacer cuando vemos tan bochornoso espectáculo. El despido es valido, más no era la forma.

Este es nuestro fútbol,  el que a diario golpean con decisiones ilógicas, al que todavía le falta mucho por soportar e intenta crecer a pesar de todo.  ¿Cómo pretenden llegar a un Mundial o conseguir una copa internacional si aún estamos en pañales en el ámbito organizacional?

Es lamentablemente, pero no nos extrañemos si en las próximas semanas llega un nuevo capítulo de la novela llamada fútbol venezolano. Protagonistas hay muchos, héroes pocos y villanos sobran. ¿El perjudicado?  Nuestro fútbol. Lo peor de todo es que esta parece una novela de esas que extienden y vuelven a extender sin saber cuándo será el capítulo final.

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