En la vulnerabilidad encuentro libertad

Quise sacar este artículo de mi blog personal rickyandreutti.wordpress.com para compartirlo con ustedes en Triángulo Deportivo. Me parece muy oportuno en estos momentos, donde tantas emociones y sensibilidades diferentes aparecen a cada rato. Los deportistas no estamos exentos de estos avatares de la vida, porque primero somos seres humanos que sienten y padecen como buenos mortales.

La inspiración de este post apareció hace unos días, porque divagué muchísimo para arrancar la rutina de entrenamiento, impuesta por el equipo, que hago en la sala de mi casa. Apareció en el proceso del reconocimiento y aceptación de dicha emoción. Apareció en esos pensamientos donde encontré algunas respuestas a actitudes pasadas; cómo ellas pueden mostrarme las puertas que abren esas sensaciones de libertad y paz que habitan en cada uno de nosotros, que nos empeñamos en mantener cerradas.

Mientras más vulnerable y expuesto me permito ser, más creencias, emociones y pensamientos limitantes reconozco y, por momentos, supero. Rompo mis propios paradigmas y rompo cualquier paradigma impuesto por mi entorno, anulando la intervención de mi ego a través del qué dirán. Me muestro al mundo, a la sociedad, a mi entorno laboral tal y como soy. Y me doy cuenta de que siendo fiel a eso encuentro poder en mi individualidad trayendo resultados asombrosos y sensaciones reconfortantes.

Mientras más reconozco mis miedos, mis incertezas e incertidumbres; mientras más apertura les doy optando por una actitud de observador, sin juicios: aunque no del todo, comienzo a comprenderlas un poquito más y con ello me supero o por lo menos soy consciente de lo que estoy viviendo.

Convirtiéndome en un observador neutral veo lo que soy y en lo que me voy convirtiendo. Me reconozco como un ser con muchas limitaciones irreales producto de circunstancias inexistentes; que aparecen a partir de anclajes en el pasado que me frenan a mostrar lo mejor de mí hoy.

Agradezco esta experiencia justo cuando declaran treinta días más de cuarentena. ¡Vaya noticia y en qué momento! Treinta días que me limitan a tener un contacto humano de una hora por semana con mi padre y nada más. Este amor nos permite ser irreverentes ante las recomendaciones solo por una hora; no nos van a meter presos por eso.

El sentirme débil y vulnerable quince minutos antes de arrancar con la rutina de ejercicios diarios del equipo, con la cual nos mantenemos en forma a través de una aplicación del teléfono; me permitió reconocerme en esa situación. Me permitió regalarme un tiempo corto, pero revelador y resiliente, para reconocer esa puerta que me lleva a una fuente de poder que conecta conmigo mismo. Antes no sentía la capacidad de describir el proceso, pero hoy por hoy quizás sí. Probablemente mañana lo describa diferente.

Estos días de individualidad me permitieron identificar algunos de los miles de pensamientos y emociones limitantes que puedo poseer. Reconocerlos me han permitido transformarlos para sorprenderme con aptitudes escondidas en mí; que me han estimulado a aprender competencias técnicas totalmente diferentes del área del fútbol que me forman como un ser integral.

Soy vulnerable y tengo muchos temores y dudas, me lo permito. Lo bueno es que podemos elegir y todo parte de esa elección: la evolución. Sin decisión no hay cambio.

Afortunadamente he podido reconocerlo en mí. Ya que no puedo jugar partidos, decidí celebrar esos pequeños, pero poderosos triunfos, cuando me sorprendo con nuevas aptitudes en áreas del conocimiento que nunca antes había experimentado. Estructuré mis días para que el aprovechamiento de mi tiempo mitiguen mis incertidumbres y ansiedades irreales pero dañinas al fin. Estos pequeños triunfos me permiten vivir más en la plenitud de un presente real.

Reconocer estos pensamientos y emociones limitantes permiten descubrirme en un partido. Entender el porqué me fue bien y por qué no tan bien. Este conocimiento, además, me permite utilizarlos de anclajes para mis próximos retos. Reconozco varias interrogantes: ¿por qué me fue tan bien en ese partido de Libertadores contra Boca cuando entré en el segundo tiempo? ¿Por qué jugué a tan alto nivel contra Libertad en Paraguay en un marco tan exigente en lo mental y en lo emocional? ¿Cómo me sentí? También reconozco la otra cara: ¿por qué no me fue tan bien contra Estudiantes de Caracas el año pasado, qué hizo que me sustituyeran en el mismo primer tiempo con toda la lógica del mundo? ¿Por qué no me fue tan bien en Maracay contra Aragua en los cuartos de final el torneo pasado?

Sin duda, reconocer esto me permite buscar en mi caja de herramientas esas emociones y esos pensamientos que me llevaron a tomar decisiones positivas y potenciaron mis capacidades como futbolista. Probablemente esto pueda servirme para otras áreas de mi vida o a otros trabajos: mi emprendimiento, mis relaciones u otras experiencias diferentes al fútbol.

Agradezco permitirme ser vulnerable y aceptar mis miedos, porque sin juzgarlos y siendo compasivo encuentro caminos que me llevan a puertas que me conectan con lo que soy.

Gracias miedos, gracias debilidades y gracias incertidumbres por acompañarme y por darme señales que me guían a tratar de encontrar mi propia libertad.

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