¿En Venezuela resaltamos las figuras del deporte?

Somos influenciados por Estados Unidos, me refiero al consumo de hobbies o figuras, a la hora de buscar información sobre nuestros deportes favoritos, vamos inmediatamente a las Grandes Ligas, la NBA, en un país que debido precisamente a esa relación histórica, nos trajo béisbol y baloncesto.

En la búsqueda de íconos deportivos, nos encontramos con Babe Ruth, quizá el primer gran ídolo del béisbol, la industria luego del rendimiento del jugador nos lo puso en la cabeza y quienes lo permitieron, en el corazón. Más de 700 jonrones son suficientes para ser convertido en leyenda y las leyendas  nunca mueren.

Cuando las figuras se convierten en mitos

Los hitos y mitos bajo su figura, a la industria le encanta esto, jugar con la realidad y la fantasía, surrealismo y béisbol, wao! Es perfecto si es Babe Ruth. Es perfecto, jugaba con los Medias Rojas de Boston con quien ganó tres Series Mundiales y se fue al equipo más  icónico del mundo: Los Yankees de New York, de paso, el principal rival de estos, ni el mejor guión de cine podía haberse imaginado, sólo faltaba una especie de maldición, o algo así…Ya va, un momento…!!!

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El 26 de diciembre de 1919, Ruth pasó a ser parte de los Mulos, esa industria de la que les hablo construyó aquella famosa “Maldición del Bambino”. Boston había ganado cinco de las 15 Series Mundiales que se habían realizado hasta 1919, la última de ellas en 1918, y Babe Ruth había participado en tres de ellas.

En Nueva York y Boston

En cambio, los Yankees, solo estaban de espectadores, en New York no sabían de títulos. Al llegar Ruth al roster neoyorquino, todo cambió. En 1921 y 1922 los Yankees jugaron sus primeras dos Series Mundiales, y aunque perdieron, se habían convertido en uno de los mejores equipos. Para 1923, ganaron su primer título, con Babe Ruth pegando 41 jonrones y con 130 carreras producidas. 

Ruth fue vendido porque Harry Frazze el dueño de los patirojos – que era empresario de eventos y espectáculos –  necesitaba recursos para montar una obra de teatro. Frazze le ofreció 27 mil dólares por tres años, en el Bronx pasaron la tarjeta por 100 mil dólares.

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Ruth jugó de 1920 a 1934 con los Yankees, fueron campeones en cuatro ocasiones, los Red Sox ni siquiera llegaron al Clásico de Otoño, de hecho Boston, después de la transacción más popular en la historia de las Grandes Ligas,  solo participó en cuatro Clásicos de Otoño (perdiendo todos en siete juegos) fue en el 2004 que volvieron a la gloria, pero en ese período de tiempo, el Bronx celebraban 26 ocasiones ser campeón de la Serie Mundial.

A todas estas Ruth seguía vivo, venciendo el tiempo, vendiendo camisetas, vendiendo historias, siendo partes de películas, era perfecto, venía de un orfanato en su natal Baltimore, bebía cervezas, le encantaba la vida de noche, Ruth le subía el volumen al fanático newyorkino, cuya característica principal es ser fanfarrón y como no, justificándose en las 27 coronas.

Directo a la gran pantalla

Vea The Sandlot o La Pandilla, un grupo de chicos, enfermos con el legado de Ruth, la película escrita, dirigida y narrada por David Mickey Evans y estrenada en 1993, hacen referencia a Babe Ruth y lo que significa en Estados Unidos, tanto así, que en la misma, hacen referencia al 4 de julio, hacen referencia a Ruth y su poder, a lo que significa ser fan de los Yankees y el béisbol, pero te sorprende cuando en medio de toda esta idiosincrasia, hay alguien que no tiene idea de quien fue el famoso slugger, de quien fue “el sultán del bat”, “el coloso del bateo”, “el titán del terror” como bien se lo hacen explicar.

¿Y las figuras venezolanas?

Escribí de Ruth, porque en algún momento me gustaría sentarme a ver algo sobre Luis Aparicio, sobre Miguel Cabrera quien la historia hoy lo tiene al lado de Ruth por cierto. Soy un fan más del béisbol, soy un fan más del slugger venezolano.

Pero el deporte venezolano está lleno de deudas, sobre todo, de deudas en trabajos audiovisuales, nuestros grandes episodios deportivos corren el grave peligro de ser tragados por el tiempo y su olvido, consumimos más lo de afuera que lo de adentro, encendemos el cel y si nos gusta el baloncesto primero vemos a Lebron James o Jordan que a Carl Herrera, lo que pido es darle un justo valor, sabemos que hay diferencias, pero un justo valor sería por ejemplo que en aulas de clase se viera historia deportiva.

No pido mucho, pido lo que está al alcance.

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