¿Es Miguel Cabrera el mejor atleta venezolano de todos los tiempos?

La banda opuesta, paradójicamente su tradicional aliada, acogió el hit tres mil de Miguel Cabrera. La bola corrió libre y presurosa hacia allá, camino de Cooperstown.

Con un sencillo al jardín derecho del Comerica Park contra el pitcher venezolano de los Rockies de Colorado Antonio Senzatela, Miguel Cabrera se convirtió la tarde de este sábado 23 de abril de 2022 en el primer venezolano en alcanzar los tres mil hits en las Grandes Ligas y apenas el 33° pelotero capaz de llegar a la cifra entre más de 22 mil que han pasado por las mayores durante más de siglo y medio.

El toletero diestro de los Tigres de Detroit logró la trascendental marca delante de su público, que lo aclamó mientras el héroe de la ciudad recibía la felicitación de compañeros, rivales y familiares. Con ese incogible en su primer turno del partido, Cabrera se apuntó como el séptimo integrante de la cofradía de autores de 500 jonrones y tres millares de imparables, a la cual pertenecen Hank Aaron, Willie Mays, Eddie Murray, Rafael Palmeiro, Albert Pujols y Alex Rodríguez. Añadan ahora un nuevo nombre, con cédula de identidad venezolana.  

Con Cabrera son seis los jugadores nacidos en América Latina capaces de sumar tres mil incontenibles. Antes llegaron a la marca el boricua Roberto Clemente, el panameño Rod Carew, el cubano Rafael Palmeiro y los dominicanos Albert Pujols y Adrián Beltré.  Ahora Cabrera buscará incorporarse a otra exclusiva fraternidad: la de los bateadores de 3 mil hits, 500 jonrones y 600 dobles, integrada por Albert Pujols y Hank Aaron; y a otra todavía más elitesca: 3 mil hits, 500 jonrones, 600 dobles y .300 de promedio. Allí solo firma Hank Aaron.  


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Tan ilustre compañía dimensiona lo que significa Miguel Cabrera no solo para los registros de la Gran Carpa, sino, también, para el deporte venezolano. Hablamos de uno de los más singulares artilleros derechos que hayan pasado por el Circo Máximo y de que bien pudiera ser el más brillante deportista que haya nacido en Venezuela.

Cuesta encontrar otro atleta nacido en este país que haya dominado tanto su disciplina, y por tanto tiempo. Ciertamente, la vida útil de un deportista varía según la especialidad que escoja, pero lo Miguel Cabrera es estratosférico. Menos mal que no fue ingeniero petrolero, como querían sus padres.  

Durante más de una década, el slugger aragüeño fue el mejor bateador de las Grandes Ligas y, por extensión, del mundo. No se trata de un tremendismo chovinista, sino de una verdad fáctica, verificable. Entre 2004 y 2016, un lapso de 13 temporadas, los números globales de Cabrera hicieron cumbre en las mayores. En ese largo trayecto nadie que haya consumido al menos siete mil apariciones tuvo un promedio tan alto como el suyo (.323) ni remolcó tantas carreras (1.491), ni sonó tantos hits (2.435). Tampoco pisó las almohadillas con tanta regularidad como él (.402 de porcentaje de embasado), ni tronó tantos dobles (502).    

La totalidad de las nuevas estadísticas que miden el aporte integral de un bateador a su equipo validan la tesis de que, entre 2004 y 2016, no hubo un toletero que superara a Miguel Cabrera. Según la data de Fangraphs, el OBP ponderado del jugador venezolano en ese periodo fue el más alto de las mayores (.408). También las carreras creadas ponderadas atestiguan el talento extraordinario de Cabrera a la hora de pegarle a la bola: estuvo a la cabeza de ese rubro con 155, contra 150 de Albert Pujols. En WAR, la métrica favorita entre los gerentes de Grandes Ligas, Cabrera fue el número uno en el segmento comprendido entre 2004 y 2016: 69, contra 68 de Pujols; y solo Pujols y David Ortiz superaron sus 477 jonrones. Hablamos de más de un decenio viviendo el Everest.  

Ninguno de nuestros más encumbrados atletas ha visto desde arriba a los demás por tanto tiempo. Claro, ahí viene Yulimar Rojas con sus botas de siete leguas, pero, en este momento diera la impresión de que Miguel Cabrera, nacido en los Valles de Aragua, es el Pico Bolívar del deporte venezolano, flanqueado por cúspides de nieves perpetuas como Luis Aparicio, Rubén Limardo, “Morochito” Rodríguez, Carlos Lavado, Amleto Monacelli, Antonio Díaz, Daniel D’Hers y Johnny Cecotto.    

A la carrera de Miguel Cabrera no le faltó casi nada.  Fue campeón, en Grandes Ligas y en Venezuela; trascendió como el primer nativo que ganó el premio al Jugador Más Valioso, y lo hizo por partida doble; ganó cuatro títulos de bateo; se ciñó la Triple Corona, que pasó 45 años buscando una testa digna de su grandeza hasta encontrar la suya;  fue llamado once veces al Juego de Estrellas; atesora siete Bates de Plata; se marchará con más de tres mil hits, quinientos jonrones, seiscientos dobles, 1.500 anotadas y .300 de promedio; y cuando pasen seis años después de su último juego en las mayores entrará al Salón de la Fama con alfombra roja, repicar de tambores y resonar de trompetas. Solo le queda un asunto pendiente: ganar, arropado en la bandera de su patria y con la C de capitán en el pecho, el Clásico Mundial de Beisbol.  

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