Tengo que escribir sobre un viejo amor: Guaros de Lara

Me da la sensación de que cada vez que escribo algo sobre Guaros de Lara, equipo al que pertenecí, me alejo más de lo que hice y de lo que hicimos.

De que es un recuerdo, simple o complejo, pero lo es y lo será. 

¿Cómo olvidar el gran amor?

Bueno, me pasa con Guaros. Si usted lee esto que escribo, imagine que es parte del equipo de trabajo de un equipo profesional deportivo de su país, que lo ganó todo, es decir, toda competencia oficial del ente mundial que rige el deporte donde su equipo se desempeña, fue obtenida por el equipo para el que trabaja, dentro y fuera del país donde usted vive.

Eso, no se olvida así, como así.

La gente me pregunta por Guaros y no sé realmente que responderle. “No olviden lo que se hizo, no olviden a los equipos que se vencieron, recuerden a los jugadores que vinieron, a los jugadores nativos que llevaron a Guaros a la gloria”, es lo que me limito a responder por mis redes sociales.

Cada 11 de marzo se volvió un trago amargo, muy amargo. Porque ese equipo histórico, hoy es un espectro. Hoy es una tristeza plena y saben que duele, una tristeza en el más amplio sentido, una tristeza con conciencia.

Como duele Guaros

Me preguntan incluso por su dueño y no puedo responder, porque sencillamente no tengo las respuestas de los aficionados a esas preguntas infinitas, si hay algo infinito, es el amor de un aficionado por su equipo.

Lo que pasa es que lo que hizo Guaros de Lara, sobre todo desde el 2016, cuando se convirtió en Campeón de América, es difícil de olvidar.

Campeón de América un par de veces, campeón Intercontinental, campeón Sudamericano, luego dos veces campeón de su país. Es el ciclo más exitoso de cualquier equipo deportivo profesional en Venezuela, de cualquier disciplina. En toda la historia, no hay una etapa dorada como esta y no lo voy a discutir, porque así es.

11 de marzo de 2016, la vez que un equipo de baloncesto de Venezuela fue campeón de un continente, aquella noche en el Domo Bolivariano de Barquisimeto que recuerdo como si fuese ayer, donde Mogi Das Cruzes de Brasil se fue del estado Lara derrotado.

Esa vez, ya al medio día todo estaba vendido, la adrenalina era especial, era única, no estábamos delante de un día cualquiera. Luego de aquella victoria, les decía a mis compañeros del departamento de comunicaciones que quizá, en unos años comprenderíamos lo que en ese instante estaba sucediendo.

Guaros paradójicamente perdió ese año la LPB, es parte del deporte, es parte del juego. Pero a partir de ese año, Guaros levantó la bandera de Venezuela y la llevó por toda América, la llevó incluso a Europa hasta Alemania y España, donde fue invitado a la Liga Endesa, principal liga FIBA del mundo para jugar baloncesto. Murcia, Zaragoza, Bilbao, Madrid, Guaros fue con su ADNGUARO.

Este escrito, es el escrito a un viejo amor. Me preguntan cosas que no sé, entendiendo ese amor de los larenses por su equipo, por su Domo Bolivariano, por sus Guaros de Lara. Me preguntan por los dueños, por Jorge Hernández, ese tipo que demostró amor por su propio equipo de una forma que nadie olvidará.

Guaros fue. Es lo que más me duele escribir y creo que más nunca será.

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