Grandes Ligas 2020: un final nada feliz (aunque así lo parezca)

Los reportes más recientes sugieren que, tras un mes de batalla de comunicados, Major League Baseball y el sindicato de jugadores avanzan hacia una fórmula de entendimiento para cristalizar la temporada de 2020; que pasará a la posteridad como la campaña del coronavirus. Lamentablemente, así las partes firmen la paz ahora, han cultivado la semilla de la guerra, que germinará más adelante. Este pacto provisional, si en definitiva ocurre, será el Tratado de Versalles de las mayores, el preludio de un conflicto más cruento a corto plazo.

Es verdad que en 2021 venía, inexorablemente, un intenso combate por el nuevo convenio laboral, cuya discusión se avizoraba borrascosa por la contraposición de intereses. Pero no es lo mismo negociar temas espinosos partiendo de la buena voluntad, que hacerlo desde la evidente animosidad que dejan en herencia estas semanas de acrimonia y mutuas recriminaciones. Se han sembrado vientos y se cosecharán tempestades. Ahora cada artículo del próximo convenio laboral se volverá una trinchera.

De toda la industria mundial del deporte, las Grandes Ligas es la única que se ha enzarzado en un pleito por dinero durante la pandemia. Es algo que debe llamar a las partes a la reflexión. Es difícil de entender para la opinión pública que una actividad que generó ingresos que superaron los diez mil millones de dólares se haya empantanado en una desgastante y la refriega por plata.    

Y la postura de los dueños de equipo ha sido especialmente desconcertante. Fueron jugando de mal en peor en este conflicto, al menos a los ojos del público. Terminan este contencioso como los villanos de la historia, rol que querían asignarles a los peloteros.

Algunos propietarios se pintaron como presidentes de una ONG. El dueño de los Cardenales de San Luis, por citar un caso, llegó a decir que el beisbol de Grandes Ligas era un negocio poco rentable y que casi todo lo que les entraba a los propietarios lo reinvertían en el club. Una afirmación desmentida por las publicaciones especializadas en economía deportiva y que, obviamente, los jugadores no creen. Así que, aunque jugadores y equipos lleguen a un avenimiento ahora, difícilmente se puede hablar en este caso de un final feliz.

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