La guerra de los millones asedia al espíritu del béisbol

Es inevitable estar triste, preocupado y desalentado por el actual panorama de la MLB.

Y es que no solo la pandemia del Coronavirus ha atacado fuertemente al béisbol de los Estados Unidos, privándonos a los aficionados de disfrutar de la temporada 2020 de las Grandes Ligas; sino que ahora también la crisis está tocando el bolsillo de jugadores y dueños de equipos. Esto ha ocasionado una guerra económica entre las partes.

Mientras el resto del mundo intenta envolverse en la onda del entendimiento; en las Grandes Ligas la discordia por ganancias y salarios está a la orden del día.

¿A quién no le gusta luchar por sus derechos y por lo que se merece? A todos, por supuesto. Pero, en esta situación tan particular, con la pelea entre dueños y jugadores; ellos no son los únicos que terminan sufriendo, sino que sufre también el legado del béisbol.

Gerentes y jugadores de Grandes Ligas discuten quién ganará más millones (cosa que no se niega, porque se lo han ganado a pulso con trabajo); mientras que miles de jugadores de las Ligas Menores perdieron su trabajo debido a la imposibilidad de los equipos de mantener sus servicios debido a la falta de juegos por el Coronavirus.

¿Saben el impacto que esto tendrá a futuro? Pues uno poco favorable. Porque así haya un puñado de jugadores que pueda mantener por un tiempo el béisbol, podríamos ver cómo en los próximos años el talento naciente en Las Mayores se viene a pique. Y si a eso le sumamos el daño económico que le ha causado esto a miles de peloteros, que cobran el mínimo para vivir, pues se notará más la pérdida. Ya no estaríamos hablando de ganancia de millones de dólares para un grupo reducido de jugadores.

Y ojo, cada quién está en su derecho de reclamar lo que debe devengar por un contrato establecido; pero mientras un grupo está esperando cobrar millones de dólares, hay miles buscando trabajo.

Si vemos el tema más a fondo, los únicos culpables de este golpe al béisbol no son los jugadores. Los dueños de equipos, aprovechándose de la situación, han encontrado la excusa perfecta para seguir bajando sus nóminas, como lo han intentado hacer en las últimas temporadas.

Es cierto que los equipos no han percibido dinero por entradas y publicidad; pero así como hay jugadores que ganan grandes cifras y que por un año no se van a desfalcar —a diferencia de los de ligas menores—; los dueños de los equipos tampoco se irán a la ruina. Si recordamos bien, estamos hablamos de la MLB, una liga que generó ganancias en 2019 por casi 11 mil millones de dólares. ¡Nada más y nada menos!

No es suficiente con propuestas y diretes de los dos bandos. Desde el comienzo de la discusión, a principios de marzo, parece que nunca se ha estado cerca de tener humo blanco. Ya en junio, mes en el que llevaríamos casi la mitad de la campaña, la paz se ve muy lejos de los diamantes.

En la batalla, los jugadores exigen respetar el convenio de marzo, en el que no se haría descuento al prorrateo de salarios según los juegos disputados. Por su parte, MLB insiste en que sea así y se corre el riesgo de una imposición de calendario; que podría terminar en una demanda laboral por parte de la Asociación de Jugadores.

Entonces mientras ellos discuten los beneficios para cada lado, solo nos queda esperar que se pongan de acuerdo. Lo ideal es que puedan llegar a un consenso para combatir al Coronavirus en el terreno de juego y vean que lo más beneficioso para el espíritu del béisbol es que pronto nos regalen juegos maravillosos dentro del diamante.

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