Ahora hablemos del dichoso VAR

Es curioso, aun siendo uno de los actores que le afecta directamente la implementación del VAR, no tengo definida una postura clara ante esta innovación. Lo único que tengo claro es todo el show que se oye y se lee en las redes sociales. Si desnaturaliza el juego, si lo hace más justo, si siguen equivocándose los árbitros, si está evolucionando el juego, si esto o aquello… Paremos un poco.

Es cierto lo que afirmo. En realidad aún no tengo una postura definida con respecto a la utilización del VAR. Siempre he considerado el error humano del árbitro como parte del juego. No puedo hablar de errores si son muchos los que hago en un partido.

Lo que hace bueno a un jugador, a un árbitro o a un entrenador es que sean capaces de que sus errores formen parte de la dinámica perfecta del juego sin alterar su pureza. Te equivocaste dando un pase, ve e inténtalo de nuevo; si te equivocaste en un cambio, debes cambiar la decisión y estabilizar el equipo; o si te equivocaste en una sentencia, que esa equivocación no condicione la próxima decisión. Así lo asumo yo. No sólo en esta actividad, que es la que más me llena de alegría y que más me apasiona, también la que llena la nevera de mi casa y le da estabilidad a mi familia.

El VAR achica los márgenes de error para todos los que intervienen. Además, agrega justicia y le da innovación al juego. Digo esto, porque no sólo deja en evidencia al árbitro en una sentencia, también al compañero que habilitó y no salió a tiempo para dejar al delantero en fuera de juego; o el jugador irresponsable que hizo una jugada antideportiva y dejó a su equipo con uno menos; o el lateral que no cerró y dejó solo al delantero de cara a gol. Esto nos deja en evidencia a todos y nos obliga a mejorar para el bien del espectáculo. 

No tengo conocimiento de lo que decía la opinión pública cuando salió la ley del fuera de juego o cuando se ha modificado a lo largo de los años. Tampoco recuerdo lo que se decía cuando el portero ya no podía agarrar el balón con la mano una vez que el compañero se la pasaba. Digan lo que hubiesen dicho en ese momento, hoy nadie habla de ello. Más bien hace del fútbol cada día lo más bello que hay, en eso estamos todos de acuerdo todos los futboleros.

Lo que, en definitiva, ha evidenciado el VAR no es un fuera de juego, un gol anulado o una expulsión. Ha evidenciado a aquellos que hablan del show desde la búsqueda de popularidad e ignorando el juego. Y también, a quienes hablan del juego en sí desde la dinámica pura, a aquellos que buscan adaptarse a las nuevas tendencias y al entendimiento de esta dinámica de lo impensado. El VAR pone en evidencia a quienes son futboleros de redes sociales y a quienes son futboleros de fútbol en sí. A veces no entiendo cómo la gente hace para opinar tanto mientras el partido se juega, ¡disfruten un poco del partido y suelten el móvil!

Supongo que para lograr opinar sobre el juego, cuando pasan la mitad del partido con los ojos puestos en el teclado, hay que tener una especie de talento. 

La cultura pop es tan increíble que es capaz de condicionar las decisiones arbitrales aún existiendo el VAR. No quiero estar en el lugar de los árbitros. El VAR se ha convertido en el momento de mayor presión para ellos, cuando se supone que es algo para facilitar su trabajo. Cada vez que se hace la consulta, los ojos del mundo se posan en el árbitro, tal cual un jugador pateando el quinto penal para ganar un mundial. Una vez que se consulta, se toma la decisión en esa circunstancia de tanta exposición y comienza el bombardeo en redes y televisión. ¡Madre mía! No quisiera estar en sus zapatos.

En la última semana de lo único que se habla es de que favorecen más al Real Madrid con el VAR, antes lo era el Barcelona. Es inevitable. Estos equipos son tan superiores en los partidos que pueden generar muchas ocasiones para adelantarse en el marcador. Es por eso que, ante la necesidad de consultar el VAR, las posibilidades de interpretaciones impopulares son infinitamente enormes.

El fútbol es más lindo con el error, porque en el fútbol danzamos con el error. El error nos hace mejores, nos hace levantarnos cada día más temprano, entrenar más fuerte y tratar de ofrecer un mejor espectáculo. Unos lo logran, otros a lo mejor no lo logramos, pero cómo lo disfrutamos. Con VAR o sin VAR, el fútbol es fútbol y bienvenido sea el error.

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