Un hasta siempre a Gabriel Maestre, el Capitán

Gabriel Maestre se despide formalmente de la selección nacional y se baja del barco a Tokio 2020. El Capitán anunció su retiro a pocos días de la inauguración de los Juegos Olímpicos, a los que había clasificado por tercera vez consecutiva. Sin embargo, la necesidad, su futuro y, sobre todo, la estabilidad de su familia se anteponen al sueño de vestir por última vez la chaqueta tricolor.

Esta situación me remonta al pasado.

Recuerdo estar frente a un televisor cuando mi mente se fijó en los saltos hacia atrás de un boxeador bajito después de ganar un asalto parejo. Era Patrick López el 16 de agosto del año 2003 durante los Juegos Panamericanos de Santo Domingo. Ganaba la medalla de oro en la categoría de los 64 kilogramos frente al Dominicano Isidro Mosquea. 

López venía de ser noveno en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 y una de las cartas más fuertes del boxeo venezolano en aquellos Panamericanos de Santo Domingo. En ese evento le arrebató el sexto lugar a la delegación de Argentina al sumar 16 medallas de oro.

Sí, me leyó muy bien, en el año 2003 Venezuela estaba por encima de Argentina. Y no sólo eso, prácticamente doblaba la cantidad de medallas que obtuvo en Lima 2019 de oro (9). Entre aquellas 16, destaca por supuesto la del voleibol masculino que ganó aquella histórica final contra Cuba. En Lima ni siquiera tuvimos participación.

Doce años más tarde, no estaba frente a un televisor. Mi vista daba hacia el cuadrilátero del Oshawa Sports Centre en una ciudad cercana a Toronto en Canadá; estaba cubriendo la medalla de oro de Gabriel Maestre frente a su archirrival Roniel Iglesias de Cuba. Esta vez no hubo saltos como Patrick, era más bien el grito auténtico y el puño incontrolable de la mano derecha en señal de victoria.

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Fue un momento realmente épico, el combate estuvo dominado por Gabriel Maestre, aunque los jueces dijeran que favoreció 2-1. No importaba, era la alegría del «Capitán» y la sonrisa del boxeo venezolano que vio resurgir la gloria en la región.

Esa medalla, según me dice el propio Gabriel Maestre, fue la más importante de su carrera en la selección nacional, que empezó en el año 2006 y que posiblemente haya llegado a su fin con una despedida a regañadientes. Nadie se quiere ir sin tener la oportunidad de cumplir un sueño; sin embargo, Gabriel, quien es padre de familia, está pensando esta vez por buscar en el profesional lo que tanto se le esquivó dentro de la selección de Venezuela. 


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Maestre, el «Capitán», entregó su vida como deportista a representar a Venezuela. Un torneo en La Romana (República Dominicana) le hizo debutar en el 2007 y, desde ahí, se dedicó a ocupar uno de los puestos más difíciles en los deportes de combate en general, el Ligthwelter.

Con los colores nacionales, Gabriel Maestre se hizo de un diploma olímpico en Londres 2012. Un año más tarde ganó la medalla de bronce del Campeonato Mundial AIBA 2013; fue campeón en los Juegos Panamericanos de Toronto 2016; repitió el diploma en Río 2016; y, finalmente, se fue de los Juegos Panamericanos en 2019 con la medalla de bronce. Además de esto, fue campeón Bolivariano, Suramericano y abanderado de la delegación venezolana que asistió a los Juegos Deportivos Bolivarianos de Trujillo en 2013. 

«No voy a ir a los Juegos Olímpicos, me salió una pelea de título mundial el 7 de agosto. No me da tiempo de ir a los dos eventos y al tener que decidir por uno debo quedarme con la pelea por el título mundial», dijo, este 14 de julio, Gabriel Maestre, vía telefónica.

El boxeo ha sufrido en los últimos años la mano enguantada y llena de plomo por parte del Ministerio de Deporte. Se ha intentado intervenirlos. Primero, con un exdirigente que vio en una alcaldía mejores arcas que en los cuadriláteros y después tratando de imponer una junta interventora, que a punta de represalias intentando silenciar la actual gestión de Fevebox, la cual es reconocida internacionalmente.

No podemos olvidar el episodio del clasificatorio a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2018, cuando por primera vez en la historia Venezuela se perdió una cita como esta en boxeo. Fue uno de los más de 70 forfeits internacionales que sufrieron las delegaciones nacionales, bajo las excusas conocidas que emanan desde las torres A y B del IND.

Hoy la despedida del Capitán es inminente, pero no abandonará el barco. Simplemente partirá hacia un nuevo puerto, en el que buscará conquistar nuevos espacios. Quizás pudo haberse ido antes, porque las pretensiones del profesional están a la orden del día en los buenos pegadores como él. Sin embargo, se quiso quedar por tres ciclos olímpicos.

Al Capitán hay que entenderlo y no juzgarlo. Hoy es difícil para cualquier atleta de alto rendimiento representar al país, vivir de eso, de vestir esos colores. La realidad es que, en algunos casos, muchos deportistas trabajan en otros oficios para poder asistir a los eventos. La vida activa en el deporte de estos atletas termina siendo un gasto, porque reciben poco o ningún tipo de apoyo. Gabriel piensa en el futuro de su familia y por eso se mudó a Colombia, para buscar el cetro mundial que le sacará la nostalgia de no volverse a poner una chaqueta tricolor en un desfile olímpico. 

Lleno de nostalgia, del otro lado del teléfono, Gabriel Maestre no puede ocultar el sentimiento de ni siquiera poder despedirse de la selección, de sus compañeros, de quienes ahora deberán tratar de seguir su legado. La situación con la pandemia y la precariedad que sufre el deporte se lo impide. Yo, en estas líneas, sólo quiero darle las gracias por tantas alegrías vividas dentro de un ring. 

¡Muchas gracias, Capitán! 

Columna modificada el 14 de julio de 2021, tras la renuncia formal de Gabriel Maestre a los JJOO.

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