Hay mucho trabajo por hacer para la Serie del Caribe

Este miércoles, hubo una reunión informativa sobre la formidable empresa que afrontará en ocho meses el beisbol profesional venezolano: la Serie del Caribe Caracas-La Guaira 2023.

El desafío es retador, si tomamos en cuenta tres factores: 1) que esta será una versión expandida, con el regreso de Cuba y la inclusión de Curazao para totalizar un máximo histórico de ocho concursantes 2) Que el país no organiza el torneo desde hace ocho años. Y 3) la compleja situación económica y social que atraviesa la Nación, por más que haya bolsones de mejoría.   

En la LVBP todos lo saben: hay mucho por hacer si se pretende que el retorno del clásico regional al país sea de grata recordación para propios y extraños. Sería un desagravio luego del desaire que se le hizo a Barquisimeto, no una, sino dos veces. El beisbol profesional venezolano está obligado a lucirse, a reivindicarse, a autoafirmarse, pese a la difícil coyuntura de los últimos años.

No será coser y cantar. Ninguno de los dos escenarios en los cuales se desarrollará la Serie del Caribe está en óptimas condiciones. El estadio Jorge Luis García Carneiro de Macuto aún es una obra inacabada y requiere mejoras para calificar como escenario de un campeonato internacional.

Estadio Jorge Luis García Carneiro de Macuto / Alejandro van Schermbeek

El antes llamado Fórum La Guaira es la sede actual de Bravos de Margarita y lo será de nuevo para la temporada 2022-2023, si bien los insulares planean llevar a cabo algunos juegos en su domicilio natural, el Guatamare de El Valle. Por más que se ha mantenido en actividad con la presencia de la novena neoespartana en sus instalaciones, el hermoso escenario costero carece de baños suficientes y de algunas adiciones más.

El Universitario, cada vez más obsoleto en comparación a los demás parques de la región, demanda una cuantiosa inversión para su aggiornamiento. “Hay muchas cosas por hacerle”, comentaba esta semana un directivo de equipo. “Se debe recuperar el perímetro, pues está muy descuidado. Es imprescindible recuperar el estacionamiento y las vías de acceso. Ya se ha mejorado el terreno, pero faltan reparaciones en las tribunas y el palco de prensa. Y la idea es optimizar el alumbrado, sustituyendo las luces actuales por bombillos LED. Eso cuesta dinero”.  


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Las autoridades han ofrecido como alternativa el estadio que desde hace casi una década se construye en el sector caraqueño de La Rinconada. Este jueves estaba prevista una inspección para evaluar cuánto le falta a la estructura para su conclusión y si es factible que se juegue allí en febrero. No obstante, todo apunta a que el parque Hugo Chávez requiere más tiempo, trabajo e inversión para alojar un espectáculo deportivo a escala profesional. El estadio todavía no tiene terreno de juego. Es una edificación que se ha ido levantando con exasperante lentitud. Menos tardaron los Flavios construyendo el Coliseo Romano y sus revestimientos de mármol.

El estadio de La Rinconada tiene una desventaja con respecto al Universitario: la ubicación. Se erige en un extremo de Caracas, mientras que el coso de la UCV será vetusto y anticuado, pero está excelentemente bien situado. Son temas para discutir.    

Estadio Universitario de Caracas / Alejandro van Schermbeek

Ahora bien, si hay voluntad política, que se traduce en presupuesto y por ende en celeridad, no hay razones para pensar que no alcanzarán ocho meses para tener a punto el Universitario y el parque de Macuto. De hecho, en la LVBP no hay duda alguna sobre el particular. Una Serie del Caribe exitosa sería la coronación de una campaña 2022-2023 que se vislumbra vistosa, con presencia de múltiples peloteros de Grandes Ligas que asumirán su participación en la LVBP como calistenia para el Clásico Mundial.

Las oficinas siguen activas

La Liga llevará a cabo la semana entrante su Convención Anual y luego habrá otra adicional en julio para analizar el grado de avance de los preparativos para la Serie del Caribe. Mientras, las gerencias de los clubes hacen sus diligencias. En Caribes de Anzoátegui creen que la Convención será un espacio propicio para concretar canjes que se han estado cociendo desde hace tiempo y ya han comenzado a explorar nombres de posibles importados. No descartan la contratación de foráneos provenientes del sistema MLB, sobre todo ahora con Omar López como mánager, quien puede abrir puertas en los Astros de Houston y gestionar permisos.

No obstante, y tomando en cuenta los obstáculos que deben sortear los peloteros vinculados a las mayores para venir a Venezuela, la directiva mantendrá su vigilancia sobre las ligas independientes, de donde ha salido la mayoría de los refuerzos extranjeros que han jugado en la LVBP en el pasado reciente.  “Se espera que para la próxima campaña vengan importados de mayor categoría”, afirma un ejecutivo.

Navegantes del Magallanes y Tigres de Aragua continúan a la espera de la respuesta del gobierno de Estados Unidos para que Major League Baseball pueda restablecer relaciones con ellos. “Una cosa es sin licencia de la OFAC y otra con licencia de la OFAC”, mencionó Luis Blasini, directivo de los turcos. “Sobre todo con el Clásico Mundial, pues varios peloteros de Grandes Ligas han mostrado disposición de jugar”. Una liga en plena igualdad de condiciones, con abundancia de bigleaguers y la Serie del Caribe como colofón, le devolvería a la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, buena parte de la normalidad perdida y obraría en favor del regreso de los aficionados a las tribunas. Sin el fervor de la afición, la LVBP no podrá declarar el fin del “periodo especial”.     

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