Juan Arango nos dejó más que estadísticas

Desde el 8 de septiembre cuando se supo que Juan Arango iba a dar una rueda de prensa empezaron a salir las estadísticas del jugador con la Vinotinto. Se habla de 130 juegos,  24 goles, 22 de ellos con la zurda y en total 9965 minutos sudando la camiseta nacional.  ¿Hay algo más que eso?.  Claro,  tenemos que hablar del hombre que entregó 16 años de su vida a luchar por la selección de su país aunque en los primeros años fueran más los malos ratos que los buenos.

Juan llegó en un momento en el que  nadie daba medio por la Vinotinto; pocos se identificaban con ella y hasta preferían ponerse la camiseta de otros países. Las figuras del momento eran buenos en el ámbito futbolistico; sin embargo,  se basan más en el talento que en la preparación. Algo dicho por jugadores que también vivieron esa generación.

Arango se destaca por su profesionalismo, ya que no es de hablar mucho,  pero sí de trabajar día a día para mejorar. Su zurda nos hizo alucinar con cada gol,  pero eso no llegó de la nada,  recuerdo que en una entrevista me confesó que se quedaba horas luego de los entrenamientos para perfeccionar cada tiro libre, esas son  las cosas que lo diferencian del resto.

Su apego con el público fue creciendo poco a poco,  pasó de ser una promesa a la figura indiscutible que todos querían abrazar. Podía llegar de un vuelo largo y no querer hablar con la prensa, pero  si un fanático se le acercaba para pedirle una foto jamás decía que no.

El de Maracay se comió las verdes y amargas, también se gozó los triunfos que llegaron con la era de Richard Páez y César Farias. Es un hombre que puede hablar de identidad,  de amar a un país y sentir como pocos la camiseta nacional.

Hoy él decide retirarse,  me entristece la decisión como a muchos, debo confesar que cuando lo vi sentado en esa silla ante los micrófonos me llené de sentimientos y hasta de dudas. ¿Qué haremos sin Juan Arango? Que difícil esa pregunta. Estoy segura que hasta el mismo cuerpo técnico se la ha hecho.

¿Cuál es mi tranquilidad?  Saber que él mientras pasaban las generaciones por los camerinos siempre les inculcó buenos valores y hasta tomó su tiempo para darle consejos a chamos como Rómulo Otero; quien en un futuro no muy lejano podría asumir los tiros libres del combinado criollo.

Su paso por la Vinotinto jamás será borrado,  es historia viva más allá de los numeritos; es el ángel de la selección como me llegó a declarar Jorge «Zurdo» Rojas.

Definitivamente Juan Arango es la Vinotinto,  es un sello y vale más que todos los récords que rompió. Lo aplaudo de pie y le digo gracias por todo lo que le dejó a Venezuela. Sin duda quisiera seguir viéndolo en las canchas, pero él también es humano y tiene derecho a decir adiós. Ojalá muy pronto podamos verlo como a José Manuel Rey o Luis «Pájaro» Vera. Sólo pido que siga estando ligado al fútbol porque nuestro balompié siempre estará unido a él.

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