Un juego que ganó el que se adaptó más rápido

La semana pasada no publiqué mi columna como normalmente lo hago todos los miércoles. Estaba demasiado enfocado en el juego de Copa Libertadores. Entre tanto dinamismo previo, por la particularidad del viaje y toda la preparación de esta nueva normalidad, decidí soltar este espacio por una semana.

Esta columna es un lugar que atesoro y que me permite no solo expresar una idea, también conocerme mejor, a través de un proceso creativo y replanteamientos constante. Es como si la necesidad de expresarme tome mis dedos y los lleve al teclado. Eso está ocurriendo en este preciso momento con un replanteamiento del juego que me acaba de llegar a la mente mientras escucho “Black Hole Sound” de Soundgarden. Sí, es que me encanta el rock.

Creo que el factor de adaptabilidad es algo importante de lo que todos somos conscientes, por el gran impacto que tiene en el partido. De cómo los cambios constantes de las tendencias tácticas y estratégicas del juego nos invita a replantearnos nuestra forma de analizar y buscar mejorar el juego en sí. Pero lo que no había interiorizado profundamente, es como el factor de adaptabilidad es vital en el transcurso mismo del partido. No es cuestión de cambios necesarios en el mediano y largo plazo por tendencias generalizadas en la universalidad del fútbol. No, tiene mas que ver con situaciones grupales e individuales dentro de la misma dinámica del juego, mientras el partido se está jugando en tiempo real.

Ha sido lo más valioso en aprendizaje de lo que me llevo del último juego en Medellín por Copa Libertadores. Siento que fue la clave para llevarnos la victoria. El partido se antojó de generar una constante reformulación de estrategias mientras pasaban los minutos, por parte de los dos equipos. Nos preparamos para un estilo y una propuesta de juego del rival, logramos rápidamente tomar el control e incluso encontrarnos arriba en el marcador. El rival reformuló su estrategia y supimos identificarlo inmediatamente. Mientras se dieron esos ajustes, también nos replanteamos una nueva forma de hacer daño en lo ofensivo por todo ese cambio de estructura que sufrió el partido, ahí encontramos la manera de crear peligro. Esto sucedió, sobre todo, en el primer tiempo.

Ricardo Andreutti, Caracas FC, Libertadores, Copa Libertadores, Independiente de Medellín, Fútbol, FutVE
Minutos antes de arrancar el partido / CFC

En el segundo tiempo, no hubo tanto cambio dentro de la propuesta de cada uno. La adaptación vino desde el parado táctico, pero estratégicamente la dinámica continuó. Esto jugó a nuestro favor, porque al identificarlo supimos acomodarnos ante esas nuevas necesidades muy rápidamente. La única manera de perder el partido era por responsabilidad propia.

Es impresionante la inteligencia del jugador de fútbol para identificar esos cambios partiendo de lo individual. Gracias la misma sinergia colectiva y la confianza de la idea que baja del cuerpo técnico, se logra encontrar un lugar donde el equipo se siente bien y con cierto control de la situación. Es más destacable aún, como los jugadores que ingresan de recambio, sin estar en la misma frecuencia real del juego, son capaces de adaptarse desde afuera y conectar inmediatamente con las exigencias y necesidades de lo que se plantea en el partido. Planteamiento que nace espontáneamente y sin preaviso, es virtud de los jugadores y de los entrenadores, ser capaces de plantear esas posibilidades. Pero sólo queda en eso, en posibilidades.

Mientras escribo estas líneas puedo recordar mis replanteamientos mientras jugaba. Hubo algunas situaciones del juego donde comencé a ver cosas diferentes de lo que esperábamos; porque el rival comenzó a proponer otras maneras debido al buen trabajo que estábamos haciendo. Creo que no fue algo futbolístico lo que destacó de ese partido en mi trabajo para el equipo, considero que fue el poder leer e identificar muy rápido estos cambios para no sufrirlos y poder sacar el partido adelante.

Fue una experiencia espectacular. Desde lo analítico, y después de varios días, esto es lo que atesoro del juego más allá del disfrute de la victoria histórica. Pero nuestra realidad nos exige pasar la página lo antes posible, forma parte del negocio lo efímero de las alegrías y el hacerse cargo del próximo partido súbitamente. Los jugadores no debemos evaluarnos por nuestro último título o gran victoria, sino en el reto que está por venir y la manera de afrontarlo.

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