La represa del Salón de la Fama del Beisbol Venezolano está que revienta

Uno se ha vuelto machacoso con el tema y aquí vamos de nuevo: cada vez se congestiona más la boleta para el Salón de la Fama del Beisbol Venezolano. Los nombres se superponen hasta el hacinamiento.  El proceso debería ir despejando la planilla y liberando espacio para los candidatos entrantes. En vez, se amontonan los aspirantes hasta colapsar el tarjetón.

Urge una solución porque llevamos demasiadas materias de arrastre. Como para perder el año.

Es una sinrazón que Richard Garcés siga como ánima del purgatorio, cuando se ganó la vida eterna salvando al prójimo. Es incomprensible que a Juan Carlos Pulido, el pitcher zurdo más victorioso en los registros del torneo nacional, se le siga postergando. Johan Santana, Melvin Mora y Magglio Ordóñez ya deberían estar canonizados en vez de ocupar casillas en la clase 2022, que tanto se necesitan. Todos siguen siendo pasajeros en tránsito.

Ante la sobrepoblación de aspirantes con méritos para alcanzar la posteridad, los asientos del Salón de la Fama deberían ocuparse de seis en seis cada año. En 2021 accedieron tres ¡Y fue una proeza! A veces han recibido el visado uno, o dos, mientras una larga fila de pretendientes con credenciales aguarda para ser promovidos.  

Dadas las circunstancias, hacer justicia en la votación es como resolver un cubo de Rubik. Vamos a intentarlo. Aquí van las seis escogencias de este angustiado sufragante y las compartimos en una nueva entrega de Con Los Ganchos.

Salve, Richard

“El Matador” Richard Garcés seguirá apareciendo en esta planilla hasta que corte rabo y oreja en la maestranza de Valencia. ¿Qué se puede argumentar para negarle el paso al plusmarquista en salvados de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional? Sabemos que el Museo no es el altar de la LVBP, sino del beisbol venezolano en su conjunto, aunque deberíamos convenir en que a los extraordinarios del circuito local les corresponde membresía en Mañongo; y nadie debería negar que Garcés es un imperecedero del torneo nacional. Por si a alguien se le olvidó, preservó 124 triunfos, cifra techo.

Para que tengamos una idea de la superioridad de Garcés en esta especialidad, su más inmediato perseguidor, Francisco Buttó, suma 36 menos. Ese récord pudiera conservar su vigencia por decenios, pues ninguno de los finalizadores activos tiene cómo retarlo. Buttó se va a retirar en 2022; Pedro Rodríguez se acerca a los 35 almanaques y le faltan 52 para alcanzarlo. Gregory Infante lleva 70 y en la zafra 2022-2023 probará como abridor y dejará de sumar salvados. Cuesta imaginar a Ronald Belisario añadir muchos más a los 64 que tiene en su carrera.


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Disculpen que llevemos como cinco años calcando el argumento, pero Garcés se retiró hace casi década y media sin que todavía reciba el correspondiente homenaje. El beisbol venezolano está en mora con el cuatro veces Cerrador del Año, quien además fue Pitcher del Año en una ocasión, Regreso del Año en dos oportunidades y bigleaguer durante diez campañas.  

Del Matador al Domador

El beisbol venezolano ya debería rezarle a Juan Carlos Pulido, uno de los más eximios pitchers que ha tenido su liga.

Insistiremos con los alegados vertidos en esta columna doce meses atrás. “El Salón de la Fama del Beisbol Venezolano está incompleto sin Juan Carlos Pulido, el pitcher zurdo con más juegos ganados en los archivos de la LVBP”, comenzaba la defensa de su legado. “Catorce años después de pedir la baja, el caraqueño se mantiene sexto en el ranking vitalicio de triunfos dentro del circuito, con 72”.

“Los méritos de Pulido trascienden las victorias, hoy tan devaluadas como instrumento de medición para catar a un monticulista. Entre los tiradores con al menos un millar de innings en el campeonato nacional, Pulido ostenta la cuarta entre las mejores efectividades: 3,15, cifra que solo aventajan Diego Seguí (2.76), Roberto Muñoz (3.04) y Luis Peñalver (3.07). Por cierto, estos tres ya fueron inmortalizados”.

“Por si no fuera suficiente, Pulido forma parte de la realeza del ponche en la LVBP. Sus 619 abanicados lo sitúan noveno de todos los tiempos y forma parte de una selecta sociedad de serpentineros con una tasa de al menos cinco ajusticiados por cada nueve innings y al menos 900 tramos laborados en el circuito”.

Nada ha pasado como para cambiar de opinión. Por eso Pulido sigue en la planilla, y en esta boleta. Es lamentable. Debía haber desalojado la loma de los mortales hace tiempo.

El poderoso Raven

Luis Raven va a cumplir 16 años de jubilación y sigue esperando su “pensión” de la fama. 

Y aquí vamos a reafirmarnos en lo esgrimido un año atrás.

“Luis Raven no se merece continuar como población flotante, sin cupo en el pabellón de los héroes del beisbol venezolano. Casi 16 años después de su retiro, el cañonero derecho se ubica sexto en el escalafón de los jonroneros de todas las épocas en la LVBP, con 94 cimbronazos. Al marcharse, solo Antonio Armas y Robert Pérez habían sacado más pelotas que él. Desde siempre, el beisbol les ha dedicado jaculatorias a los jonroneros, pues ellos le ofrendan al juego su clímax. Bueno, este aporreador en particular puede ufanarse de mantenerse entre los diez primeros en slugging (.431) entre bateadores con al menos dos mil turnos en la liga”.

Sí, Raven hasta que los ángeles digan amén.

El Gocho, y ojalá que no pa’l 2028.

Aparentemente concluida la carrera de Félix Hernández, ya podemos considerar a Johan Santana el mejor pitcher venezolano de todos los tiempos, al superar al Rey en efectividad (3.20 vs 3.42), efectividad ajustada (136 a 117), control (2.5 boletos por cada nueve innings vs 2.7), contundencia (8.8 ponches por cada nueve entradas vs 8.3) y dominio (1.13 de WHIP contra 1.20).

Con doce temporadas en las mayores, Santana es tercero entre los grandeligas locales en triunfos (139), primero en efectividad entre los que abarcaron al menos mil entradas (3.20) y segundo en ponches (1.988). Para el que le guste el WAR como métrica, Santana tiene el mejor entre sus compatriotas (51,08 contra 50,34 de Félix Hernández). Los enemigos solo le batearon para .228. En la LVBP fue un tirano: 2.23 de efectividad en 155.2 entradas, con 8.41 ponches por cada nueve innings.

No es mucho pedir que se haga todo lo posible para impedir que Santana llegue a coincidir en el tarjetón de elegibles con Félix Hernández, lo que ocurrirá si para 2024 todavía no se ha honrado al tovareño como se debería. Que por favor no tengamos que decir “El Gocho pa’l 2028”.

De Coro pa’ Valencia

Para llegar a Valencia desde Coro hay que cruzar desiertos, costas y montañas. Ojalá sea menos difícil para el coriano Magglio Ordóñez abrirse paso hasta el templo valenciano.

No debería serlo. Si a Magglio Ordóñez lo juzgamos como pelotero (y el Salón de la Fama es el Tribunal Supremo de este beisbol) el fallo debería ampararlo como un legítimo inmortal. El triunvirato de la excelencia entre los bateadores venezolanos de todos los tiempos lo integran Miguel Cabrera, Bob Abreu y Magglio Ordóñez.

El único criollo con mejor promedio vitalicio que Ordóñez entre aquellos que sumaron al menos 1.500 apariciones en Grandes Ligas es Cabrera, quien está destinado a Cooperstown. .309 bateó Ordóñez en casi ocho mil incursiones al plato.

Solo Cabrera, Omar Vizquel, Luis Aparicio, Bob Abreu, Andrés Galarraga y David Concepción (todos, excepto el aún activo Cabrera, miembros del Salón de la Fama del Beisbol Venezolano) superan los 2.156 hits de Ordóñez. Es tercero en jonrones (294), cuarto en impulsadas (1.236), quinto en dobles (426), tercero en OBP (.369) entre los que acumulan al menos tres mil apariciones, segundo en slugging (.502), segundo en OPS (.871), décimo en WAR según Baseball Reference (38).

El falconiano fue campeón bate, ganó tres Bates de Plata y lo convocaron a seis Juegos de Estrellas. Semejante currículum en MLB hace innecesario agregar que fue Más Valioso y Productor del Año en la LVBP. Debería ser individuo de número en la academia del beisbol venezolano desde la primera vez que apareció en las boletas.  

Adentro, con todo y quintillizos

Melvin Mora está en el Salón de la Fama de los Orioles de Baltimore y el de los Navegantes del Magallanes. El del beisbol venezolano espera por la venia de los electores.

Mora no debe faltar en la basílica de Naguanagua. Fue uno de los grandeligas venezolanos más destacados y por eso se sitúa en el puesto 19 de todos los tiempos en WAR, según Baseball Reference. Solo siete nativos que hayan compilado al menos cuatro mil apariciones en la Gran Carpa se embasaron con más asiduidad que el yaracuyano. Además, entre los que completaron como mínimo cuatro mil apariciones en el Big Show se ubica décimo en OPS, la estadística que proclama a los toleteros más completos. El de Mora fue .781.  

Mora, además es duodécimo en jonrones (171), decimotercero en impulsadas (754) y slugging (.431), decimocuarto en promedio entre aquellos con al menos cuatro mil apariciones (.277).  Está en el puesto 14 en juegos disputados (1.556), 17° en apariciones (6.158) y turnos (5.422), 14° en anotadas (794), 17° en hits (1.503), 15° en dobles (283).   

No perdamos de vista quién fue Melvin Mora en el beisbol profesional venezolano. Durante cerca de una década se distinguió como uno de los mejores jardineros centrales del circuito (si no el mejor), bateó para .282 en más de mil turnos, tuvo .402 de slugging y ganó tres campeonatos con Magallanes. Fue un pelotero de competencia: en sus más de 500 turnos en postemporada golpeó para .297, con 90 anotadas.

Escoger a estos seis resultó fácil. Difícil fue excluir a casi una decena más que reúne los requisitos para elevarse hasta el pináculo del beisbol venezolano. Es casi impúdico marginar a Kelvim Escobar, uno de siete pitchers nativos con cien victorias en Grandes Ligas; o a Ramón Hernández, uno de los mejores catchers criollos en las mayores y un virtuoso con el madero en la LVBP. O a Roberto Zambrano, otro pasivo ante la historia; o a Alex Ramírez, idolatrado en el exigente beisbol japonés; o a Carlos Guillén, con su 111 de OPS ajustado en 14 campañas arriba. Por ahí está Tomás Pérez, con su millar de hits. Habrá que esperar al año que viene, a ver si los asientos no quedaron todos reservados.  

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