Los claroscuros del batallón criollo en el primer mes de Grandes Ligas

A Miguel Cabrera le bastó un sencillo para adueñarse del paisaje venezolano durante el primer mes de Grandes Ligas. Un rodado sin mayores ínfulas fluyó hacia un océano de tres mil hits y conmocionó a todo el beisbol. Luego dobló la apuesta y justo cuando la campaña cumplía treinta días sonó el extrabase que le dio la membresía en la sociedad de los 600 tubeyes.   

A los 39 años de edad, Cabrera y sus marcas fueron lo mejor que le pasó al contingente nacional en las mayores, que tuvo sus claroscuros.

Comencemos con los claros. Además de los tres mil imparables y 600 biangulares de Miguel Cabrera, Venezuela vitoreó a Pablo López, el monticulista derecho de los Marlins de Miami laureado como el mejor lanzador de abril en la Liga Nacional. No hubo entre sus compatriotas desempeño similar.

0.39 fue la efectividad del cabimense de 26 años de edad en el mes cuatro, con 0,72 de WHIP y .161 de promedio ofensivo en su contra. Su cambio de velocidad desconcertó a los enemigos, que abanicaron a la brisa 41% de las veces que López los atacó con ese pitcheo. Allí encontrará el origen de sus cuatro victorias, que lo elevan hasta el coliderato de la estadística en la Gran Carpa.

López se ha ido consolidando como escopetero de confianza para el mánager Don Mattingly. Entre 2020 y 2021 combinó efectividad ajustada de 133 y se afianzó en la rotación. Sus números no surgieron por generación espontánea, sino por un proceso evolutivo que le augura un auspicioso porvenir.

Carrasco: por Queens a paso resuelto

El tirador venezolano Carlos Carrasco se extravió al llegar a Nueva York el año pasado: lidiando con lesiones, le hicieron 6,04 carreras limpias por cada nueve innings. Ahora camina como lugareño por las calles de Queens, comuna de los Mets. Con mayor precisión en sus disparos, Carrasco muestra EFE de 3.30. Un menesteroso .158 le batean a su slider, .143 a su cambio.

A los 35 años de edad, Carrasco intenta reverdecer los laureles que se ciñó en Cleveland, donde aspiró al Cy Young. Y con los Mets al mando del Este de la Nacional, la posibilidad de otra postemporada está latente.

El insumergible Martín Pérez

El zurdo portugueseño Martín Pérez regresó a Texas luego de un periplo de tres años que lo paseó por Minnesota y Boston. Ese llanero que tuvo efectividad global de 4.71 y 1.48 de WHIP en sus primeras diez temporadas en Grandes Ligas ahora está haciendo redadas como sheriffs de los Rangers este 2022. El lanzador de 31 años de edad muestra efectividad de 2.25 y no ha encajado un solo jonrón en 28 episodios. El cambio y la recta cortada están surtiendo efecto y el OBP de los rivales contra Pérez es un mendicante .277. Pérez es porfiado: lo tumban y se levanta. Aún con dificultades, se mantiene a flote en las mayores.

El bolivarense Luis Heibardo García sigue ofreciendo impresiones favorables en los Astros de Houston con su cutter, uno de los más afilados del Circo Máximo. Su efectividad de 3.45, y sobre todo su WHIP de 0,87, lo hacen un caso digno de resaltar.  

Jesús Luzardo también se ha distinguido. Este talentoso zurdo, nacido en Perú, de padres venezolanos y criado en Estados Unidos, parece sobreponerse a los tormentos de 2021, cuando una efectividad de 6.61 puso en tela de juicio su cartel de gran promesa del morrito. En el primer mes de esta temporada registra EFE de 3.08 con un pico en su capacidad ponchadora atribuible al radio de acción de un garabato ilegible: la curva.  

Arráez: hiteador de oficio

Uno de los bateadores con más contacto durante el primer mes de MLB en 2022 es venezolano y se llama Luis Arráez, utility yaracuyano de los Mellizos de Minnesota. Antes de lastimarse ostentaba average de .301 y 130 de OPS ajustado. Con 25 años de edad, Arráez puede envanecerse por ser el criollo con mejor promedio acumulado (.312) entre sus compatriotas que han sumado al menos mil apariciones entre 2019 y 2022.

El regreso de Odubel

Cuando daba la impresión de que se le cerraban las puertas de las mayores, Odubel Herrera oprimió frenéticamente el timbre hasta ser readmitido. Y ahora los Filis de Filadelfia no lo dejan ir porque animó la fiesta. El guardabosques zuliano de 30 años de edad tiene 163 de OPS ajustado. Ciertamente ya no es un titular inamovible, pero está haciendo lo que le piden. Y de eso se vive.

Eugenio en la proa

Luego de romper en 2019 el récord de jonrones para venezolanos para un campeonato del Big Show, el antesalista bolivarense Eugenio Suárez se vino a menos entre 2020 y 2021, sus últimas intervenciones con los Rojos de Cincinnati. Por más que en el certamen anterior sacó 31 pelotas, su promedio quedó en .204 y su OPS ajustado en 80, bastante por debajo de la media, que es 100. Mas en 2022, con los Marineros de Seattle, ha empezado a recuperarse y ya tiene seis dobles y seis vuelacercas, con 129 de OPS ajustado.

La pelota de Willson

El máscara de los Cachorros de Chicago Willson Contreras fue el puesto dos con mejor ofensiva durante el primer mes de temporada en MLB. Si bien solo computa tres trancazos a las gradas, tiene OPS ajustado de 138 y es uno de los toleteros que más duro le está dando a la pelota. Y a eso añadan su buen porcentaje de embasado de .358.   

Graduación masiva

Uno de los puntos más resaltantes entre los colonos venezolanos durante el primer mes de contienda en el Big Show fue el baile de debutantes: ocho entre el 7 de abril y el 7 de mayo. La gran mayoría de ellos ha obtenido buena nota. Ha descollado, en particular, el toletero derecho de los Cardenales de San Luis Juan Yépez, gracias a sus extrabases. “Me han servido los consejos de mis coaches, que me decían que debía usar más las piernas para desarrollar poder”, dijo el caraqueño de 24 almanaques en entrevista concedida al podcast El Infield. Pero no ha sido solo él. El campocorto larense de los Piratas de Pittsburgh Diego Castillo juega con frecuencia y hasta jonrones ha dado; el jardinero sucrense de los Padres de San Diego José Azócar ha sido una útil herramienta que viene del banco a colaborar; el infielder aragüeño Gabriel Arias ya descargó su primer imparable arriba con los Guardianes de Cleveland; el outfielder cumanés de los Filis de Filadelfia Simón Muzziotti también abrió su cuenta de incogibles.

 El receptor cojedeño de los Cascabeles de Arizona José Herrera ha mostrado sus cualidades como catcher defensivo, si bien no le ha agarrado el golpe a los pitchers rivales; el careta aragüeño de los Rays de Tampa René Pinto se dio el tono de hacer de su primer hit arriba un jonrón; el relevista guayanés de los Padres Robert Suárez, cuya carrera ha descrito un trazado inusual, pues pasó por México, Japón y ahora la Gran Carpa sin haber firmado con un equipo de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, sigue arriba con sus rectas centelleantes.

A ellos se sumó este lunes el derecho guariqueño de los Filis de Filadelfia Francisco Morales, de 22 años de edad.

Los tonos opacos

Las luces del primer mes no deben cegarnos hasta hacernos los desentendidos con las sombras, que las hay. En el WAR, la estadística reinante hoy en las Grandes Ligas, hay un solo venezolano entre los primeros 50: Eugenio Suárez. En WRC+ hay solo dos: Suárez y Willson Contreras; y en WOBA, uno solo: Contreras. El campamento venezolano extrañó en ese primer mes a los lesionados Ronald Acuña y José Altuve, pero también la producción de Salvador Pérez, quien luego de implantar la marca de jonrones para un catcher en una temporada tiene OPS ajustado de 81.

Todavía no hemos visto el despertar definitivo de Gleyber Torres, si bien ha dado batazos importantes. Ranger Suárez, revelación del año pasado, ha sido castigado, pero esta semana dio un paso al frente. Germán Márquez, uno de los lanzadores nativos más consistentes, es el pitcher que más hits ha recibido en la Liga Nacional y tiene efectividad de 6.47. Avisaíl García, quinto en la votación del premio Luis Aparicio al mejor bigleaguer venezolano en 2021, todavía anda en penumbras, con .176 de average y .211 de OPS. Al catcher Omar Narváez, que acudió a su primer Juego de Estrellas el año pasado, le está costando impactar la bola con autoridad. Yusmeiro Petit, el mejor taponero venezolano en el Circo Máximo en las últimas cinco temporadas, no conseguía empleo y recientemente firmó contrato de liga menor con los Padres de San Diego.

Es solo el primer mes. Ya Acuña y Altuve empezaron a soltar amarras, Gleyber pareciera encaminarse a hacer lo propio en su “estadio de pequeñas ligas” (Brian Woodward dixit) y seguramente Cabrera seguirá trepando más alto, hasta el copo de los más insignes hiteadores. Buenas nuevas deben estar a la espera de la ocasión.

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