LVBP: Alternativas audaces para una temporada compleja

Las discusiones sobre cómo aterrizar la temporada 2019-2020 de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) entraron en fase de estancamiento. “No hemos avanzado en nada desde la semana pasada”, admitía este miércoles un directivo de equipo.

Reina la incertidumbre por la espesa niebla que impide la visibilidad más allá de las narices. Esa densa neblina imposibilita asomarse hacia octubre o noviembre, época de pelota en un país devoto de este deporte. Y un campeonato no se hace chasqueando los dedos, como número de prestidigitador. “Estamos en julio y no hemos vendido ni una sola valla”, alertan desde uno de los elencos más populares del deporte venezolano, uno que antes se quitaba los sponsors a sombrerazos.

Hay múltiples factores que explican el atascamiento. El Gobierno nacional, rector de las políticas sanitarias, todavía no se manifiesta sobre la propuesta de la LVBP; que expone las medidas de bioseguridad que se implementarían en una hipotética temporada para contrarrestar la propagación del coronavirus.

El protocolo de contención del Covid-19 es vital para la viabilidad del torneo. La pandemia ya le ha tocado la puerta a más de diez mil venezolanos y segado la vida de casi un centenar. Solo el Poder Ejecutivo está facultado para autorizar la realización de espectáculos públicos y aprobar mecanismos de cerco epidemiológico.

Sin la bendición de Miraflores no puede haber beisbol profesional y hasta ahora el semáforo permanece en rojo.

La presencia de emisarios del Estado en las juntas directivas de dos de los ocho clubes de la LVBP es otro obstáculo insalvable hacia la normalización del beisbol profesional venezolano. Como sabrán, tanto Navegantes del Magallanes como Tigres de Aragua fueron vetados por el gobierno de Estados Unidos y las Grandes Ligas. La razón: tienen en sus juntas directivas a representantes de gobiernos regionales y municipales.

El Estado venezolano está sancionado por la Casa Blanca y MLB debe plegarse a esas puniciones, que abarcan a gobernaciones y alcaldías.

Mientras las administraciones locales de los estados Aragua y Carabobo mantengan emisarios en Tigres y  Navegantes, ninguno de estos equipos podrá zafarse del bloqueo. Y hasta el momento este escollo permanece sin solución. Por eso, el directivo consultado por Triángulo Deportivo comentó que no se avanzó “en nada”; luego de la reunión del jueves pasado entre los presidentes de las ocho novenas.    

El Gobierno llama a reunión 

Una de las causales de paralización de preparativos para la temporada 2020-2021 podría dejar de serlo este jueves. El Ministerio del Deporte convocó a una videoconferencia y el beisbol profesional fue citado. En esa conversación, la LVBP y sus equipos iban a exponer sus inquietudes.

El tema a discutir pautado por el Ministerio es el Fondo Nacional para el Deporte, consagrado en la ley que rige la actividad deportiva de Venezuela. Pero un ejecutivo consultado por Triángulo Deportivo cree que será en esa cita cuando la LVBP sepa si el Gobierno mantiene interés en brindar financiamiento a la temporada y bajo qué condiciones. “Vamos a ver qué dice el Gobierno, porque la situación se ve bastante complicada”, admitió Luis Rodolfo Machado, presidente de las Águilas del Zulia. 

De ser favorable la respuesta, la LVBP podría activar una de las estrategias que se han llevado a discusión para efectuar el certamen 2020-2021. Es una propuesta audaz, por los riesgos que conlleva.

La proposición consiste en sondear a las autoridades de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del gobierno de Estados Unidos (OFAC) y preguntarles si es posible que empresas del Estado venezolano, que no hayan sido expresamente sancionadas, patrocinen a equipos sin que esa relación comercial acarree represalias por parte de la administración Trump ni, por mandato legal, de Major League Baseball.

Es una formulación que entraña el riesgo de que la sola mención de una participación dineraria por parte del Estado venezolano malponga a la Liga delante de la OFAC; organismo que resuelve e implementa las sanciones por parte de Washington a empresas allende la Unión Americana.

No obstante, si el Tío Sam llegara a darle el visto bueno resolvería uno de los acertijos para la próxima temporada: la plata. Sin monedas no se activa este juego, cuando es profesional. “Hay muchas empresas que patrocinaban los clubes que ya no podrán patrocinar de la misma forma ¿Cómo queda un anunciante si se va a jugar a puertas cerradas?”, apuntó Luis Rodolfo Machado. ¿Qué hacemos si tenemos que mudarnos de Maracaibo a otra plaza, como le puede pasar también a Caribes y Bravos? La cosa se complica bastante.   

Lo de tantear a la OFAC sobre un eventual patrocinio estatal es apenas una propuesta de tantas que se vierten entre jefes de equipo y de la LVBP. No es fácil que tenga éxito, tomando en cuenta que el cerco financiero impulsado desde la Oficina Oval tiene como blanco al Estado venezolano en su conjunto; tanto que engloba hasta gobernaciones y alcaldías. Adicionalmente, un campeonato con patrocinio gubernamental expondría a la Liga a duras críticas por parte de algunos sectores de la opinión pública. Ya pasó cuando PDVSA fue el sponsor principal de la edición 2018-2019 o incluso más atrás, cuando accedía a dólares a tasa preferencial otorgados por la extinta Cadivi.   

También hay que convenir en que esta lluvia de ideas es necesaria para tratar de hallar salidas ante las enormes dificultades que encara el beisbol profesional venezolano en tiempos de pandemia. México ya anunció temporada, igual República Dominicana y Puerto Rico.

La LVBP, que jamás ha dejado de inaugurar un torneo en sus 75 años de existencia, mal podría sentarse a rumiar sus amarguras sin ocuparse de encontrar respuestas a los acuciantes retos de 2020.  El botón de autodestrucción solo debe oprimirse como último recurso, cuando se hayan agotado todas las opciones. Todavía no se ha llegado a ese punto. Tal vez la última palabra la tenga la maldición microscópica que tan gigantescos estragos ha causado en la humanidad. Ese no atiende a razones.

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