LVBP: llegó la hora de decidir

La pandemia los separa y la tecnología los junta. Y también la necesidad. Desde el arresto domiciliario impuesto por la cuarentena, los jefes del beisbol venezolano, hechos un archipiélago por el encierro mundial, analizarán a distancia la viabilidad de la pelota en tiempos de Covid.    

Este jueves, los presidentes de los ocho equipos que pugnan en el seno de la LVBP conversarán por videoconferencia sobre el tema que les atañe: la próxima temporada, si la hay. Esa disyuntiva, inconcebible en el pasado hasta en las horas más aciagas, pende sobre sus cabezas como espada de Damocles. La mayoría de los jerarcas llama a la participación. El abstencionismo es minoría. Solo que jugar no es un acto de voluntad. En tiempos de coronavirus depende de múltiples factores exógenos, que desoyen las órdenes de los amos del beisbol venezolano.   

En este momento, nadie puede garantizar que habrá torneo 2020-2021. “Hay demasiados temas que no controlamos”, mencionaba un ejecutivo de equipo. “No sabemos cómo va a estar la pandemia de aquí a fin de año, si vamos a tener gasolina para operar, si los peloteros van a poder venir, o si los van a dejar. Y está el tema económico, claro. ¿De dónde van a salir los recursos para la temporada? ¿Aceptarán los hoteles donde alojamos al plantel los intercambios que hacíamos hasta 2019? ¿Acatarán los peloteros el régimen de resguardo que deben acatar en Grandes Ligas? El panorama es muy brumoso.

Es condición sine qua non la venia de las autoridades. Desde hace más de un mes espera la LVBP respuesta del Ministerio del Deporte sobre el plan que el propio gobierno solicitó al despacho de El Recreo. La información que ha trascendido es que desde el poder se mantiene el interés de que se lleve a cabo la competición y que buscarán propiciar las condiciones para llevarla a buen puerto.

Es indispensable también que tanto Tigres de Aragua como Navegantes del Magallanes regularicen su situación institucional. Deben evitar un nuevo bloqueo por parte del gobierno de Estados Unidos y, por consiguiente, de las Grandes Ligas.   

Hay, sin embargo, voces alentadoras entre quienes manejan este negocio. Gente que tiene la convicción de que, a pesar de los pesares, habrá temporada. Mas el tiempo apremia, se acumulan las preguntas y escasean las respuestas.

Ideas sobre cómo hacer el campeonato de la LVBP hay. Desde jugar sin público en cuatro plazas del pasillo central norte costero del país (La Guaira, Caracas, Valencia, Maracay, acaso Barquisimeto) hasta hacerlo sin importados.

“Pudiera ser la primera temporada sin importados. Tenemos suficientes jugadores afiliados a MLB deseosos de venir a jugar porque las Grandes Ligas van recortadas este año y no hubo ligas menores. Además, hay que tomar en cuenta la dificultad que enfrentarán los equipos para traer importados hasta acá con las restricciones de movilidad que hay en el mundo”, decía un cabeza de equipo. Otro, más prudente, refería la opción de reducir la cuota de extranjeros de siete a cinco. “Hay que esperar, porque es casi seguro que este año haya dos ligas otoñales para prospectos, en vez de una, y si es así habrá limitaciones de personal”, advertía un tercer gerente. Son borradores que se irán decantando en los próximos días, pues la arena está casi toda en el compartimiento inferior del reloj.

Por eso los clubes de la LVBP avanzan en lo que pueden. En el Magallanes, por ejemplo, han tenido contactos superficiales con potenciales importados, entre ellos Delmon Young y el colombiano Reynaldo Rodríguez. Y también evalúan repetir a forasteros como Logan Darnell y Cade Gotta. En Caribes de Anzoátegui, por citar otro caso, aprontan la ratificación de Jackson Melián como su timonel, en reconocimiento al subcampeonato logrado en la zafra previa. Los Tiburones de La Guaira apuran las diligencias para la contratación de un nuevo capataz. Cardenales de Lara, La Guaira y Tigres de Aragua se han mostrado inquietos en el mercado de jugadores.

Empero, la visibilidad hacia la temporada es precaria. Hay techo bajo para aterrizar la 2020-2021. “Las condiciones sanitarias no mejoran, y cabe esperar se sigan deteriorando, al menos al corto plazo”, apuntó un directivo. “No hay, por el momento, posibilidades de viajar. Van a mermar los ingresos por derechos de televisión y eso afecta la posibilidad de vender publicidad. No sabemos si podremos cumplir mañana lo que acordemos hoy”.   

Los responsables de la Liga y de los ocho equipos encaran un desafío casi existencial. Nunca, desde 1946, se ha dejado de disputar una temporada de la LVBP. Pero jamás había encarado el circuito desafíos como los de 2020, con crisis económica y una pandemia que ha convertido a la humanidad en presidiaria, sin que se sepa a ciencia cierta cuándo vendrá la boleta de excarcelación. Nadie quiere cargar sobre sus hombros el peso de cancelar el beisbol en un país que lo respira, solo que hay fuerzas incontrolables que se han coaligado para poner en jaque la fiesta 2020-2021. Pero aún hay movidas para evitar el jaque mate.      

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