La LVBP por el retorno a la “normalidad”

A juzgar por sus recientes movimientos, los equipos de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) vislumbran una temporada 2021-2022 más “normal” que las dos anteriores. A estas alturas del año pasado había serias dudas sobre la viabilidad del torneo deportivo más antiguo y popular del país. En cambio ahora, a pesar del recrudecimiento del Covid-19, los clubes comercian, contratan, se alistan.

Bravos de Margarita ya anunció a Luis Dorante como mánager para el próximo certamen; los Tigres de Aragua han dejado entrever que conservarán a Luis Ugueto como su piloto; los Tiburones de La Guaira incluyeron personal nuevo en su gerencia deportiva; los Cardenales de Lara intercambiaron jugadores con los Tigres y estos, a su vez, con los Leones del Caracas; y los Leones del Caracas anunciaron un cuerpo técnico que viaja en primera clase.

Cuánta diferencia con respecto a abril de 2020, cuando las organizaciones lucían inertes, aletargadas, paralizadas por la incertidumbre, manejando en neutro.   

Esta vez hay planes más ambiciosos.

Para las dos ediciones previas, el Caracas se defendió con un grupo de instructores en proceso de aprendizaje, con muchas páginas vírgenes en su  hoja de vida laboral. En cambio, para la próxima batalla se encargará el generalato. El mánager José Alguacil ha sido coach en Grandes Ligas, piloto en AA y en la liga dominicana, además de técnico en el Clásico Mundial de Beisbol.

El lugarteniente de Alguacil, Lipso Nava, fue campeón y el mejor dirigente de la LVBP en la entrega 2016-2017; Wilson Álvarez, aparte de sus más de cien triunfos como escopetero en el Big Show, dispone de excelentes referencias como adiestrador de pitchers en el circuito.

“Es un cuerpo técnico de lujo”, abrevió Alguacil en entrevista concedida a Triángulo Deportivo. Se espera, además, que haya alguna cara “nueva” dentro de la Gerencia Deportiva para colaborar con Richard Gómez.

Alerta de Tiburones 

En La Guaira pretenden juramentar pronto a su timonel para el periodo 2021-2022. Hay varias carpetas sobre la mesa, entre ellas la de Dennis Malavé, quien debió ser el estratega para la zafra 2018-2019 y no pudo serlo porque Major League Baseball “descertificó” a la LVBP para no entrar en colisión con la política sancionatoria del gobierno de Estados Unidos contra el Estado venezolano. Es la apuesta personal del gerente Fernando Veracierto, pero no la única opción. Triángulo Deportivo pudo conocer que ha habido acercamientos con Henry Blanco, quien está disponible al salir de la conducción de Bravos de Margarita.

Distintas fuentes coinciden en que Carlos Mendoza, segundo a bordo del mánager Aaron Boone en los Yankees de Nueva York, ha sido contactado por más de un equipo del beisbol venezolano. Mendoza es un técnico acreditado y en pleno crecimiento dentro de los Bombarderos del Bronx.

El difícil camino a la normalidad

Otra señal que sugiere un cambio de percepción fue que el presidente de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, Giuseppe Palmisano, haya hecho pública su intención de cantar voz de playball hacia el 15 de octubre en vista de que la Serie del Caribe de 2022 comenzará más temprano que nunca, a finales de enero. Las dos temporadas anteriores iniciaron en noviembre, demasiado tarde para lo que acostumbra la LVBP.

Ahora bien, hay tres factores de los cuales depende el regreso a la “normalidad” y que la Liga no controla: la pandemia, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del gobierno de Estados Unidos (OFAC) y el gobierno venezolano.

Si la arremetida del coronavirus se prolonga hasta finales de año será imposible jugar con público y en las siete plazas habituales. El término normalidad no aplica con estadios vacíos y sedes excluidas; como pasó en la 2020-2021, cuando Maracaibo, Puerto La Cruz y Margarita jugaron banco.  

La piedra de la OFAC

Si la OFAC no otorga la licencia que requieren los equipos del beisbol venezolano para relacionarse con Major League Baseball la normalidad no será tal. Lo natural para la LVBP es robustecerse con recurso humano al servicio de organizaciones de las mayores. También atentaría contra la normalización que seis de los ocho conjuntos mantengan sus nexos con la Gran Carpa y los otros dos continúen proscritos, como ha sucedido desde 2019 con Navegantes del Magallanes y Tigres de Aragua.

“Hasta donde tengo entendido, la OFAC no ha variado su postura: si Magallanes y Tigres quieren volver al redil deben cambiar sus estatutos y cortar todo lazo con los gobiernos regionales de Carabobo y Aragua, respectivamente”, mencionó un directivo de equipo. Los cabilderos y jurisconsultos de la Liga aspiran a convencer al Tío Sam de readmitir a bengalíes y turcos sin que sea precisa la ruptura total con las gobernaciones. “Los dos equipos son entes privados”, sostiene Palmisano, y de eso quieren convencer a la OFAC.

Desde hace ya algunos años, la colaboración gubernamental ha sido indispensable para que haya torneo de pelota profesional en el país. Primero con la aprobación de dólares preferenciales, luego con el patrocinio y después con el financiamiento del protocolo de bioseguridad.

De las autoridades depende también que se pueda abrir las puertas de los estadios a los fanáticos. El Estado se ha vuelto parte de la “normalidad” de la LVBP y últimamente el Ejecutivo ha tenido en ascuas a la Liga hasta última hora. Así que la recuperación de los valores “normales” no se logra solo con fuerza de voluntad. Faltan muchas incógnitas por despejar. Pero no deja de ser una señal favorable que hasta los equipos más escépticos se estén moviendo desde temprano sin escatimar tanto en gastos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba