Magallanes y la margarita que se quedó sin pétalos

El Magallanes tuvo que dejar pasar no uno, sino dos mánagers para la temporada que viene en su interminable espera por el esquivo sí de la OFAC, que sigue haciéndose de rogar. El plan A del almirantazgo, y también el B, se enmohecieron de tanto aguardar.  Moraleja: si pasan los días, y Godot no aparece, déjale una nota: “me fui”.

Desde 2020, los Navegantes viven ilusionados porque creen que, en cualquier momento, el gobierno de Estados Unidos, a través de su Oficina de Control de Activos Extranjeros, levantará la exclusión que pesa sobre ellos y los Tigres de Aragua. Así llegaría la tan ansiada licencia con la cual Major League Baseball podría reestablecer lazos con estas dos organizaciones de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional y proveerlas, a ellas también, de su muy calificado personal. Y nada. Pasan de largo los soles y las lunas. Ahí es cuando los lapsos del equipo, y el de sus potenciales dirigentes, se abren en Y.

Esperanzados con la certificación de la OFAC, los turcos abrieron operaciones para concretar su opción preferencial desde hace dos años para manejar el equipo: Omar López.  Resuelto el veto para contratar recurso humano vinculado a las mayores, desaparecería cualquier impedimento para subir a cubierta a uno de los mejores pilotos del país, coach de tercera de los Astros de Houston y mánager campeón en Venezuela, para más señas. Y López les correspondía. El joven estratega estaba por encima de Wilfredo Romero en el orden de prioridades, pese a que Romero fue Mánager del Año y ganador de la final. Con él había “diferencia de ideas”, como lo admitió el mismo Romero esta semana en el podcast El Infield. Romero, además, buscaba un merecido incremento salarial.  

Para consternación del Magallanes, la aprobación de la OFAC nada que se concretaba y se acercaba el momento cuando Omar López necesitaría ver el panorama despejado. Y no tenían respuestas finales para él. Entonces López recibió una oferta concreta por parte del club en el cual se consagró como piloto: Caribes de Anzoátegui. No pudo rehusarla. Esperando un sí de la OFAC, Magallanes se topó con el no de su favorito.   

Y cuando Magallanes hacía tiempo para tenerle a López una contestación afirmativa, la segunda opción se impacientaba. Wilfredo Romero, empoderado además por el éxito del Magallanes bajo su mando, quería irse a México con la garantía de que conservaría el trabajo para el próximo invierno. Y llegó el punto en el cual su capacidad de aguante se agotaba. Entre las “diferencias de ideas” que admitió Romero, y unos cronómetros desincronizados, el vínculo se hizo insostenible.  Magallanes deshojó la margarita y esta se quedó sin pétalos.

Ahora, es muy posible que sus dos potenciales dirigentes para la próxima edición sean sus contrincantes. López lo será, pues ya firmó con Caribes; y múltiples versiones coinciden en que Romero volverá envuelto en gloria a Maracay, su ciudad natal.  Dos Mánagers del Año, por cierto.   

Por esta razón, Magallanes se ha puesto una fecha tope para recibir el apruebo de la OFAC. Un directivo de la escuadra valenciana mencionó que si para el último día de marzo todavía estaban en sala de espera se asumirá que el veto se prolongará una temporada más y se actuará en consecuencia. Tomar ese camino los privaría de las alternativas que manejan ahora, ya sin López ni Romero en el programa. En el menú actual figuran exastros de la divisa y pilotos extranjeros con rango dirigencial en franquicias de la Gran Carpa.

Con un optimismo impenitente, la administración magallanera se aferra a la promesa de que, en algún punto del primer trimestre del año, los cabrialenses quedarán habilitados para enrolar gente vinculada al Big Show y entonces aplicar el nuevo Plan A. Uno asume que no abrirán mucho ese compás de espera. Los filibusteros recuerdan con pesar la experiencia de la temporada 2019-2020, cuando, a raíz del veto de la OFAC, debieron renunciar a José Alguacil y conformarse con un Enrique Reyes cuya labor distó mucho de ser satisfactoria para la gerencia. “Es muy difícil decirle a un mánager que es solo un plan provisional, modificable en cualquier momento ¿Quién está dispuesto a trabajar bajo esas condiciones?”, dijo un alto cargo de la galera.   

Lo ideal, para el Magallanes y para el beisbol venezolano, es que los ocho equipos gocen de licencia para hacer uso de sus jugadores y técnicos vinculados con MLB. La competencia se distorsiona cuando hay reglas desiguales. Cierto, Magallanes fue campeón así, mas está muy lejos de lo ideal que se juegue bajo condiciones disímiles. Si, en definitiva, llega el sí de la OFAC, los corsarios ya no tendrán que deshojar margaritas y navegar sin nubosidad en el horizonte.     

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