La inolvidable historia de una madre dentro y fuera del ring

Venezuela obtuvo un diploma olímpico en el boxeo femenino, gracias a la actuación de Karlha Magliocco en los Juegos Olímpicos de Londres.

En el año 2012 Venezuela se preparaba para algo grande. La delegación de 69 atletas que asistieron a los Juegos Olímpicos de Londres tenía el presagio de obtener un resultado importante. Recuerdo las opciones en lucha, pesas, esgrima y por supuesto boxeo, el deporte que más medallas le ha dado al país en su historia olímpica. 

Karlha Maglioco es de Portuguesa, pero decidió llegar a este mundo entre las nubes. Mientras su madre volaba en un avión rumbo al estado Bolívar, con siete meses de embarazo, rompió fuente. De emergencia, terminó de dar a luz en un hospital en San Félix. Sin embargo, a los ocho días regresó a Acarigua, donde la futura boxeadora creció junto a su abuela. Su vida, indudablemente, estaba destinada a desarrollarse de con una especial adrenalina.

Antes de ser boxeadora de la selección nacional, estuvo en natación debido a una condición respiratoria. También se paseó por el fútbol, pero nada como el deporte de sus amores, el cual tuvo un vínculo familiar muy fuerte.

Su madre le hizo crecer la pasión por el boxeo. Fue árbitro de este deporte, por lo que para la pequeña Karlha el estar cerca de un ensogado era algo habitual. Así crecieron sus ganas de practicar la disciplina, que años más tarde la llevaría a ser la primera boxeadora en la historia de los Juegos Olímpicos en ganar un asalto.

El sueño olímpico de Magliocco

El boxeo femenino llegó a los Juegos Olímpicos el 5 de agosto de 2012 con la pelea de Magliocco frente a la brasileña Erica Matos, a quien ella conocía perfectamente. La venezolana despachó a su rival de forma muy cerrada y de esa manera aseguraba tener un diploma olímpico para el país. Sin embargo, las aspiraciones iban más allá. Karlha soñaba con una medalla olímpica que confirmara el buen momento en el que se encontraba deportivamente.

Karla Magliocco en su primer combate de Londres 2012.

Antes de subir al ring y dar su espectáculo Karlha hablaba siempre de su hija Nahomi, a quien le dedicaba todas sus actuaciones dentro del ring. Muy jóven se convirtió en madre soltera, situación que en ningún momento impidió que diera el ejemplo dentro de un ring.

Cuando Magliocco compitió en Londres, a la edad de 26 años, ya era maestra en una escuela de Acarigua y tenía el título de Licenciada en Educación Física. Su léxico siempre estaba por encima de lo que habitualmente se encuentra en el boxeo. Sus expresiones eran correctas, sus declaraciones coherentes. Además de una capacidad interminable para poder parafrasear en las entrevistas que ofrecía sin ningún miedo escénico.


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Apenas un día después de arrancar con victoria el torneo del boxeo olímpico de 2012, a Magliocco no le tocó fácil. Enfrentó nada menos que a Marlen Esparza, la estadounidense de origen hispano quien era favorita para alzarse con el oro en la prueba. Fueron cuatro asaltos bastante cerrados en los que la venezolana luchó hasta el final. Sin embargo, el fallo de los jueces fue para la norteamericana, quien al final se iba a quedar con el bronce olímpico y la continuidad en el boxeo como atleta profesional. 

Madre antes que todo

Hubo dos cosas que me impresionaron de ese 6 de agosto de 2012. En primer lugar, la capacidad de Karlha Magliocco de reconocer su derrota. Mientras yo la esperaba en la zona mixta, felicitó a Marlen y con un abrazo le dio las gracias e inmediatamente dejó caer esta frase: «ganaste tu pelea». Eso, en definitiva, marcaría la segunda, que vino a continuación.

Una entrevista que, sin duda, me sacó lágrimas de los ojos. Karlha no me respondía a mí en aquel momento «en vivo». Le hablaba a su pequeña Nahomi, quien, desde Venezuela, quizás no estaba conciente de todos los sacrificios que hizo una madre boxeadora por darle de comer. Cuántos golpes debió aguantar, no sólo dentro del ring sino fuera de él, para ofrecer con su ejemplo una oportunidad a la hija que Dios le encargó como tarea interminable. 

Hoy, Karlha Magliocco es madre de dos niños. Tras casarse con Endry Saavedra, también boxeador olímpico de la selección nacional, tuvo un bebé más. La familia vive actualemnete en México, donde la carrera de su esposo se mantiene viva como profesional.

Karlha junto a sus hijos y esposo Endry en México.

Su rol, quizás, es muy diferente en la actualidad, ocho años después de aquella maravillosa entrevista en Londres. Sin embargo, el boxeo, aquel deporte que conoció cuando apenas empezaba a caminar, llegó para no irse nunca más de su vida.

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