Más que unos simples futbolistas

Ya me ha sucedido muchísimas veces, que cuando comienzo a desarrollar una idea de lo que quisiera escribir en mi columna que publico cada semana, no suelo tener que trabajar mucho para encontrar una inspiración en el momento, para poder terminar de desarrollar esa idea que quiero plasmar. Es decir, no he sentido ese bloqueo.

Pero no tiene nada que ver con un talento propio o una habilidad en particular que me haga fácil desarrollar un texto, como si lo hiciera toda la vida. No, no considero tener aún esa capacidad. Más bien, lo que me sucede es que, en la dinámica de la semana, en los temas de conversación que van surgiendo, en el compartir con ciertas personas y tantas coincidencias en esas interacciones, me muestran un camino o una idea puntual que termino desarrollando. Es como si una fuerza oculta me diera señales a través de mis interacciones diarias con mi entorno, que me ayudan a visualizar algún tema en particular para desarrollar.

En esta oportunidad fueron tres personas. La primera, fue a través de una entrevista vía email para hacer una serie de post en instagram que hablen de mi planificación y de cómo manejo mi agenda. Ella se llama Marielysa, @marielysacg en Instagram. Es una apasionada de la planificación y de las agendas. Les recomiendo seguirla para aquellos que le interesan estos temas. Entre sus preguntas planteaba el hecho de cómo hacía para manejar mi agenda, siendo un esclavo del día a día de como vivimos los futbolistas. Que nos cambian los planes de la noche a la mañana, y que un día estamos y otros no. Cómo hacía para llevar mis estudios, mi negocio, el yoga, el fútbol y mis colaboraciones con las ONG.

La segunda persona es la jefa de redacción de Triángulo Deportivo, quién me ha apoyado desde el día uno en esta aventura como columnista junto a este grandioso team. Ella me proponía hablar sobre mis estudios, las cosas que hago fuera de mi vida como futbolista. Cito textualmente su mensaje por WhatsApp, cuando le pedí algún tema que se le ocurriera para desarrollar esta semana: “Se me acaba de ocurrir que como tú siempre vives estudiando de todo, preparándote para cosas que no precisamente están directamente relacionadas al ejercicio de un jugador como tal, aunque algunas veces sí relacionadas al deporte. ¿Cómo haces para llevar de la mano ambas cosas? Porque desde la perspectiva del fanático, la vida del atleta es solamente el deporte que practica y ya. Podrías contar que realmente eso no es tan así”.

Y la tercera persona, un excompañero juvenil del Caracas Fútbol Club, Julio Da Silva, que tuvo una entrevista por Instagram live donde habla de llevar su condición de jugador profesional de la mano con su carrera universitaria. Y mencionaba una larga conversación que tuvimos en Cocodrilos cuando me pedía consejos para lograr alcanzar ambos objetivos. Él es un chamo grandioso, muy maduro y centrado para la edad que tiene. Estoy seguro de que lo va a lograr porque también es un grandísimo jugador.

Y de repente ahí estaba, el tema a desarrollar esta semana. No sé a quien tengo que darle gracias, unos dirán a Dios, otros al Universo, otros, más escépticos, dirán que es pura casualidad. A quien sea, les doy gracias por facilitarme el trabajo.

Todo nace de la pasión

Siento que la pasión es el catalizador que termina ayudando a que tus objetivos se cumplan. No importa el tiempo, porque si de verdad te apasiona lo que haces y los retos que te propones, no es lograr el objetivo lo que alimenta esa pasión que crece día a día. Es precisamente el proceso del día a día que te impulsa a seguir disfrutando de lo que haces.

A pesar de que puede ser duro, puede verse inalcanzable, te abruma o incluso sientes que pierdes el norte de tus prioridades. Pero, es el enfoque de la energía lo que sirve de combustible para seguir alimentando esa pasión por tus días y tus proyectos de vida.

Me niego a etiquetarme

Decir “yo soy tal cosa” o decir “es que así soy yo” es encasillarme. Es romper cualquier posibilidad de ampliar mi mirada. Es limitarme a experimentar nuevas perspectivas, convirtiéndome en esclavo de mis patrones mentales creados a lo largo de mi vida.

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Si te pregunto, ¿quién eres? Pero te pido que no me digas lo que haces, ni cómo te llamas, ni quién es tu familia, ni qué nacionalidad eres; probablemente no sabrías qué responder. Yo tampoco encuentro esa respuesta. De hecho, no quisiera encontrarla jamás. Simplemente “Yo soy…”, y eso me abre a un mundo de posibilidades.

Busco no encerrarme en una declaración mental, probablemente esclava de mi crianza y la influencia de mi entorno. Por eso siempre defenderé mi idea de que somos más que unos simples jugadores de fútbol. Es lo que hacemos, lo que amamos, lo que nos desarrolla como hombres de sociedad; pero no por eso vamos a dejar de intentar de ampliar nuestro espectro de posibilidades cuando solo tenemos una única oportunidad llamada VIDA.

Desde que interioricé este modo de asumirme, comencé a sentirme más seguro de lo que soy. Junto a mis creencias y mi postura ante la vida, me abrí ante las posibilidades que me ofrecía mi entorno. Exploro nuevas áreas del conocimiento académico. Soy permeable a otros estilos de vida. Me regalo a la posibilidad de aprender a través de las personas e intentando ver el mundo desde distintas miradas.

Cómo tomo mis decisiones

Todos buscamos una fórmula mágica para encontrar la decisión que sintamos que sea la mas acertada. No sé si diría acertada, a lo mejor más coherente y honesta con uno mismo. Cualquier decisión que tomo, trato de que tenga sentido para mi salud emocional y mental. Que me acerquen a un mayor estado de plenitud, siempre consciente de que pertenezco a un colectivo de personas, por ende, mis repercusiones deberían ser benefactoras de mi entorno, así como de mí mismo, o por lo menos encontrar ese equilibrio.

Decido tomar un trabajo porque sé que me va a permitir crecer, desplegar toda mi energía en él. Porque puedo ser yo mismo, puedo aportar desde la construcción de un legado y porque me permitirá construir puentes a un mundo de nuevas posibilidades.

Así también pasa con mis estudios académicos. Cada uno de ellos van a girar entorno al desarrollo de mi ser, mas no de mi “hacer”. Entendiendo la proyección que tengo de mi vida y que me hace sentir pleno, encuentro aquello que me apasiona en los libros o en las aulas de clases, ya sea presencial o digital. Y así es como decido mis proyectos personales en el área profesional. Bien sea en el mundo del fútbol, o en lo que ya todos conocen, mi pasión por el mundo corporativo y gerencial.

Sobra el tiempo

Ojalá hace 10 años atrás hubiesen existido las herramientas de desarrollo profesional que hoy tenemos. La era digital se catapultó a un nivel infinitamente superior con esta nueva dinámica mundial, consecuencia de la aparición del Covid-19. Los futbolistas tenemos mucho tiempo libre, de hecho, el descanso es una de las patas de la mesa para que nuestro desempeño sea mas óptimo en cancha. Por ende, estar en casa tranquilo, estudiando y desarrollándonos cognitivamente es darle un salto de calidad a nuestras carreras.

Trato de decirles a los más jóvenes que la vida dentro del fútbol no se acaba cuando se deja de ser jugador. A medida que evoluciona la industria del fútbol, aparecen nuevas áreas para seguir vinculados a él. Por eso, les recalco que esto es como la administración pública, donde puedes hacer una carrera de por vida. Y todo va a depender de cómo aprovechaste tu tiempo libre en tu etapa como jugador, así como los valores morales y éticos con los que te manejaste mientras eras protagonista de este hermoso estilo de vida.

Defendí mi tesis de grado dos días después de jugar un partido de Copa Libertadores en Argentina cuando tenía 21 años y con una carrera futbolística que aún no echaba raíces. Y estudié para el desarrollo de mi emprendimiento, mientras jugaba un partido de Copa Suramericana en Uruguay cuando tenía 32 años ya con una carrera deportiva establecida. Ni la edad, ni el tiempo es una limitante. El tiempo es un recurso que el ser humano solo puede controlar si lo aprovecha realmente.

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