Miguel Cabrera tiene mucho para ofrecer en el Clásico

Al Clásico Mundial de Beisbol se lleva a los peloteros por lo que son, no por lo que fueron. Con Miguel Cabrera, Venezuela debe hacer una excepción porque lo que él fue puede incidir, favorablemente, en lo que la selección será en 2023.

Por lo que él representa, Miguel Cabrera es un potente agente aglutinador, un factor motivador, un componente regulador dentro del grupo, un canalizador de las energías. Y para que estas propiedades de Cabrera tengan efecto práctico debe asistir al Clásico como jugador, no como coach. Si asiste en calidad de técnico se levantará entre él y los jugadores la barrera de las jerarquías. Él debe ser el líder de la manada, un reforzador positivo que le facilitaría el trabajo al mánager.



Una figura como Cabrera, con su experiencia en los cuatro campeonatos previos, puede contribuir a que sus compañeros se tomen la competencia en serio; intervendría como la voz de la conciencia para evitar los triunfalismos y excesos de confianza que tanto daño hicieron en el pasado. El correcto abordaje de un certamen atípico por parte de beisbolistas acostumbrados a funcionar en mediciones de largo aliento es elemento fundamental para aspirar al éxito. Cabrera conoce a plenitud el torbellino del Clásico, la fugacidad, la vorágine de esta refriega que le ha sido esquiva a la escuadra criolla. Entiende, como testigo de excepción, que allí se gana turno a turno e inning a inning, no juego a juego, como en una temporada de las mayores.

A Cabrera le correspondería un rol desconocido para él: liderar desde la retaguardia. En las cuatro ediciones anteriores del Clásico Mundial siempre fue la punta de lanza, la referencia obligada. Durante sus veinte temporadas en Grandes Ligas ha sido titular incuestionable. Con el equipo nacional su función será distinta. En el grupo de regulares no tiene cabida, con Luis Arráez o Eugenio Suárez en primera y Willson Contreras, Salvador Pérez o incluso William Contreras como potenciales designados. Todos ellos ofrecen, en la actualidad, los extrabases que ha dejado de aportar el toletero de los Tigres de Detroit. Nadie pretende que, por llevar a Cabrera, se prive al roster de una pieza esencial. Es bien sabido que, como en todo torneo relámpago, en el Clásico no hay espacio para sentimentalismos.

Pero no se requiere estar en el lineup abridor para ser útil. Cabrera estará en la banca alentando, exigiendo concentración, aconsejando y, claro, está, alistándose por si llega la oportunidad. En el pasado, cuando era joven e impetuoso, jamás puso condiciones en la selección. Cuesta imaginarlo quejándose a estas alturas porque no está entre los nueve.

En cuanto tome un turno, Miguel Cabrera se convertirá en el único pelotero que ha tenido acción en cinco clásicos. Eso sería, sin duda, emocionante. Para él, para Venezuela, para el torneo y para el beisbol. Ojalá se den las condiciones y que la despedida de Cabrera del Clásico Mundial ocurra en el marco de la mejor actuación del país en esta competición. Ojalá se den las condiciones para que así ocurra.   

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