Mis respetos Cacique Mara, héroes de San Miguel

Hay eventos deportivos que hacen sacarte la gorra, quitarte el sombrero. No cualquiera tiene la compostura para expresar el respeto dentro de una disputa, el respeto, eso tan hermoso, tan noble, eso tan lleno de vida.

Cae el último out y el equipo Cacique Mara celebra el campeonato, era el segundo trofeo grande que acumulaban en cinco meses, el primero fue en el estadal y este en el nacional de béisbol de la categoría pre-infantil. Era el mes de mayo de 2019.

Los niños, su cuerpo técnico, los representantes, apuntaban ahora, al latinoamericano a celebrarse en México en el mes de julio. 

Pasaban los días y no había un panorama claro. Caía el calendario y la pregunta en el presidente de la Liga Daniel Gutiérrez no salía de su cabeza “¿De dónde carajo saco el dinero para ir a México a defender a Venezuela?”

Daniel hizo lo más lógico, ir al palacio del gobernador del estado Zulia – el estado de donde es la escuelita – subió la escaleras, tocó la puerta, lo atendieron y le dieron la peor de las respuestas. “No tengo como ayudarlos”. No fue una vez, fue varias veces tratando de lograr su objetivo, pero nada. Daniel y sus muchachos, 14 niños sentados en un pasillo del despacho del gobernador, sentados, los muchachitos, con una gorra tricolor y una “V” en la parte frontal, esa letra que inicia el nombre del país que aman, cabizbajos, llorando porque no había nada alentador.

Daniel se queda sin ganas de hablar, tiene esa imagen precisamente, los de 14 niños, su cuerpo técnico y de los representantes en su memoria.

Tocó las puertas de algunos jugadores profesionales y tampoco obtenían las respuestas deseadas, logró conversar con el embajador de Venezuela en México y nada. El país centroamericano parecía estar en el extremo este de Rusia.

Daniel no quería rendirse, tras una llamada de un conocido, la persona le dice: “Daniel regrésate a Maracaibo, ya no hay vida”. El directivo de la liga sacó el bate rápido: “No me digáis eso, no voy a rendirme así de simple”.

Se van a Caracas, un día antes de la fecha en que supuestamente debían viajar. Logran ir a Meridiano TV para ampliar el espectro de su mensaje, pero al salir no tenían respuesta. Se van a una plaza de la capital, para pasar ahí la noche.

“Lo que más me dolía era decirle a los niños que el viaje ya no iba” me dijo Daniel. “Eso era lo que me desplomaba, lo que me derrumbaba” El máximo dirigente de Cacique Mara, si, lloraba, se lamentaba, pero cuando nadie lo veía.

A las 10 de la noche se comunica Eduardo Rodríguez.

—Si, Daniel, soy Eduardo Rodríguez, el pelotero de Boston

—Si, a su orden, Eduardo un placer, ¿cómo estás?

—Bien, te escribo para ayudar a los niños para que puedan ir a México.

Daniel, se puso de pie, se acomodó la gorra tricolor y vio de reojo a todos los niños y al resto de la comitiva, no dijo nada y avanzó unos pasos.

—¿Cómo sería eso, cómo podemos hacer efectiva la ayuda?

Daniel sorprendido por aquello, tardó en volver en sí. 

—Eduardo, un gusto, una bendición que puedas hacer esto.

Eduardo Rodríguez, no es de los más mediáticos jugadores que tiene Venezuela en las Grandes Ligas. No es uno de los más populares, tampoco ha amasado grandes cantidades de dinero, lo de Eduardo vino del corazón, sin mucha bulla, directo al problema, directo al grano.

Daniel le cuenta todo el proceso, pero surge otro problema, el costo total de la delegación de Venezuela que rondaba por los 15 mil dólares, paso en cuestión de horas a 42 mil.

Vino ayuda de otro jugador, Jhoulys Chacín, la aerolínea Copa Airlines también se ofreció y el milagro llegaba. El equipo tuvo que dividirse en dos, se fueron en un primer vuelo, los titulares y parte del cuerpo técnico para llegar al partido inaugural ante Guatemala, en la noche tocaría el turno del resto del equipo.

Venezuela no perdió ningún compromiso, se convirtieron en los consentidos del torneo. Un grupo de venezolanos se acercaron para apoyar y con tambores, comida y ropa hacían barra a una novena venezolana que estuvo a minutos de no ir

Esta historia hace un año me conmovió, un año después la entiendo mejor.

Cacique Mara no perdió un juego en todo el 2019, llevando a Venezuela a un campeonato histórico, más que por lo hecho en Venezuela.

Gracias: Richard Morillo, Leobel Chan, Moisés Rincón, Jesús Piña, Santiago López, Daniel Alaña, Diego Fernánez, Samuel Corredor, Dorian Oviedo, Abraham Gutiérrez, Jesús Chávez, Diego Gutiérrez, Jesús Terán y Eduardo Gutiérrez. Mis respetos.

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