Esa oportunidad de ser tu mejor versión

Una diosa musa está confabulando a mi favor últimamente. La semana pasada, en la introducción de mi artículo, les comentaba de mi fortuna para encontrar orgánicamente el tema a tratar en mi columna de opinión. Esta oportunidad corrí con la misma suerte.

Este artículo nace de las oportunidades que nos regala la vida para poder realizarnos como personas y desarrollar nuestra mejor versión. Soy de los que piensa que el ser humano es bueno por naturaleza. Sin embargo, a veces no queremos creer esta premisa o no ponemos de nuestra parte para cumplir con esa condición a la que fielmente me aferro. Ya sea por las circunstancias, el contexto, nuestras programaciones mentales, miedos o temores, angustias o simplemente flojera.

Mi propuesta es simple, dense la oportunidad, aunque sea una vez, de atender el llamado. Solo por probar, y después me echan el cuento.

Metamorfosis

Desde que comencé a colaborar como vocero de paz de las Naciones Unidas, todo comenzó a cambiar para mí. Siempre tuve sensibilidad por temas de ayuda social, movimientos humanitarios o cualquier llamado de solidaridad. Pero, entrar en esa enorme organización y conectar con esos héroes anónimos, que trabajan incansablemente por ayudar a los mas necesitados, hizo que cambiara mi postura con respecto a mi profesión y a mí mismo, frente a la sociedad.

Fue en esa misma época que me llegó un ensayo de Mario Vargas Llosa a mis manos: “La civilización del espectáculo”. Ese texto sacudió mi cabeza y cambió mi mirada ante el valor real para mí, de lo que representa el deportista, con un eco de mayor alcance en su discurso y en sus acciones, gracias a la plataforma que le brinda la actividad que desempeña. Cito el reverso del libro:


 “La banalización de las artes y la literatura, el triunfo del periodismo amarillista y la frivolidad de la política son síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la idea temeraria de convertir en bien supremo nuestra natural propensión a divertirnos. En el pasado, la cultura fue una especie de conciencia que impedía dar la espalda a la realidad. Ahora, actúa como mecanismo de distracción y entretenimiento. La figura del intelectual, que estructuró todo el siglo XX, hoy ha desaparecido del debate público. Aunque algunos firmen manifiestos o participen en polémicas, lo cierto es que su repercusión en la sociedad es mínima. Conscientes de esta situación, muchos han optado por el discreto silencio. Como buen espíritu incómodo, Vargas Llosa nos entrega una durísima radiografía de nuestro tiempo y nuestra cultura”.

La civilización del espectáculo

Ricardo Andreutti, Petare, República Unida, Oportunidad, Oportunidades, Labor Social, ONU

Todo esto se me ocurrió en una época de muchas inquietudes filosóficas, de muchas respuestas que necesitaba encontrar. Por esa necesidad que tenemos algunos seres humanos de encontrar una postura lo más ecuánime y coherente posible ante la vida. No quiere decir que la haya encontrado, pero ya a los 26 años me entendí como ese arquetipo que los budistas llaman “un buscador”.


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Con tantos maestros, artistas, médicos, teólogos o grandes profesionales de cualquier área, no podía entender esas atribuciones que me regalaba el entorno. Existen tantas personas con una mirada más sabia ante los avatares de la vida y yo me percibía como un simple deportista. No entendía porque mi palabra tenía un eco de mayor alcance que otros con mayores y mejores argumentos que los míos. De hecho, no es que lo entienda mucho hoy. Pero fue en ese momento que decidí hacer algo bueno con esas atribuciones que me regala este sistema.

Sí, y siempre sí

Desde aquel momento decidí utilizar el eco de mi voz para fines benefactores de mi entorno. Encontré mis propósitos de vida, utilizando como herramienta lo que más me apasiona: el fútbol. Conecté con un sinnúmero de organizaciones no gubernamentales que hacían labores asombrosas. Entré en una red de seres humanos que le agregan valor a la vida de cualquiera que interactúe con ellos, ha sido una de las decisiones de las que más me enorgullezco.

Cuando se comienza a vibrar en esa frecuencia del servicio, se ven oportunidades donde antes no las veías. La fuerza con la que te levantas de la cama todos los días es innegociable. Y sí, y siempre sí, estarás dispuesto a colaborar con cualquier movimiento de solidaridad con las comunidades que más lo necesitan.

Barrio República Unida

La semana pasada tuve la oportunidad de participar en una entrega de zapatos a diez niños del barrio República Unida en Petare; en uno de los tantos comedores que genera y gestiona la fundación Un par por un sueño (@unparporunsueno en Instagram). Fue una experiencia enriquecedora, que nutre el alma y que te invita a seguir manteniendo los pies en la tierra, luchando por tus convicciones y tus propósitos.

Desde la semana pasada me han contactado muchísimas personas, dentro y fuera del país, para colaborar con la fundación. No hay mayor sensación de plenitud que esta. La dinámica es muy simple, se pueden hacer donaciones de insumos, aportes económicos o apadrinar un niño para que nunca le falte un plato de comida en su mesa.

Ricardo Andreutti, Petare, República Unida, Oportunidad, Oportunidades, Labor Social, ONU

Mientras siga sin equipo y disfrutando de la libertad de mi actual condición laboral, seguiré regalándome estos momentos que, para cualquiera que se anime, valen oro. Compartimos con los chamos, jugamos futbolito, hice unas posturas de yoga, dominamos el balón, echamos chistes, me subí en la platabanda de la hermosa casa de la señora Gloria para payasear, sonreímos en el jeep que nos llevaba por las calles de Petare que se pierden entre sus laberintos… Un sol de la 1:00 de la tarde, más vivo que nunca, un sol que se sentía alegre porque veía la esperanza en cada sonrisa de esos niños.

No considero que quienes estén dispuestos, no solo a regalar dinero o cosas materiales, sino su tiempo y energía, que es lo más valioso de cada persona, sean mejores personas. Por supuesto que no. El tomar consciencia de otras realidades y sentir empatía con ellas, aunque sea a la distancia, es una grandiosa muestra de humanidad.

Los invito a permitirse encontrarse con la mejor versión de cada uno de ustedes. Eso no se consigue únicamente a través de eventos benéficos o filantrópicos, no soy quien para determinarlo, pero sí sé que se consigue teniendo presente de que cada una de las decisiones personales que tomemos pueden elevar a un mejor plano la realidad de nuestro entorno. Consigues la oportunidad de encontra un balance entre los deseos personales, que siempre deben considerarse, con la posibilidad de que otros también salgan beneficiados de esas decisiones. Donde todos ganemos, en mayor o menor medida, pero que todos ganemos.

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