Es poco probable que te escapes del Covid

Hoy me doy la libertad de hablar de esto con total apertura porque ya termino el año, ya pasaron los compromisos. Estoy de vuelta a casa y estas semanas suelen ser bastantes retrospectivas. Sobre todo, por este año tan raro y disfuncional que hemos vivido.

Tiempos en pausa, tiempos que se aceleran y tiempos que se ralentizaron. Espacios vacíos, espacios sin vida y espacios que se volvieron eternos. Dinámicas que cambiaron, estilos de vida que tuvieron que ser modificados y la incertidumbre que estallaba como fuegos artificiales en una noche de año nuevo, sin saber que cosa nueva nos traía este año.

El Día D

Para mí, un segundo periodo de año 2020 comenzó justo después de volver de Paraguay, de ese partido que disputamos por la Copa Libertadores contra Libertad a mediados de marzo. Hasta ese momento tuvimos un primer año 2020 rodando como cualquier otro, con una noticia que crecía exponencialmente en todos los portales noticiosos internacionales: la nueva presencia del susodicho coronavirus. Hasta ese momento desconocíamos la gravedad de lo que se nos avecinaba. Pero la realidad es que nuestra dinámica de vida cambiaría por completo.

Sucedió como un portazo en la cara. Supongo que algo así sienten los que tienen que pagar una condena en la cárcel cuando cierran los barrotes de su celda hasta el día que les toque salir en libertad. El tema es que en esta situación no sabemos cuando será ese día. En fin, recuerdo que habíamos compartido una parrilla con los muchachos del equipo para hacer algo diferente; para afianzar un gran comienzo de año en lo deportivo, que vislumbraba grandes logros por la manera en como venía jugando el equipo.

Pero, ese mismo día de júbilo se decretó la cuarentena radical sin ningún preaviso. La pelota dejó de rodar y en lo único en que ocupábamos nuestra mente era en tratar de llenar la nevera de la casa con la misma euforia con la que nos llenamos de ansiedad e incertidumbre.

En otras publicaciones, mas adelante, hablaré de todo lo que hice en ese periodo en el que no salí de casa. Fue realmente productivo para mí en muchos otros aspectos fuera de lo futbolístico. Pero hoy quiero mencionar sobre mi experiencia de la que muy pocos podrán zafarse.

Sí, yo tuve Covid

Después de estar confinados en casa por varios meses, comenzamos a ir a entrenar con un sinfín de medidas sanitarias y de distanciamiento. Recuerdo la alegría que sentía de poder compartir, así sea de lejos, con mis compañeros. Ya he escrito sobre eso en alguna publicación varios meses atrás. El hecho de como nos ayudó a sobrellevar esta situación que le caía encima a toda la humanidad.

A medida que pasaban los días la curva de contagios en el país crecía exponencialmente y en la primera prueba de hisopado salí positivo. Justo yo, uno de los mas necios en el equipo con el cuidado, pero es una realidad, serán escasas las personas que no pasarán por la experiencia del contagio.


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Recibí la noticia estando en casa, desde ese momento a mediados de julio, comenzaron mis días de aislamiento. Tuve una charla con un infectólogo reconocido donde nos enseñaron mucho sobre el tema. Utilicé mi gran arsenal de opciones por delivery para llenar mi nevera y comprar todo lo que necesitaría. Esa experiencia fue bastante reveladora.

En ese periodo de aislamiento hice un montón de cosas, terminé unos cursos de Big Data y Scouting aplicados al fútbol. Cursé mi certificación como maestro de Yoga y logré sacar mi licencia, escribí muchísimo en mi blog y en las columnas de opinión en las cuales colaboro. Imagínense, fui hasta un host en un congreso de tecnología y emprendimiento. Me propuse salir de mi zona de confort para vivir nuevos aprendizajes.

Me habían dicho que no podía hacer ejercicios, hoy confieso que no hice nada de caso. Todo lo contrario, entrené mucho más y no es que me sienta tan orgulloso de eso. Sinceramente, no sentí absolutamente ningún tipo de síntoma.

Como todo el equipo volvió al confinamiento preventivo luego de que hubiera varios resultados positivos en la prueba del PCR, nos mandaban los ejercicios para hacerlos en casa a través de la app de Nike Training, aunque yo no debía, igual los hacía. A parte de esto, hice mucho yoga y llevé a un nivel mayor mi práctica de meditación, cosa que me ayudó mucho para sobrellevar esta situación y sacar el mayor de los aprendizajes.

Lo que agradezco

Si bien es una situación desgraciada y que puede tentar contra la salud de cualquiera, también puede ser una experiencia reveladora. Si bien el hermetismo entre nosotros para protegernos de la opinión pública fue increíble, de esto también hablé en otra publicación anterior, en mi intimidad pude contemplar muchas cosas.

El sentir la posibilidad de rechazo del entorno por la condición de contagiado; me hizo sentir empatía con aquellas personas que sufren de alguna condición congénita, racial o xenófoba que luchan constantemente con este cáncer mental que habita entre seres humanos.

Conocer en carne propia lo que es sentirse excluido fue un momento revelador; ya que uno puede ser un defensor de las causas sin ser la causa, pero en este caso me sentía parte de la causa, por más que era un simple contagio de un virus que solo duraba 14 días. Pero pude entender los daños que la ignorancia colectiva del ser humano puede causar entre sus pares.

Mi ego me traicionaba cuando solo se preocupaba por el «qué dirán», luego de que salga a la calle. Por eso lo tuve tanto tiempo callado, pero me permití liberarme de esa debilidad con bastante autocompasión; con la aceptación de que es algo de lo que absolutamente muy pocos podrán escapar. El tiempo diluyó la carga psicológica del contagio y me dejó una enseñanza poderosa.

Mi recomendación ante el Covid

Es simple, está al alcance de todos y no cuesta mucho. Llevar una vida sana, de hábitos alimenticios, mentales, sociales y emocionales lo mas sano posible. Depende de cómo trates a tu cuerpo, a tu espíritu y a tu mente, podrás crear tus propias defensas ante esos agentes externos que pretenden hacernos daño.

Un buen sistema inmunológico se fortalece a través del amor propio, tratando todos los elementos que envuelven nuestra existencia desde el autocuidado y de hábitos positivos. Comer cosas naturales y orgánicas; tener pensamientos proactivos y emociones sinceras; meditar y respirar con consciencia, sin duda, son hábitos muy poderosos, que nos prepararán para cualquier situación externa que está fuera de nuestro espacio de control.

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