Ponches venezolanos en la República Checa

Al hablar del deporte en la República Checa a mi mente llegan de inmediato los recuerdos de los ases del tenis Iván Lendl y Martina Navratilova, ambos nacidos en la antigua Checoslovaquia y más tarde nacionalizados estadounidenses, quienes fueron los dioses del Olimpo en los 80 en la disciplina de las raquetas.

Además, salta otro recuerdo de los múltiples álbumes de barajita que llené cuando chamo en los que colocaban la lista de países ganadores de los mundiales de fútbol, en ellos el nombre de Checoslovaquia se leía con curiosidad por sus subcampeonatos de las ediciones 1934 y 1962, así como el título de la Eurocopa 1976.

Pero lo que jamás me hubiese imaginado que en ese lejano país de Europa, que limita con Alemania al oeste, con Austria al sur, con Eslovaquia al este y con Polonia al norte, se jugará béisbol, y mucho menos que un venezolano fuese uno de los ases del pitcheo en un circuito profesional de esas tierras.

Pues sí, la República Checa cuenta con una liga de 10 equipos bien organizada, con trabajo importante en sus programas de desarrollo de pequeñas ligas en cada organización, así como con su apartado para el softbol femenino. Solo con darse una paseadita por el portal oficial de la Federación Checa de Béisbol (www.baseball.cz) se puede tener una idea del buen nivel organizativo del circuito.

Y por supuesto, el venezolano que milita en esa liga: el lanzador monaguense de Caripe, Luis Rengel, quien actúa para para la novena de Olympia de Blansko.

De Caripe a la República Checa

Un certero refrán reza que la vida da muchas vueltas y una de esas le ha cambiado el día a día al lanzador de Caribes de Anzoátegui en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), quien de las calurosas tierras del oriente nacional se trasladó a los fríos, casi gélidos, parajes del norte europeo.

“Yo estaba jugando a finales del año pasado una liga navideña en El Tejero, Monagas, y un amigo de Maturín que estaba firmado por Tampa Bay me escribió por Instagram para ver si estaba interesado en ir a la República Checa, ya que él jugaba en Estados Unidos con un pelotero de ese país, quien le preguntó si conocía algún pitcher que quisiera trabajar en su país”, comienza su relato el derecho de 31 años.

“Mi amigo me contó que ese equipo era nuevo y no tenían muy buena nómina, por lo cual estaban buscando a un pitcher extranjero que los ayudara. Aunque no tenía idea que por esos lados se jugara béisbol, ¡les dije que sí sin pensarlo!. Me pidieron los números más recientes en Estados Unidos y en la Liga Bolivariana, así como algunos videos, yo les mandé un live vp que hice con Caribes mostrando mi cuerva, mi slider, el sinker y se interesaron de inmediato”.

“En enero me empezaron a escribir para cuadrar la firma, pero en febrero la situación con el Covid-19 puso a dudar a los dirigentes de esa liga si era viable realizar el torneo y por momentos todo quedó en el aire. Al final decidieron que sí montarían la liga y me mandaron mi contrato a finales de febrero. Originalmente iba a viajar la primera quincena de marzo, pero acá colocaron una cuarentena de tres semanas, por lo que se retrasó el vuelo”.

Frío endemoniado

Rengel fue firmado originalmente al béisbol norteamericano por los Mets de Nueva York, con ese organización inició sus andanzas por ligas menores en 2009, laborando por seis temporadas en diversas categorías y dejando en sus registros de 170.0 innings, con efectividad de 4.39 en 71 salidas. Además, en la 2019-20 estuvo con la tribu oriental de Caribes en la LVBP, con los que laboró 10.2 entradas de relevo, en 17 presentaciones, con récord de 1-0 y efectividad de 1.69.

“La primera semana que llegué acá me tocaba abrir el juego inaugural del equipo, pero había 10 grados bajo cero, hacía mucho frío. Yo le comentaba al manager que yo nunca había lanzado con tanto frío en mi vida, que calentaba y calentaba y sentía que estaba lanzado como 20 millas (risas). Eso fue un viernes, y los pronósticos indicaban que la temperatura el domingo sería la más ´suave` de los tres días de la serie, a unos tres grados bajo cero, por lo que logré que me movieran mi primera apertura para esa fecha. A pesar del clima lancé tres innings”.

“Después de ese fin de semana salieron positivos por Covid-19 el manager y siete jugadores, por lo que nos pusieron dos semanas de cuarentena a todo el equipo. Volvimos al terreno la semana pasada. Lancé el jueves cinco innings, me dieron dos hits que fueron toques de bola de sorpresa y di 13 ponches. En total fueron 90 pitcheos, no fui más allá debido al tiempo que estuvimos parados», dijo.

«Me pidieron que si podía lanzar un inning el sábado y les dije que no había problema, que me habían traído para pichar. Entré en el octavo con dos outs y saqué el tercero y salí para el noveno, pero nos fuimos a extrainnings y en total trabajé cinco innings, unos 120 pitcheo. Impuse un récord en la liga que fue el de 25 ponches en un fin de semana (10.2 IL, y más 200 envíos)”, explicó.

Según la página oficial del Olympia, Rengel suma 13.2 innings de labor en tres salidas. Presenta récord de 0-1 y efectividad de 2.63. Suma 31 ponches y ha regalado 12 boletos. Los últimos 10.2 innings lanzados (2 CL, 25 K , 5H, 8 BB) le valieron para ser designado como el Pitcher de la Semana en dicho circuito.

Buen nivel en la República Checa

La liga Checa cuenta con 10 equipos que disputan series de tres juegos los fines de semana. Es un torneo corto en el formato de todos contra todos en el que clasifican seis novenas a los playoffs; en total son 27 juegos, tres contra cada equipo.

Rengel admite que jamás se imaginó del buen nivel que tiene la pelota en ese país, pero lamenta que su equipo sea uno de los menos competitivos del torneo.

“Nosotros hemos jugados hasta la fecha contra tres equipos diferentes y los lanzadores número uno de cada uno de esos conjuntos son muy buenos, lanzan más de 90 millas, pitcheos encendidos. Los equipos en general tienen muy buen nivel”.

“Nuestro equipo es inferior al compararlo con los otros, es por eso que estamos en la parte de debajo de la tabla. Me imagino que es porque tienen nóminas más grandes que les permite tener a los mejores jugadores locales y más extranjeros. Mientras algunos equipos tienen hasta cinco peloteros foráneos nosotros solo contamos con un receptor japonés que ya ha jugado anteriormente en la liga y con mi persona”, comenta el oriental.

Instalaciones de primera

El equipo Olympia Blansko marcha en la novena posición con récord de 1-6, a 4.5 juegos de la punta que comparten las Flechas de Ostrava (7-3), Hipopótamos de Brno y Águilas de Praga (8-4).

“Los muchachos de mi equipo no tienen ese instinto de pelotero profesional, que se lanzan de cabeza para atrapar un batazo entre tercera y short o que están pilas para robar bases, que tienen una buena defensa. Lamentablemente este equipo adolece de eso y no hacen las jugadas de rutina, tienen que trabajar mucho en ese aspecto, yo no estoy acostumbrado a eso, prácticamente tienes que poncharlos a todos para poder ganar un juego. En el resto de los equipos si hay buen nivel, hay jugadores de la selección Checa que van a eliminatorias al Clásico Mundial”.

“Todos los equipos tienen un equipo de softbol femenino, tienen sus divisiones infantiles que entrenan a diario, los estadios son súper hermosos, modernos y muy bien cuidados. La grama del infield y de los jardines son excelentes. Me gusta mucho esta liga, además los equipos tienen buen suministro de bates, pelotas Rowling, guantes; cosas que no ven en otras ligas. Lo único malo es que los juegos los hacen a puerta cerrada por el tema del Covid-19”.

Falta probar la gastronomía

Praga es la capital de la República Checa, su  belleza y patrimonio histórico la convierten en una de las veinte ciudades más visitadas del mundo. El equipo de Rengel está asentado en Blansko, un pueblo en la región de Moravia del Sur, famosa por sus castillos.

“Lo poco que he podido ver es muy hermoso, hay castillos impresionantes, parece sacado de una película. Praga es lo mejor que he visto hasta ahora. La República Checa se separó de la Unión Europea y cuentan con su propia moneda llamada Corona. Hasta ahora lo único malo con lo que he tenido que lidiar es con el frío, es muy seco, ya que estamos al norte de Europa. Me comentaron que en enero estuvo a 30 grados bajo cero”.

Pero Rengel no ha podido degustar de la cultura gastronómica de eso lares, una tarea pendiente que espera cumplir cuando se pueda.

“No he tenido la oportunidad de probar ninguna comida típica ya que todos los restaurantes, discotecas, tasca, etc están cerrados por la pandemia. Lo único que está abierto son los supermercados y me ha tocado cocinar, lo que no hago muy bien, pero no me he muerto de hambre”.

Abrir puertas

Pese a que en los diversas ligas europeas de béisbol hay una buena representación latina, en especial conformada por venezolanos, cubanos y dominicanos, en la República Checa el de Caripe parece defender a solas el orgullo caribeño.

“Hasta ahora no he visto a algún otro pelotero latino. Yo le pregunté al manager y él me dijo que este año cree que no hay ningún otro latino. Además me dijo que cree que hace años jugó un venezolano, pero no lo recuerda bien”.

“Yo estoy seguro que si hago bien mi trabajo acá, eso le abrirá las puertas a más compatriotas por estas tierras”.

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