Rabdomiólisis asociada a electroestimulación muscular

Cada vez que pasan los días vemos a más entrenadores y fisioterapeutas tratando de innovar en todo el tema de entrenamientos. Muchos caen en los modismos sin conocimiento alguno o sin saber cuál es la evidencia en estudio. En las últimas semanas conocí dos casos de rabdomiólisis de esfuerzo tras el uso de chalecos de electroestimulación.

Ambas personas residen en Sevilla, España. Los dos tuvieron que ser hospitalizados tras una sesión de prueba con el chaleco electroestimulador.

La rabdomiólisis de esfuerzo es una patología producida por un ejercicio demasiado intenso que puede afectar tanto a novatos como a personas entrenadas. No es una patología exclusiva de la electroestimulación, sino que puede ser causada por cualquier tipo de rutina de alta intensidad: entrenamiento por intervalos, CrossFit, entre otros.

Esta enfermedad se produce cuando hay una destrucción del músculo, cuyas fibras pasan al torrente sanguíneo y pueden causar daños renales importantes. Sus síntomas son parecidos a los de las agujetas, pero con una intensidad mucho mayor. Uno de los síntomas más claros es que la orina se vuelve de un color mucho más oscuro del habitual.

Por otro lado, la electroestimulación muscular (EEM) es una técnica que consiste en producir contracciones involuntarias de los músculos utilizando la electricidad de un dispositivo. Asociada al ejercicio se puede utilizar de tres maneras: EEM sin realizar ejercicio; método combinado de ejercicio voluntario normal y EEM en diferentes momentos temporales. El último es el método superpuesto de ejercicio físico más EEM en una zona concreta o cuerpo entero WB – EMS (por sus siglas en inglés Whole Body Electromuscular Stimulation).

En los últimos meses se han disparado los centros de electroestimulación, muchos de ellos sin demasiado rigor en sus protocolos, lo que puede poner en peligro la salud de los usuarios.

Recientemente se publicó (Guillén Astete y col, 2015; Reumatol Clin 9-feb) el caso de una mujer de 33 años, que practicaba resistencia aeróbica: 180 min de natación y 30 de carrera a la semana. Ella consultó por dolor y debilidad proximal de miembros inferiores, asociado un aumento de volumen de ambos muslos de un día de evolución.


Lee también:


El día anterior había utilizado un electroestimulador (50 Hz) sobre los glúteos al tiempo que corría sobre una cinta rodante durante 30 min. La analítica mostró unos valores de CPK de 64150 U/lm LDH 616 mg/dl, GPT 640 UI/l, y GPT 1050 UI/l. También reveló mioglobinuria. La paciente fue tratada y hasta dos meses después no se normalizó la analítica, pudiendo volver a su actividad deportiva habitual.

¿Qué podemos hacer para evitar la rabdomiólisis?

Conocer nuestros límites y no buscar el camino fácil. Es un gran error decir: «no he ido al gimnasio toda la semana; bueno, voy hoy y hago tres horas seguidas». Ese es uno de los planteamientos más comunes que podemos escuchar.

Hay que planificar el entrenamiento para ir aumentando carga y volumen de trabajo de forma progresiva. Es muy importante contar con profesionales que regulen la actividad y sus pasos a seguir.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba