¿Rotura muscular en futbolistas?

La rotura muscular se da cuando se rompen las fibras, lo que provoca un dolor repentino. Normalmente pasa cuando hay una contracción o elongación violenta del músculo. Es frecuente cuando los futbolistas realizan cambios de velocidad, sprint y saltos. 

Son numerosos los jugadores que van corriendo y de repente se paran en seco, comienzan a apoyar mal e inmediatamente piden cambio. Y es que, cuando hay una rotura muscular sientes ese pinchazo que te impide continuar jugando.  

Dependiendo de la gravedad, el tiempo de recuperación del futbolista será mayor o menor. En la mayoría de los casos la recuperación consiste en un reposo inicial acompañado de ejercicios. El objetivo es rehabilitar el músculo para evitar futuras lesiones.

Síntomas de una rotura muscular 

  • Dolor: desde el momento en el que se produce la rotura aparece dolor en la zona. Además, el futbolista es capaz de señalar con su dedo el lugar de la lesión.
  • Pinchazo e impotencia funcional: el jugador no podrá continuar y deberá ser sustituido. Será incapaz de correr y/o desarrollar cualquier acción que implique al músculo lesionado.
  • Hematoma: en los casos más graves, días después de la lesión, puede aparecer un derrame en la zona lesionada.
  • Signo del hachazo: cuando la rotura es severa, se puede notar a la palpación hundimiento en la zona de la lesión.

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Factores de riesgo de las lesiones musculares

  • Carga de trabajo a la que se ven sometidos: en muchas ocasiones los jugadores llegan a jugar tres partidos por semana. Una carga de trabajo elevada hace más susceptible de lesión al músculo. 
  • Lesión previa: un deportista con una lesión previa en el mismo músculo aumenta el riesgo de sufrir una recaída. 
  • Fatiga: un músculo fatigado es mucho más “débil” y tolera menos carga, esto  aumenta el riesgo de lesión.

También podrían ocasionar lesiones musculares en los futbolistas los siguientes causantes:

  • Fuerza muscular.
  • La edad del deportista.
  • Estabilidad lumbopélvica.
  • Descanso entre partidos.
  • Nutrición y estado psicológico. 

Síntomas

Una rotura muscular provoca dolor repentino y agudo, así como la imposibilidad de mover el músculo. Puede ir acompañado de una sensación de debilidad e inflamación. 

Diferentes tipos de rotura:

  • Primer grado: Se considera leve y es la más frecuente. La zona está sensible y, aunque es dolorosa, permite que la persona recupere la actividad cotidiana en una semana aproximadamente.
  • Segundo grado: Suele aparecer un hematoma intramuscular, ya que se ha roto un mayor número de fibras y algún vaso. El hematoma no aparece de forma inmediata, sino que pueden pasar horas o días hasta su aparición. Las personas que tienen una rotura muscular de segundo grado tienen dificultades para mover el músculo y necesitan reposar al menos durante dos semanas. 
  • Tercer grado: Provoca un dolor muy intenso, ya que se da por la rotura total de las fibras. El músculo sufre una impotencia funcional completa y es posible que necesite cirugía para suturar el músculo. La recuperación puede tardar entre tres y cinco semanas. 

Tratamiento para rotura muscular 

El reposo es la mejor forma de recuperarse de una rotura muscular. Además, al sufrir la rotura, el jugador debe aplicar frío sobre la zona afectada: hielo o una compresa fría, durante 10 o 15 minutos. Esto durante las primeras 72 horas. 

A partir del tercer o cuarto día, también se puede aplicar termoterapia para aumentar el metabolismo del músculo afectado.

Después se puede colocar un vendaje compresivo rodeando al músculo durante 20 minutos. Pasado este tiempo, debe retirarlo durante cinco minutos y, posteriormente, volverlo a colocar. 

Este proceso sólo se lleva a cabo durante los primeros días tras la rotura. Luego, el jugador puede seguir haciendo vida normal, solo debe controlar sus movimientos sin someterse a esfuerzos. 

Además, hay que tener en cuenta que dependiendo del músculo donde haya sufrido la rotura, la recuperación puede tardar más o menos. Por ejemplo, la denominada “pierna de tenis” es una lesión del gemelo y precisa de más tiempo de recuperación. Puede llegar a los tres o cuatro meses.  

Complicaciones

Si no se sigue el tratamiento adecuado, hay la posibilidad de que el paciente desarrolle una osificación intramuscular.  Esto se produce por la aparición del hematoma que se da junto a la rotura. La forma de evitarla es cumplir con un tratamiento fisioterapéutico de la técnica de microelectrolisis percutanea (MEP) y tomando un farmacológico indicado por el médico. 

¿Cómo prevenir la rotura muscular?

Lo ideal, tanto en el fútbol como en cualquier otro deporte, es llevar a cabo un buen trabajo con el objetivo de prevenir estas lesiones musculares. Por eso se deben tener en cuenta estos factores: 

  • Control de cargas: los futbolistas compiten cada tres días, por lo que se deben controlar las cargas a las que son expuestos. Es importante tener en cuenta los descansos. 
  • Evitar el return to play anticipado tras una lesión: es muy importante que el deportista no retorne a la competición hasta que la recuperación esté completa. Una recaída supondrá un duro golpe para el futbolista y hará más lenta su vuelta. 
  • Entrenamiento neuromuscular y propioceptivo: en el fútbol no todo se hace con el balón. Existe un trabajo de fuerza y de estabilidad (ejercicios excéntricos, ejercicios propioceptivos y trabajo de coordinación) que resulta vital en la prevención de lesiones.
  • Estrategias de recuperación: una correcta alimentación o una buena higiene del sueño son vitales en la prevención de lesiones.

Recuerda que ante cualquier lesión, es importante que acudas a un profesional para que te oriente y desarrolle un correcto tratamiento.

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