Sammy Sosa y Mark McGwire salvaron al béisbol en 1998

Luego de la huelga de 1994 el beisbol no fue el mismo. La gente dejó de ir a los estadios, estaban molestos con los jugadores, consideraban que les importaba más el dinero que el juego de béisbol.

En 1995, Bravos de Atlanta e Indios de Cleveland se enfrentaron en la Serie Mundial. Luego, en 1996, repitió Atlanta, pero ante Yankees de Nueva York; y en 1997 nuevamente Cleveland jugó el Clásico de Otoño ahora ante los Marlins de Florida. Fueron tres buenas series, pero a pesar del esfuerzo, el béisbol no encontraba el espacio que buscaba conseguir en el aficionado y el promedio de edad de los espectadores crecía con el paso de los años.

Sin embargo, en 1998 todo cambió. Fue el año del béisbol, gracias a dos peloteros y su facilidad para batear cuadrangulares. Esto hizo que la gente nuevamente se enamorara de este deporte. Los responsables fueron Sammy Sosa y Mark McGwire, quienes marcaron un ritmo imposible de alcanzar; aunque hubo un par de peloteros más que intentaron darle caza, sin éxito, a la carrera de seis meses por ser el rey de cuadrangular en las Grandes Ligas.

En ese año, poco importó lo que colectivamente estaban logrando los Padres de San Diego y los Yankees de Nueva York. Ambos equipos mantuvieron un ritmo desenfrenado de victorias y mostraron un jugo de calidad; al final se enfrentaron en la Serie Mundial.

Sosa y McGwire tenían un espectáculo aparte preparado para convertir la temporada de 1998 en el mejor recuerdo en años. La emoción de cada juego y la expectativa que creaba cada batazo mientras más avanzaba la temporada, ayudó a que las personas se conectaran nuevamente con el béisbol.

McGwire conectó cuadrangular en sus primeros cuatro juegos de la temporada. En cambio para Sosa llegó el vuelacerca en el cuarto juego de la campaña. Pero, aún así, el dominicano comenzó una de las mejores batallas por un récord que jamás se haya visto en la historia de las Grandes Ligas. Era el comienzo de algo que haría paralizar por completo el mundo del béisbol. 

Al terminar mayo, Mark McGwire llevaba ya 27 jonrones conectados y Sammy Sosa solo llevaba 13. Pero, el mes siguiente trajo consigo el momento más extraordinario para un toletero que se haya podido ver en mucho tiempo.

El 1 de junio, Sosa comenzó el mes con dos cuadrangulares en un juego ante los Marlins; uno de ellos ante el recordado lanzador venezolano y figura en la LVBP con Navegantes del Magallanes Óscar “Manacho» Henríquez. Ese par de estacazos serían los primeros de un total de 20 en el mes, récord absoluto todavía vigente.

Por su parte, McGwire apenas conectó 10 jonrones en el mes, lo que dejaba el enfrentamiento mucho más parejo con el primera base de los Cardenales, sumando 37 cuadrangulares, contra 33 del jardinero derecho de los Cachorros.

Julio y agosto pasaron volando y cuando comenzó el mes de septiembre, McGwire conectó cuatro jonrones en dos juegos, para tomar ventaja sobre Sosa en la carrera por el récord. Para ese momento eran 59 cuadrangulares para el de San Luis y 55 para el de Chicago. Sammy, sin embargo, no se rindió. Entre el 2 y el 5 de septiembre conectó tres vuelacercas para llegar a 58. Pero, ese mimo día, Mark respondió con uno más para llegar a 60 y dejó la mesa servida para lo que sería uno de los momentos más emotivos de la historia del béisbol de la Grandes Ligas.

El 7 de septiembre, ante más de 40 mil personas, en el Busch Stadium de San Luis y ante los Cachorros de Chicago, Mark McGwire conseguiría conectar un envió de Mike Morgan que terminó en las gradas del left field . De esta manera se convirtió en el primer bateador, desde Roger Maris en 1961, en conectar 61 cuadrangulares en una temporada. Eso solo fue el primer paso para la siguiente noche.

El 8 de septiembre de 1998, McGwire presentó el mejor escenario posible para una noche memorable en la historia del béisbol. Con el Busch Stadium completamente lleno a la espera de un batazo más, que estableciera un nuevo récord de jonrones en una temporada, ante su acérrimo rival y con Sammy Sosa en el right field; Mark, ante Steve Traschel, logró conectar una pelota que caería apenas por encima de la pared del jardín izquierdo. Alcanzó así el cuadrangular 62 de la temporada y un nuevo récord.

Un momento inolvidable entre brincos, saludos, abrazos, celebraciones. Sammy Sosa bajó del jardín derecho a felicitar a Mark. ¡Había nuevo récord, había alegría! Todo el mundo estaba pendiente de lo que ocurría. El béisbol tomaba un nuevo camino que había perdido con la huelga del 94.

Por eso, para muchos, Sammy Sosa y Mark McGwire en la carrera por el récord de jonrones de 1998 definitivamente salvaron al béisbol. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba