Tiburones de La Guaira es un sentimiento que no se apaga

“Si La Guaira va a pasar otro año sin ganar el título que por lo menos sea jugando». Una frase que leí hace pocos días en el Twitter y que encierra un gran significado para un guairista e incluso para los amantes del béisbol.

Ya suman 34 años sin alcanzar un título, varias veces se han quedado muy cerca, pero no se ha podido. Los años pasan y aunque el sentimiento guairista no se apaga el fanático cada año sufre más. Cada año se impacienta más. Lo bueno es que para la mayoría ese chalequeo que debe aguantar ya paso a otro plano.

En los últimos años, varias cosas han cambiado. Y ante la espera de si hay o no béisbol para la temporada 2020-2021, la espera y la incertidumbre es más larga. La Guaira no ha ganado, pero tuvo un periodo que lo convirtió en un equipo temible, en un equipo guerrero. Que vio esos frutos alcanzados en una temporada casi perfecta en la campaña 2011-2012 cuando alcanzó la final. Pero ese equipo se ha perdido, a eso van dirigidas las líneas de esta semana. Tiburones tratando de hacer regresar a la Guerrilla

Luego de unos años 90 de mucho sufrimiento. De eliminaciones y donde nació el apodo de Salserin por la cantidad de muchachos que tenía el equipo en pleno desarrollo. La Guaira cerró el siglo XX con una temporada memorable- Lo llevó a un juego extra contra las Águilas del Zulia en la campaña 98-99.

El desarrollo de los 90 hacia creer que Tiburones cambiaría el rumbo y volverían esos años de gloria. La historia fue otra, aunque muchas cosas mejoraron no se conseguía continuidad. Seguían llegando las eliminaciones y por ende la falta de títulos.
Pero algo apareció luego de la llegada de Carlos Subero como mánager de Tiburones. La mordida de La Guaira comenzó a poner a los fanáticos a creer que si había llegado el momento. Con Subero fueron tres años seguidos en postemporada, pero sin mucho más allá de una clasificación.

La diferencia es que año a año, juego a juego, inning a inning el grupo de jugadores se veía más unido. Luchaban todo y no daba nada por perdido. La fanaticada crecía, La Guaira llegó a promediar 9000 fanáticos por juego. Como era normal la fanaticada de la mano de su animador interno el conocido Atilano Hidalgo Peña se convertía en la más alegre de todo el béisbol, a ritmo de samba se celebraba todo y se disfrutaba más el juego.

Un equipo con nombres y hombres que se entregaban en el terreno de una manera que el fanático lograba rememorar a la guerrilla de los años 80. Eso agradaba a la vista y hacia creer que pasara lo que pasara, este equipo podía con todo y con todos. La rebelión guairista estaba presente, había llegado para quedarse.

Como hablábamos anteriormente, la campaña 2011-2012 fue la punta del iceberg para unos Tiburones que de principio a fin dominaron. Que tuvieron el Round Robin complicado pero esa rebelión logró salir adelante para alcanzar una final por primera vez en los últimos 25 años. Pero, ¿qué paso con ese equipo?


La Guaira retrocedió y volvieron los años complicado

Al año siguiente de una maravillosa fiesta para los fanáticos La Guaira tuvo su peor temporada en años, quedó eliminado nuevamente. Eso trajo consigo un cambio radical en la dirección del equipo, pero que todavía no termina de rendir frutos.
Desde traer a Buddy Bailey como mánager hasta llegar a Oswaldo Guillen la gerencia intentó de todo, movimientos acertados, movimientos criticados. Pero todo en virtud de buscar y encontrar nuevamente a ese equipo que guerreaba en el terreno. Fue y ha sido mucho más difícil de lo que esperaban.

El cambio necesita ser drástico como lo fue hace algunos años atrás. La temporada 2019-2020 a pesar de muchas complicaciones y calendario reducido puso a Tiburones nuevamente en la vista de todos. Contra todo pronóstico La Guaira terminó liderando la tabla de posiciones y clasificando luego de dos años seguidos quedando fuera de la fiesta de enero.

Pero cuando parecía que todo iba encaminado las situaciones dentro del terreno y del dogout acabaron con el sueño de una afición que parecía enamorarse otra vez de su equipo. Algo nada fácil en los últimos tiempos. Para un fanático o aficionado cosa que hay que saber diferenciar muy bien, La Guaira es una pasión. Son casi 60 años de alegrías y tristezas que nadie ha vivido de la misma manera como ellos y que esperan pronto recuperar.


Son muchos cambios y muchas cosas que se deben combinar, esto no es solo algo de jugadores, ellos son los protagonistas sí, pero al final la estructura es el todo. Cuando las bases fallan se derrumba el posible templo que se construye y se acaba todo. El trabajo continúa, sabemos que nadie apuesta a perder, nadie quiere perder, lo malo es que la meta final que es el ansiado octavo título no llega.
La fanaticada y su samba

Desde el nacimiento del equipo en la temporada 1962-1963 son innumerables los fanáticos que con mucha pasión han seguido al equipo. A tal punto de levantar una pasión como pocos por Tiburones de La Guaira.

Año a año esto ayudó a que se conocieran personajes como “Pepe el gritón» de la popular Barra con salsa y sus camisas negras que apoyaban todo el tiempo al equipo. Algunos años después apareció “El hombre del pañuelito» y sin olvidar por supuesto a una maravillosa señora conocida como “La Abuela» entre los miles y miles de seguidores del equipo que noche a noche apoyaban a sus Tiburones.

El año 1981 marcó el inicio de lo que hasta hoy casi 40 años después es lo que prende la fiesta del lado derecho del parque de la Ciudad Universitaria. Chicho Barrios y su samba de la mano en ese momento de Carlos “Morocho” Moreno que era su primo asistieron a pedido de Moreno a un juego contra el Caracas y desde entonces la fiesta no ha parado.

Pedro Padrón Panza uno de los grandes visionarios de este país al ver la alegría que eso producía en los fanáticos de Tiburones pidió que siguieran asistiendo a cada encuentro de La Guaira para apoyar al equipo, casi 40 años de fiesta, de muchas alegrías y también tristezas, pero siempre con el ritmo alegre para disfrutar de un juego de pelota.

La Guaira es béisbol, Tiburones es historia viva

Para muchos no puede haber LVBP sin La Guaira, para otros porque simplemente es el equipo alegre, el equipo del pueblo, al que muchos ligan cuando ya no pueden ligar a sus equipos o cuando te dicen “Si yo no fuera Caraquista seria de la Guaira» o también “Si no fuera magallanero seria de La Guaira” y pare usted de contar.

Así como los Cachorros de Chicago acabaron con una maldición de más de 100 años sin lograr un título, o los Medias de Rojas de Boston con sus 86 años al igual que los Medias Blancas de Chicago y sus casi 90 años sin ganar. Los Tiburones de la Guaira también acabarán con esa sequía. La pregunta de todos, dentro y fuera del equipo, en cada aficionado del béisbol es ¿Cuándo llegara ese título de La Guaira?

Los nombres pasan y la institución queda como cité en una columna anterior, el sentimiento Guairista nunca se irá. Por ahí dicen que el Guairista nace no se hace y eso lo demuestra cada persona que sigue al equipo desde cualquier parte que se encuentre, por eso pasan los años y aunque no se logra el título Tiburones es el equipo con más fanáticos y seguidores después de Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes.

De lo único que estamos seguros es que cuando ese octavo título llegue la fiesta será grande, la celebración única y la victoria recordada por años porque Tiburones de La Guaira es un sentimiento que no se apaga, una pasión de casi 60 años que seguirá por siempre en nuestro béisbol.

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