¿Cómo trabajar la fuerza muscular en fisioterapia?

En la fisioterapia siempre se debe poner en práctica los conceptos elementales, pero antes de eso hay que recordar las condiciones fisiológicas de la actividad muscular.

El trabajo de fuerza muscular es un elemento fundamental en la prevención y tratamiento de las enfermedades crónicas no transmisibles.

El fisioterapeuta debe tener un conocimiento amplio para la elección del tipo de entrenamiento a seguir por un periodo determinado. Entre los puntos a evaluar están: cuáles son las modalidades, la frecuencia, la intensidad de carga, así como, los diferentes elementos de la mecanoterapia que deben ser empleados.

La decisión más importante será elegir la técnica que se empleará de acuerdo a los dos pasos anteriores. Los dos errores más frecuentes son: mantener siempre un método constante para todos los pacientes y  no utilizar ningún método por desconocimiento o por miedo a aplicarlo.

Lo más recomendable es conocer cada método y saber bajo qué condición fisiológicas lo puedes emplear.

¿Qué es fuerza muscular?

La fuerza muscular puede denominarse como la capacidad de un músculo de generar tensión ante una resistencia o carga. Es decir, la capacidad de levantar o mover un peso determinado mediante la contracción muscular. Esta fuerza representa la máxima tensión que es capaz de desarrollar el músculo y se puede medir en kilogramos.


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¿Cómo se trabaja?

Existen diversos tipos de contracción muscular, pero principalmente se trabaja con los tres que definimos a continuación:

  • Contracción concéntrica: la fuerza que ejerce el músculo es mayor a la de la resistencia, por lo tanto el músculo se acorta.
  • Contracción excéntrica: la fuerza es mayor a la que puede llegar a producir el músculo y por eso se alarga.
  • Contracción estática o isométrica: iso, quiere decir igual y métrica, medida. Es decir, en este tipo de contracción la fuerza que genera el músculo es igual a la de la resistencia.

¿Por qué se pierde la fuerza muscular?

La capacidad de los músculos de vencer una resistencia puede verse alterada en infinidades de casos. Estas son las razones más frecuentes:

  • Inactividad física y sedentarismo.
  • Patologías desmielinizantes y degenerativas.
  • Afectaciones nerviosas.
  • Lesiones musculoesqueléticas y traumáticas, como la tendinitis, bursitis, fracturas, esguinces, artrosis y artritis
  • Enfermedades neurológicas, como la ACV, esclerosis múltiple, distrofia muscular, parálisis cerebral.
  • Compresión de la médula espinal.

Un entrenamiento clínico supervisado por un fisioterapeuta disminuye la debilidad muscular y es un método efectivo para aumentar la masa muscular y la fuerza.

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