El valor que siembra Atleta A

Netflix publicó el documental Atleta A, de Bonni Cohen y Jon Shenk, justo a mediados de junio de este infectado 2020. Sabía que debía verlo, pero no me atrevía. A veces no soy tan fuerte, hay temas que me quiebran y, sin duda, este es uno. Pero, casi dos meses después, el valor llegó.

La palabra valor tiene múltiples significados, pero en esta oportunidad el término se suscita desde el coraje. Como mujer, que alguna vez fue una niña vulnerable, no es fácil afrontar este tipo de contenido.

Por eso decidí ver el documental sola. Fue una buena decisión, he descubierto que el material que consumo a solas deja mayores huellas en mí, como los libros. Los disfruto más, los siento más. Hace un tiempo, no tan lejano, aprendí a disfrutar de los buenos momentos que nos regala soledad.

Palmarés de dolor

Atleta A expone, en primer lugar, el desgarrador caso de abuso sexual en USA Gymnastic. Durante un poco más de dos décadas, el cruel médico de esta federación, Larry Nassar, se aprovechó como un pervertido profesional de centenares de niñas de la institución e increíblemente la directiva fue su cómplice.

Sin embargo, el abuso sexual, aunque indudablemente es el más devastador, no fue el origen de esta terrible historia. En el documental se evidencia el abuso psicológico y hasta físico que sufrían las niñas desde la llegada a USA Gymnastic (en los años 80) de los esposos Károlyi (Béla y Márta); conocidos por haber formado, en su natal Rumania, a Nadia Comăneci, la mejor gimnasta de la historia.

Los Károlyi y Nassar / Tim Sloan/AFP

Su estrategia era inhumana. Los Károlyi implementaron, desde los tiempos de Comăneci (años 70), que la gimnasia femenina fuese territorio de menores. El grupo élite de gimnastas que competían en Mundiales y Juegos Olímpicos era de niñas entre aproximadamente 13 y 17 años — desde 1997 el mínimo es 16 —; y, aún en la actualidad, es muy raro ver a adultas desempeñarse en esta disciplina.

Para los entrenadores rumanos era perfecto, con estas edades tenían la ventaja de manipular, implementar miedo e intimidación. Sí, eran ganadoras de medallas, pero sin saberlo, también adjudicaban a su palmarés mucho dolor y duras marcas.

Siendo unas niñas manipuladas, ¿cómo pueden darse cuenta que sus entrenadores, coordinadores o médicos, los que las guían a la gloria deportiva, abusan de ellas? Durante años todo lo hicieron ver muy normal. Estos directivos más bien se vanagloriaban como héroes.

Caen caretas

Pero, justo durante los Juegos Olímpicos de Río 2016, en los que USA Gymnastic arrasó, teniendo a la batuta a la formidable Simone Biles; un grupo de fantásticos periodistas de investigación de The Indianapolis Star desveló, con pruebas contundentes, la desgarradora situación que se vivía en la institución deportiva.

La historia es realmente impactante. Las revelaciones de las sobrevivientes destrozan el alma y, al mismo tiempo, las indignantes declaraciones de Nassar enfurecen hasta al más sereno espectador.

Larry Nassar se aprovechó del maltrato físico y psicológico que sufrían las niñas por parte los coordinadores y entrenadores. Les hizo creer que él era el único que las entendía, proporcionándoles un trato dulce y ameno. Pero, cuando se encontraba a solas con ellas, aprovechaba para manosearlas y penetrarlas con sus dedos, tanto de forma anal como vaginal, haciéndoles creer que era parte del proceso médico.

Gracias a los valientes periodistas, el gran trabajo de abogados defensores y la fiscalía, el exmédico de USA Gymnastic y de la Universidad Estatal de Michigan hoy por hoy paga una condena en la cárcel que sobrepasa los 100 años. Además, el expresidente de la federación, Steve Penny (2005-2017), también fue detenido en 2018 por encubrir los abusos. Y, en la actualidad, los Károlyi, la institución y hasta el FBI se mantienen aún en investigaciones.

Nassar durante el juicio en enero de 2018 / Jeff Kowalsky/AFP

“Nuestro objetivo no era Larry Nassar, sino USA Gymnastic”, dice, en Atleta A, una de las periodistas de The Indianapolis Star. Al parecer, Nassar no era el único que abusaba sexualmente de las pequeñas atletas, en las investigaciones descubrieron que 54 entrenadores estaban envueltos en acusaciones de esta índole.

Más allá de Atleta A

Según Ocultos a plena luz, un análisis estadístico de la violencia contra los niños, de Unicef, alrededor de 120 millones de niñas y adolescentes, menores de 20 años, en todo el mundo (1 de cada 10), han experimentado relaciones sexuales por la fuerza u otros actos sexuales forzados.

Sin duda, esto es un mal que no está cerca de ser erradicado. USA Gymnastic es apenas una de tantas instituciones en el mundo que ha tapado desfachateces como esta.

Por esta razón, no dejo de pensar en las atrocidades que pasan en instituciones de países en tiranía y con elevados niveles de corrupción. Quizás muchos periodistas han encontrado pruebas como los de The Indianapolis Star, pero sin respaldo por parte de los medios y mucho menos del Estado, es muy difícil que “se destapen esas ollas”.

A Maggie Nichols, Jennifer Sey, Rachael Denhollander y el resto de las sobrevivientes de este caso les agradezco su valentía. Con el valor que tuvieron, y gracias a la difusión de Atleta A, pueden alentar a muchas víctimas alrededor del mundo a romper con desgarradoras cadenas de depredadores abusivos. Pero, sobre todo, ayudan a muchas sobrevivientes a entenderse y perdonarse a sí mismas.

Atleta A sembró en mí el valor de escribir mi primera columna, en la que yo también enfrento uno de mis grandes miedos. Como mujer, periodista y sobreviviente esto fue más que un simple documental. Gracias.

https://www.youtube.com/watch?v=JzeP0DKSqdQ

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