Vivencias con la Selección Vinotinto en tiempos de Covid-19

El 2020 ha sido un año raro para todo el mundo. Si bien la mayoría de los deportes se han visto afectados por el contexto del Covid-19, quizás el fútbol de élite es el más golpeado. Yo vivo de cerca esta disciplina y por eso escribo sobre cómo se vive este momento.

El Covid-19 está arrasando el planeta entero y hasta obligó a suspender la competición durante varios meses. Este parón generó pérdidas económicas y acumuló retraso en todo lo que tiene que ver con el acondicionamiento físico de los jugadores. Los equipos han tratado de arrancar la nueva temporada con normalidad, aunque resulta muy extraño.

En mi caso, regresar después de tanto tiempo a trabajar en un partido oficial con la selección de fútbol de Venezuela es una alegría. A mí me apasiona mi profesión y cada convocatoria la vivo con emoción. Sin embargo, volver en medio de la pandemia del Covid-19 fue extraño. Hubo que aprender a trabajar con distanciamientos y nuevos protocolos de seguridad y sanitarios.


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A estas nuevas condiciones se le suman las dificultades psicológicas como: estrés, ansiedad, irritabilidad, decaimiento y principalmente incertidumbre.

Adaptarnos a la nueva realidad tras el Covid-19

Tuvimos que adaptarnos a llevar un manejo interno en términos de atención fisioterapéutica que se apegara a las normas, tomando en cuenta que nosotros trabajamos con las manos. Vivimos en la sala de terapia entre tapabocas, guantes y antibacterial a base de alcohol. 

El protocolo con los jugadores para un entrenamiento era sanitizarse al salir del hotel, al entrar al autobús y luego al llegar nuevamente al hotel. Cada 72 horas se realizaban las pruebas de PCR para determinar que todo el grupo estuviera libre de contaminación por el Covid-19.

En esta nueva vivencia también hubo que comunicarse con cada uno clubes para solicitar la última prueba en la que diera negativo. El tiempo debía ser menor a 72 horas previo al vuelo.

En caso de que algún jugador en las últimas tres semanas diera positivo, se tenía que solicitar una serie de exámenes médicos como RX de tórax, electrocardiograma, ecocardiograma y perfil 20 para enviarlo a la comisión médica de FIFA y demostrar médicamente que estaba apto para estar en la concentración.

En cuanto a las lesiones, después de tanto tiempo en inactividad física fuera de cancha, se vieron afectados. La mayoría de los futbolistas en el mundo entrenaban en sus casas, pero el fútbol se maneja con explosividad  y fuerza rápida. Esos cambios traen consecuencias lesivas como desgarros musculares, rotura fibrilares y fatigas musculares. También pasa que pierden la secuencia de trabajar sobre la fatiga muscular y esto los limita.

Mientras no haya vacunación masiva de Covid-19 debemos seguir teniendo las precauciones básicas: evitar tocarte la cara, lavado frecuente y adecuado de las manos, el confinamiento y las multitudes. No debemos bajar la guardia. Esto no se acaba por un buen tiempo y por eso más vale prevenir.

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