Adriano vendió su mansión y por ahora vive en un lujoso hotel de Río de Janeiro

Adriano, aquel delantero carioca que parecía tener éxito asegurado, ya no tiene mansión en Brasil. La vendió. Obtuvo mucho dinero de la transacción, y busca un nuevo hogar en su ciudad natal. Pero, al menos por ahora, vive en un lujoso hotel de la gran ciudad del país amazónico. Y las comodidades son evidentes.

Primero que nada: ¿Qué es de la vida de Adriano, cuya carrera parecía desplegarse como una de las mejores en la historia de Brasil y se estrelló súbitamente? Aunque se crea que tiene más edad, el carioca acaba de cumplir 39 años. Pareciera de mucho más. Ya no tiene la figura esbelta de un goleador, y algunas canas se le asoman en la barba. Pero sí, el otrora artillero no llega a 40 años.

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La venta de su mansión en Brasil no significa que Adriano esté mal otra vez. Parece haberse recuperado del profundo hoyo anímico y financiero en el que cayó hace algunos años, y que le hizo regresar a una de las favelas más peligrosas de Brasil. Lo que muestra en redes sociales es que su vida es estable, muy diferente a toda la locura que vivió hace unos años atrás, incluso siendo parte de un equipo élite del Inter de Milán.

Adriano busca mansión en Brasil, y mientras disfruta de un gran hotel

De acuerdo con medios como La Nación de Argentina, con la venta de la propiedad, Adriano se embolsó alrededor de un millón y medio de dólares. La idea es encontrar otro lugar. Aunque debe apresurarse si no quiere gastarse gran parte del dinero. Medios de Brasil aseguran que el exdelantero le paga 15 mil dólares mensuales al lujoso hotel Grand Hyatt de Barra, en Tijuca, un barrio de Río de Janeiro. Es un espacio de 145 metros cuadrados que tiene un balcón con vista al mar.

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La mansión de Adriano se encontraba en Río de Jainero, corazón cultural de Brasil. No se descarta que su nueva residencia se ubique en la misma ciudad. Está retirado, pero todavía es una estrella en la calle, aunque no como lo era hace más de diez años atrás. En 2004 parecía tener todo a su favor. Era un imponente delantero en la Serie A de Italia con el Inter, y uno de los artilleros más peligrosos de la selección de Brasil.

Más temprano que tarde, Adriano cayó en excesos y eso se vio reflejado en la cancha. Después de la temporada 2004-05, cuando marcó 28 goles en todas las competiciones con el Inter, el rendimiento se fue en picada. En su momento “El Emperador” acusó al alcoholismo como una consecuencia de la depresión que le dejó la muerte de su padre, en agosto de 2004. “Fue allí cuando comencé a beber.

Alcoholismo y depresión

“Solo me sentía feliz bebiendo todas las noches. Bebía todo lo que me ponían delante: vino, whisky, vodka, cerveza… Mucha cerveza”, llegó a decir Adriano, quien hoy todavía no ha encontrado una mansión en Brasil para sí mismo y su familia. “Solo yo sé cuánto sufrí. La muerte de mi padre me dejó un vacío enorme. Acabé sintiéndome muy solo y me aislé cuando murió. Fue lo peor. Me vi solo, triste y deprimido en Italia”.

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La depresión de Adriano truncó su carrera. Llegaba a los entrenamientos ebrio, según el mismo contó. Fue cedido al Sao Paulo FC en 2008. Regresó después al Inter de Milán, pero no tardó mucho en regresar definitivamente a Brasil con el CR Flamengo, el club con el que comenzó su carrera en 2000. Antes de todo eso, incluso pensó en quitarse la vida por la tristeza inconsolable que padecía.

“Un día, cuando estaba en Italia, me llamó. Me dijo que quería dejar el fútbol y me confesó que estaba pensando en el suicidio”, dijo en su momento Dona Rosilda, madre de Adriano, quien no ha dicho quien es el nuevo dueño de su mansión en Brasil. “Le dije que reaccionara con el corazón, porque nada es más importante que la felicidad, y si para lograrla debía dejar el fútbol no había ningún problema”.

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