La Copa del Rey tiene un toque especial de Vinotinto

Alexander González, Yangel Herrera y Darwin Machís; son fundamentales en los engranajes de Mirandés y Granada, dos de los cuatro finalistas de La Copa del Rey en España, que se repartirá entre cuatro invitados inusuales a la última instancia.

El estruendo del 6 de febrero retumbó en las oficinas de la Real Federación Española de Fútbol, como un enorme peñazco desprendido de un barranco. Luis Rubiales, mirando por una de las ventanas del complejo de Las Rosas, en Madrid; habrá pensado que después del fiasco de la Supercopa en Arabia Saudita, para el pelado directivo, la tabla de salvación era volver a ver a Real Madrid y Barcelona cara cara; ahora en la final de la Copa del Rey.

El anhelo no se dio. Ese día, fue testigo de cómo Real Sociedad eliminó a Real Madrid en un raro partido en el Bernabéu, ganandoles 4-3, con los vascos repasando a los merengues en el primer tiempo; para luego, desde su poltrona, mirar al Barcelona caer sobre la hora en Bilbao con el Athletic Club, por 1-0.

La Copa se empezaba a poner de otro color. En Granada, celebraban con vino tinto la entrada en las semifinales, tras dejar en el camino al Villarreal. Una clasificación con sabor venezolano. Yanhel Herrera está valorado hoy por hoy como el motor que mueve al equipo de Diego Martínez. Su capacidad de estar en las dos áreas, su facilidad para robar la pelota, pero sobre todo, para distribuirla a la hora de ir al ataque, provocan que el oriundo de La Guaira sea fundamental para el conjunto nazarí.

El olfato goleador y la capacidad de aprovechar las oportunidades, hacen a Darwin Machís igualmente peligroso si entra de sumplente o cómo titular. Siempre tiene un gol guardado. El extremo izquierdo es la otra pieza que movió al cuadro de la «tierra soñada» de aquella canción hasta la penúltima instancia copera.

Es cierto, para ellos no comenzó bien: cayeron en Bilbao contra el Athletic Club por 1-0 el miércoles 12 de febrero; pero la eliminatoria sigue abierta. Cerrando en casa, en el sur de España se ilusionan con vivir una final copera por segunda vez en su historia.

A 735 Kilómetros de Granada, practicamente en una línea recta, en un pequeño pueblo de 35.500 habitantes llamado Miranda de Ebro, un equipo humilde de la segunda división se empecinó con escribir otra historia memorable. Si la del Granada desbordado de Vinotinto tenía cierto romanticismo, la del Mirandés no es sino otra épica de aquellas que quedan guardadas en la historia.

Alexander González llegó allá buscando paz, tranquilidad, y sobre todo, minutos. Le costó encontrar club después de su magnifica campaña con el Elche, que peleó su ascenso a la máxima categoría hasta la etapa final de la temporada pasada. Pero el caraqueño fue cortado de la nómina para la temporada siguiente, y halló a las orillas del río Ebro algo más de lo que buscaba.

Mirandés comenzó una campaña particularmente buena en el torneo del Rey, dejando en el camino al Murcia como visitante, para luego sacar a tres equipos de primera división en su paso hasta semifinales. Con ellos cayeron Celta de Vigo, Sevilla y Villarreal. Los dos últimos, además, contendientes al trofeo.

González fue titular en todos los partidos del Mirandés en la Copa. No ha dejado de ser un pistón en la banda derecha, con su velocidad y desborde, erigiendose como una pieza inamovible en el torneo copero. El décimo clasificado de la segunda división llegó al Erreale Arena en San Sebastián, sin nada que perder.

Y aunque cayó 2-1, con el concurso del lateral derecho caraqueño en todo el partido, el tanto anotado en San Sebastián crea un ambiente optimista en Miranda de Ebro, una región donde se dan buenas uvas para historicas cosechas de vino tinto.

El Estadio Olímpico de La Cartuja, en Sevilla, espera por los finalistas coperos. El recinto, cuya capacidad es de 60.000 personas. Ni todos los habitantes de Miranda de Ebro lo llenarían. Granada, a 30 minutos de «La Perla del Guadalquivir», tendría la ventaja. En Venezuela, el corazón estaría partido. Una final Vinotinto, con González, Herrera y Machís, siempre sería celebrada por Vinotinto. Luis Rubiales, en su oficina en Madrid, seguramente no disfrutará tanto del trago de vino tinto copero.

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