El día que Boca Juniors fue Dios ante el Real Madrid

“En cinco días podemos ser Dios o ser el Diablo”, le comentaba el entrenador de Boca Juniors, Carlos Bianchi a su preparador físico, Julio Santella. Solo faltaban unos días para viajar a Tokio, el lugar donde los argentinos vencieron 2-1 al galáctico Real Madrid por la Copa Intercontinental 2000. 

Boca había ganado la Copa Libertadores a Palmeiras y luchaba por el torneo Apertura del fútbol argentino con River Plate. Bianchi decidió que el equipo viajara unos días antes a Japón para que se adaptara a la temperatura y el horario. El club tenía una preocupación; Juan Román Riquelme se estaba recuperando de una lesión. Sin embargo, todo marchaba bien y él estaba seguro. 

En el grupo había mucho roce,según cuentan los jugadores de la época. Las diferencias eran tan marcadas como las horas entre Japón y Argentina. El Virrey, como le dicen al DT, se enteró y los reunió a todos en una habitación. Solo él podía impedir que los problemas internos destruyeran una oportunidad de oro. 

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“Hizo una charla de las mejores que he escuchado en mi vida y en 20 minutos acomodó todas las estanterías. No pidió la amistad grupal ni que nos abracemos todos. No. Cada uno que hiciera lo que se le cantara los huevos, pero cuando hay que jugar, se prioriza el equipo. Y eso fue”, confesó Daniel Fagiani a Infobae, quien dos días antes de aquel partido salió de la alineación de Bianchi por una molestia física. 

El entrenador tenía un plan para enfrentar a los dirigidos por Vicente Del Bosque; ya que sabía cómo jugaban Luis Figo y Guti. Además de las cualidades que tenía su plantel al contar con un delantero como Martín Palermo.

«Lo tienen que disfrutar y dejar todo en cada jugada. Es una oportunidad única para un cierre de un ciclo que arrancó en 1998, en donde siempre fuimos protagonistas. Todos sabemos lo que nos costó llegar. Y no saben si volverán a tener otra chance como esta. No todos los días se tiene la chance de ser campeón del mundo», les dijo Bianchi a sus muchachos unos días antes de pisar el Estadio Nacional de Tokio. 

Baile de Boca ante el Madrid 

El 28 de noviembre de 2020 es una fecha imborrable para el fanático de Boca. Aquel día 15.000 argentinos viajaron hasta Japón para ver a su equipo. Hubo quien hasta hipotecó su casa por ver al equipo de sus amores. 

El Real Madrid llegaba con favoritismo, a pesar de que venía con resultados agridulces entre derrotas y victorias. Sin embargo, en su plantilla brillaban figuras como: Iker Casillas, Fernando Hierro, Roberto Carlos, Raúl, Guti, Makelele y el portugués Luis Figo.

Los Xeneizes dejaron atrás el torneo local y la crisis económica que se vivía en la Argentina. No tenían a Walter Samuel y Rodolfo Arruabarrena, pero contaban con la genialidad de Carlos Bianchi, Juan Román Riquelme y Martín Palermo. 

Boca salió con Córdoba; Ibarra, Bermúdez, Traverso, Matellán; Battaglia, Serna, Basualdo, Riquelme; Delgado, Palermo. Ellos dominaban el partido como si estuviesen en su casa. Al minuto tres, Riquelme tocó para Delgado y el Chelo para Palermo, así marcaron el primer tanto. 

A Juan Román ya no le dolía nada, era el director de aquel baile frente a los europeos. El reloj marcaba seis minutos de partido, el 10 hacía un pase de más de 50 metros y el Titán la mandaba a guardar en el arco de Casillas. Solo seis minutos de juego bastaron para los goles argentinos. El resto fue táctica y dominio de balón. 

Al minuto 12, el brasileño Roberto Carlos descontaba para un 2-1 histórico. Boca Juniors campeón ante los Galáticos. Han pasado dos décadas de aquella hazaña que movió a todos los fanáticos del club azul y dorado, una alegría que aún reviven como si hubiese sido ayer. 

Riquelme y Palermo, las dos figuras de Boca 

El éxito de aquel Boca está marcado por la mente maestra de Bianchi, quien se convirtió en uno de los entrenadores más ganadores y queridos. Motivaba a los suyos y sabía cómo dirigir su orquesta a la perfección. 

Riquelme hizo lo que quiso en la cancha, brilló con tanta fuerza que posteriormente jugaría en el Barcelona. Ni Luis Figo pudo con el 10 del equipo xeneize. Al terminar el partido, el argentino se acercó al portugués y le pidió su camiseta. Su padre Cacho se la había pedido y él regresó a Buenos Aires con una copa y la camiseta del rival. 

Martín Palermo llegaba a Japón después de pasar un año difícil en el que estuvo fuera de la cancha por una lesión de ligamento. A mitad de año volvió a tocar un balón frente a River con un golazo que aún recuerdan en la Bombonera. 

Los dos tantos de aquella final llevaron su nombre, la alegría se adueñaba de quienes viajaron y los que vieron la historia por televisión. El Titán fue protagonista, como en muchos otros capítulos, de las hazañas de Boca. 

«Fueron los goles más importantes que hice en mi vida. En aquel momento ya eran importantes, pero ahora lo siento mucho más», le confesó el delantero a canchallenac.com hace unos años atrás.  

En Youtube hay decenas de videos que recuerdan aquellos tantos de Palermo. Muchos fanáticos vuelven  a darle play para rememorar uno de los días más lindos de Boca.

«Para mí aquel contraste ya había sido muy grande, ya que hacía un año me había roto los ligamentos de la rodilla. Fue un año difícil en mi carrera, pero terminé haciendo dos goles al Real. La verdad es que no me canso nunca de ver esos goles, los voy a llevar siempre en la memoria», exclamó el histórico. 

Bianchi campeón con Boca Juniors / AFP 

Boca campeón, otra vez 

Después de semejante triunfo ante el Real Madrid y con una copa para brindar, Bianchi le dijo a sus jugadores que se cambiaran el chip y pensaran en San Lorenzo. No había tiempo para tanto festejo, eso se lo dejaba a los fanáticos. 

Su mensaje era claro: no se podían relajar porque en el fútbol lo más difícil era confirmar, no llegar. 

Boca volvió de Japón, le ganó a San Lorenzo en la Bombonera 1-0, y luego también se quedó con el título del torneo Apertura 2020. Ese año fue tricampeón. Esa generación siguió celebrando títulos. Sin embargo, la Copa Intercontinental 2020 no la olvidan jamás.  

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