El Racismo se apoderó de lo que construyó la selección Inglaterra

El primer ministro, Boris Johnson, condenó este lunes insultos racistas en Internet contra tres jugadores de color de Inglaterra que el domingo erraron en la definición por penales de la derrota con Italia en la final de la Eurocopa disputada en Londres.

Marcus Rashford, Jadon Sancho y Bukayo Saka fueron objeto de una avalancha de insultos aberrantes y «emojis» con imágenes de simios y bananas publicados en las redes sociales luego de la final, en la que su selección cayó ante Italia, flamante campeona de la Euro 2020.

«Este equipo de Inglaterra merece ser aclamado como héroes, no ser objeto de ataques racistas en las redes sociales. Los responsables de este atroz abuso deberían estar avergonzados», dijo el líder conservador en un mensaje en su perfil de Twitter., tras la derrota de Inglaterra en la final de Wembley.

La Asociación de Fútbol también emitió un comunicado poco después de que terminara el partido, en el que describía ese comportamiento de algunos aficionados en Internet como «repugnante» e instaba a la policía a aplicar «los castigos más rigurosos posibles».

«Haremos todo lo posible para apoyar a los jugadores afectados mientras instamos a los castigos más rigurosos posibles para los responsables», expresó la FA.

La institución también dijo que continuará haciendo todo lo posible para erradicar la discriminación en el juego, pero instó al Gobierno a actuar rápidamente y promulgar una legislación adecuada para que este tipo de abusos tenga consecuencias en la vida real.

El descontrol fue obviamente identificado

Un mural que se había pintado en la región de Manchester con el rostro de Rashford fue vandalizado. La policía señaló que está investigando a los agresores y que estos ataques «no serán permitidos».

Pero el debate estaba servido y venía caldeado por la acción de los jugadores de la selección inglesa de arrodillarse antes de cada partido, un gesto instalado para luchar contra la desigualdad racial en el fútbol.

Cuando el torneo comenzó, el 11 de junio pasado, Johnson no condenó a los hinchas que abuchearon a los jugadores ingleses, cuando éstos hicieron el gesto de bajar una de sus rodillas a la grama en los partidos preparatorios de la Eurocopa.

En vez de condenar los silbidos hostiles, por entonces Johnson se limitó a decir que quería que los hinchas «apoyaran al equipo para animarlo», por lo que fue criticado por políticos de la oposición y acusado de no «tener las agallas para condenar el abucheo».

El director técnico inglés, Gareth Southgate, calificó en una rueda de prensa como “imperdonables” los mensajes hacia sus jugadores. Además, dijo que la selección había sido “un rayo de luz a la hora de unir a la gente y la selección representa a todo el mundo, así que esa unidad debe continuar».

Al repudio frente a los comentarios racistas se sumó el príncipe William, quien afirmó que ese tipo de acciones son “inaceptables” y agregó sentirse “enfermo” por los abusos a los que se tuvieron que enfrentar los jugadores de la selección.

La polémica por el Black Live Matters en el Fútbol

Semanas antes de los incidentes luego de la final de la Eurocopa, Southgate había difundido una carta abierta en la que explicaba las acciones de sus jugadores en contra de la discriminación racial. El texto decía que era el “deber” de los futbolistas “seguir interactuando con la gente en temas como la igualdad, la inclusividad y la injusticia racial”.

El apoyo y unidad de la selección al Black Lives Matters es evidente. Muestra de ello fue el continuo acto de arrodillarse antes de los partidos imitando la protesta del jugador de fútbol americano Colin Kaepernick.

Sin embargo, la acción no fue bien recibida por algunos ingleses. De hecho, la ministra del Interior, Priti Patel, afirmó hace unas semanas que no apoyaba que los futbolistas se arrodillaran y que era decisión de los fanáticos si los abucheaban.

A pesar de que poco después se solidarizó con los jugadores por los insultos racistas, personas como el líder laborista Keir Stramer, criticaron a los dirigentes por sus declaraciones paradójicas: «Las acciones y las palabras de los líderes y las inacciones de los líderes tienen consecuencias», condenó Stramer. 

Los hechos racistas se dan justo cuando la selección inglesa ha sido elogiada ampliamente por su diversidad y compromiso social. Se trata de un equipo joven. Muestra de una Inglaterra heterogénea y con acciones como la del mismo Rashford que ha impulsado campañas contra la pobreza infantil.

Las redes sociales no tenían un filtro contra el racismo

Los actos racistas también se han trasladado del campo de juego a las redes sociales. La enorme cantidad de publicaciones repletas de insultos hacia los jugadores el domingo dan cuenta de esto.

Por eso, tanto el técnico como la Federación inglesa hicieron un llamado a las empresas de redes sociales para que tomen medidas contundentes frente dichos abusos.

La Federación pidió explícitamente asegurar unas plataformas “libres de abusos abominables”. Al respecto, Facebook informó que intentó eliminar el contenido racista lo más rápido posible. Exhortó a sus usuarios a hacer uso de las herramientas que dispone la plataforma para bloquear dichos comentarios.

Por su lado, Twitter afirmó que el “abuso racista” no tiene espacio en su plataforma. Además, dijo haber eliminado más de mil tweets por violar sus reglas comunitarias.

Instagram informó que cuenta con una herramienta que le permite a sus usuarios filtrar mensajes agresivos de personas que no siguen.

Pero la situación de este domingo ha llevado a estas compañías a anunciar otras acciones. Facebook informó este lunes que recientemente había establecido medidas más estrictas en Instagram (Facebook es su propietaria), con la idea de borrar cuentas que repetidamente enviasen mensajes racistas y violentos.

«Nadie debería tener que sufrir ataques racistas en ningún lugar, y no lo queremos en Instagram», dijo un portavoz de Facebook.

El caos por los fanáticos de Inglaterra en Wembley

La prensa británica se han hecho eco de las denuncias de varios aficionados daneses. Que se vieron atacados por hinchas ingleses el pasado miércoles, a la salida del Estadio de Wembley, tras caer la selección de Kasper Hjulmand (2-1) en la semifinal de la Eurocopa 2020 frente a Inglaterra.

Jeanette Jorgensen, danesa afincada en Londres desde hace 15 años, confesó en The Guardian el mal rato que le hicieron pasar algunos fans ingleses. “Cuando salíamos del estadio tras el partido, la gente empezó a gritarnos que nos fuésemos de allí. Trataron de quitarnos la bandera de Dinamarca y como no lo consiguieron, empezaron a tirarme del pelo. Fue terrorífico”. La seguidora danesa denunció los hechos ante la policía.

Los episodios violentos también se trasladaron a un autobús. Donde un grupo de seguidores ingleses agredieron a un padre delante de su hijo por el simple hecho de lucir la camiseta de la selección danesa.

“Mis hijas de 14 y 11 años no se atrevieron a lucir la camiseta de la selección por las intimidaciones de los seguidores ingleses”, declaró Sigrun Matthiesen Campbell en el portal danés DR. Además la cosa no quedó en una simple intimidación para esta familia, que vio como varios aficionados les escupieron e insultaron en Wembley.

La Federación Danesa de Fútbol contaba con 8.000 entradas. Que fueron repartidas en su mayoría entre daneses afincados en el Reino Unido, debido a las estrictas normas de cuarentena impuestas por el gobierno británico. Según los testigos, en la zona reservada para la afición visitante se colaron varios ‘hooligans’. Jorgensen afirmó que “vi cómo un inglés sacaba a empujones a un niño de su asiento para poder ocuparlo”.

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