Europa decide su campeón en una Champions a lo Gran Hermano

«Es la hora de la verdad», diría el presentador, trajeado seguramente con Armani entallado y corbata delgada, peinado engominado y zapatos deportivos sin medias; porque bueno, hay que estar a la moda y no se puede ser tan formal a la hora de animar un reality show deportivo.

La Champions League se decidirá con un ágape que reunirá lo más graneado de Europa en Lisboa. Un reality show, una pequeña burbuja de siete partidos, a las que si le añadimos las eliminatorias pendientes, se eleva a 15 duelos directos; tan o más tensas y emocionantes que cada ronda final para elegir al ganador del día del Gran Hermano.

El último sobreviviente, se llevará a su casa la orejona de plata. El anhelado trofeo al campeón europeo.

Las eliminatorias

UEFA decidió colocar en Lisboa (puesto que Portugal presentó una tasa de contagios del COVID-19 relativamente baja con respecto a otras regiones de Europa, y ofrecía dos estadios de primer nivel para albergar los partidos), la casa del Gran Hermano.

Allí ya esperan cuatro equipos. Y hay otros tantos que tendrán que jugarse la vida entre viernes y sábado, para determinar los otros cuatro lugares en el festín portugués.

Viernes:              

  • Juventus recibe en Turin al Olympique Lyon: el insolente invitado francés malogró al laureado pero maltrecho candidato italiano, en un ya lejano recuerdo de la ida que terminó 1-0 a favor de los leones en Lyon. Los galos tendrán que sobreponerse a cuatro meses donde sólo jugaron un partido oficial (derrota por la final de la Copa de Francia contra el PSG), y el hambre de gol de Cristiano Ronaldo. El portugués no querrá perderse el agasajo lisboeta, y seguramente será determinante en las opciones de los dirigidos por Maurizio Sarri, que ganaron el octavo Scudetto seguido, con más problemas e inconsistencias de lo esperado.
  • Manchester City será local contra el Real Madrid: Sólo hay un boleto para alguno de los dos. Y el que entre a la casa del Gran Hermano en Lisboa será, seguramente, de los más vigilados por su competencia. A la escuadra de Josep Guardiola no le queda otra. Debe ganar la Champions casi por obligación esta vez. Es el único título que le queda en juego, después de caer con Arsenal en las semis de la FA Cup. Es favorito. Su ventaja de 2-1 obtenida en Madrid le da espalda. Pero, enfrente tiene al peor rival para jugar un partido así. Real Madrid, además, pasó de vivir en aguas turbulentas, a ser ahora un convidado peligroso. Zinedine Zidane se las ingenió para acomodar a su equipo, que ganó sus diez partidos en La Liga para salir campeón del torneo local, y aunque eso ya pareciera salvarles la temporada, no existe un amor más grande que el del cuadro merengue con la orejona de plata.

Sábado:

  • Bayern Munich recibe al Chelsea: Un trámite. El gran candidato a ganar la Champions todavía debe ir, más por un asunto de fechas que de otra índole, a una eliminatoria adicional, que deben superar sin problemas. Los Bavaros ganaron 4-0 en Londres, y no deberían tener problemas para sostener su ventaja contra el voluntarioso equipo de Frank Lampard, quien ha logrado cosas extraordinarias en su primera temporada, pero no tiene suficiente material para superar a un Bayern que tiene 17 partidos seguidos ganando entre Bundesliga y Pokal, y aunque tenga poco menos de un mes sin jugar, sigue teniendo una de las plantillas más robustas de Europa.
  • Barcelona será local ante Napoli: Digamos que en el Camp Nou no han tenido el mejor de los años. Que Lionel Messi está cansado del desorden de la oficina y de un equipo descompensado y carente de brújula. Pero, así como CR7 vive para estos desafíos, el rosarino también está tallado para estas citas. Barcelona debe sostener un 2-1 como visitante, contra un Napoli que terminó bien la campaña en la Serie A, que ganó la Copa Italia y que a pesar de las formas defensivas de Genaro Gatuso, pudiera sorprender al cuadro catalán. Pero Messi no se quiere perder el Gran Hermano.

El Gran Hermano.

Con los que pasen, llegará la reunión de los ocho mejores. Jugarán entre el estadio Da Luz (sede de la Final y casa del Benfica) y el estadio José Alvalade (albergue del Sporting Lisboa), los partidos de cuatros de final, semifinales y el duelo definitivo en las próximas dos semanas.

En esa casita ya están el rudo Atlético de Madrid, cuya personalidad calcada de su técnico Diego Simeone, lo ponen cómo un candidato serio al título. Tendrá que enfrentarse en la ronda de cuartos de final al joven, ingenuo e impetuoso Leipzig, quien parece haber cumplido con su tarea al haber entrado al Gran Hermano.

También están el rockero Atalanta, un italiano que no se viste de traje. Se pone jeans, camiseta negra, y rockea. Mete goles al son de Guns And Roses y el argentino Papu Gómez, y los colombianos Duvan Zapata y Luis Muriel le meten ritmo vertiginoso a sus guitarras para que su estruendo atemorice al Paris Saint Germain.

Un invitado, el PSG, que pareciera haber dejado atrás todos sus traumas del pasado, y se encomienda hoy más que nunca al discolo Neymar, y a sus ganas de demostrar que está para sentarse en la misma mesa de Messi y Cristiano. Si el brasileño quiere, y sus acompañantes (Di María, Icardi , etc.) lo respaldan, la fiesta de los de Bergamo se termina. Pero, un equipo con tanto rock y tanta pegada, puede zarandear al millonario más pintado.

Después, los ganadores del viernes y del sábado se enfrentarán en dos duelos adicionales, dejando así configurados a los cuatro finalistas.

El Gran Hermano además tendrá todas las reglas que se agregaron para facilitar el juego postpandemia, cómo la polémica de los cinco cambios, y también tendrá a los equipos encerrados todo el día por dos semanas, e interactuando entre ellos sólo a la hora de ir a jugar. El Gran Hermano de la Champions está servido. «Dejemos que el balón ruede y que comience la acción», cerró el presentador. Es hora de determinar al campeón de Europa.

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