El Fenómeno: una historia detrás del balón

El diccionario define la palabra fenómeno como algo extraordinario y sorprendente; una persona sobresaliente en su línea. Sin duda, este concepto encaja perfectamente en un sólo personaje: Luis Nazario da Lima, Ronaldo.  

Un joven que comenzó con un ascenso increíble, haciendo más y más goles. En dos temporadas Con el Cruzeiro, con tan solo 16 años de edad, convertió 44 goles en 47 partidos. Asombró a todos, incluso al técnico de la selección de Brasil, que lo llevó a disputar la Copa del Mundo de Estados Unidos en 1994 y logró ganar su primer mundial.

Empezaba a acumular logros, se convertía en el goleador más joven del Campeonato Mineiro; el campeón más joven en ganar una Copa del Mundo; el goleador más joven de la súper Copa Sudamericana. Todo parecía poco ante este Ronaldo, que se encaminaba a cosas grandes.

La conquista de Europa

Con apenas 18 años, el Fenómeno llegó al PSV, nuevamente para romper récords y consagrarse como el jugador más joven de la liga holandesa: marcó 54 goles en 57 partidos. Para entonces, ya se hablaba de un extraterrestre, un jugador que con menos de 20 años llegaba al fútbol para romper todas las marcas, alguien que iba a subir a lo más alto en la historia del fútbol mundial.

El Barcelona no lo dejó pasar. El club catalán pagó 2.500 millones de pesetas, en la actualidad unos 15 millones de euros. Esta cifra hoy en día parece poca, pero en aquel entonces era un récord absoluto.

El Rey Ronaldo

Ronaldo se convirtió en el goleador más joven de la Super Copa de España; el goleador más joven de la Copa del Rey; el goleador más joven de la Liga de España; el ganador más joven en la historia del Balón de Oro. Todos estos récords aún los mantiene.

El Barcelona fue el club que lo colocó en lo más alto del fútbol mundial. Nadie entendía cómo podía existir un jugador tan rápido y con la capacidad de hacer tantos goles. Un total de 47 tantos marcó con el equipo azulgranas en 49 partidos, nuevamente, casi un gol por partido.

Eran épocas donde en el Barcelona, todo lo que brillaba no parecía ser bueno y como tantos otros astros, Ranaldo, el jugador más importante del plantel, se fue del equipo.

Llegó al Ínter de Milan. Aquí se abrió otro capítulo de su historia, pero no son las mejores páginas para este astro.Comenzó, como siempre, con 34 goles en 47 partidos. Rapidamente se convirtió en ídolo del équipo.

Luego, llegó su segunda Copa del Mundo. Todos esperaban la consagración del Fenómeno que parecía encaminada. Llevó a Brasil para la final por segundo Mundial consecutivo; pero Zinedine Zidane se quedó con un trono que estaba preparado para él, disputando el partido final en condiciones que no eran las mejores.

A partir de allí ya no fue lo mismo. Sus números eran buenos, pero dejaba de ser un extraterrestre para transformarse en estadísticas de un ser humano y las cosas empeoraron. Se confirmó que era de este planeta cuando sufrió una lesión en su rodilla, que lo alejó de las canchas por mucho tiempo. Muchos se animaron a decir que debía dejar el fútbol, pero Ronaldo se dio por vencido.

Con la mira en el mundial de Corea-Japón entrenó sólo y como nunca antes.

El renacer del Fenómeno

Ocho goles en siete partidos de la Copa del Mundo le dieron el título de goleador del mundial. Luego, los dos goles en la final del torneo frente a Oliver Khan, lo colocaron nuevamente en lo más alto del fútbol. Ahora tenía dos trofeos mundialistas, pero en este Ronaldo fue el protagonista principal.

Las cosas no quedaron ahí. El Real Madrid quería se enfocó en que el renacer del Fenómeno fuese vestido de blanco y lo contrató.

El brasileño volvió a reinar desde la Liga Española. Una vez más ganó el Balón de Oro; volvió a convertirse en pichichi; otra vez hizo goles extraordinarios. En definitiva, volvió a ser el Ronaldo de los años anteriores, pero su principal enemigo apareció: las lesiones.

Luego de la gloria, Ronaldo empezó a pasar más tiempo en recuperación que en los terrenos de juego.

Sin embargo, el mundial de Alemania en 2006 le dio una de sus últimas alegrías futbolísticas. Marcó los tres goles que necesitaba para convertirse en el máximo goleador en Copas del Mundo. Llegó a 15, un récord que mantuvo hasta el Brasil 2014, cuando lo superó el alemán Miroslav Klose.

El cierre de una historia

En sus últimos años estuvo en el Milan. No jugó mucho, pero logró ser el único jugador en la historia en anotar goles en dos grandes clásicos: Barcelona-Real Madrid e Inter-Milán, pero asombrosamente para los cuatro equipos.

Pero, sufrió otra lesión en una de sus rodillas. Cuando se creía que abandonaría el fútbol con apenas 30 años, no se rindió.

El Fenómeno decidió volver a Brasil para jugar en el Corinthians sus últimas dos temporadas. Le regaló al país sus últimos goles, sus últimas pinceladas.

En el 2011 decidió dejar de jugar. Le dijo adiós al fútbol profesional y a una carrera, que pese a sus lesiones, es una de las mejores en la historia de cualquier jugador de fútbol.

Más de 480 goles en más de 680 partidos, 20 títulos, dos Balones de Oro y una cantidad de récords que lo hacen un Fenómeno.

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2 comentarios

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