Hans Dieter Flick: El aprendiz bancario que se llenó de oro

Alemania es un país donde a muchos de los jóvenes, sobre todo cuando sus calificaciones son buenas, se les insta a elegir temprano alguna profesión para que puedan desarrollar desde chicos su vida.

Que iba a pensar un aprendiz de empleado de banco, que iba a lograr canjear todo el esfuerzo del segundo rol por todo el oro de Europa. Hans Dieter Flick, en su juventud, al tiempo que descubrió que podía ser jugador profesional de fútbol y dedicarse a eso cómo su carrera principal, inició estudios para ser asistente bancario. Y su capacidad de permanecer comprometido con sus dos profesiones, era intachable.

Tanto así, que en sus inicios, en 1985, Stuttgart se le acercó con un ofrecimiento para jugar en primera división, y fue ese compromiso y esa determinación a cumplir con el deber, lo que lo llevó a declinar la oferta. Más adelante, llegó a jugar en el Bayern Múnich, equipo del que salió de sus canteras y al que por estos días convirtió en campeón de Europa, con un estilo de juego tan claro y determinado como su voluntad.

«Teníamos tiempo sin tener tanto orden. No jugábamos con tanta claridad, desde la época en la que nos dirigía Pep Guardiola», dijo a la prensa alemana Thomas Müller, sobre la capacidad de Flick para convencer a la plantilla del Bayern de su idea.


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Camino de éxitos

Estudioso desde joven se interesó por los aspectos tácticos del juego, y mucho tiempo después, llegó a ser asistente de Joachim Löw en Alemania.

Cuentan que fue Flick, durante el segundo tiempo de la final de 2014 en Maracaná, quién tuvo la visión del daño que podía hacer la velocidad de Mario Götze sobre la cansada defensa de Argentina, y sugirió darle ingreso al ariete, que a la postre anotó el gol que le valió la cuarta copa del mundo a la Manschaft.

Fue la culminación de una obra en la que acompañó a Löw por ocho años, gestando el prolífico proyecto que terminó dándole a Alemania su primer Mundial en 24 años. Antes de eso, ya habían logrado un subcampeonato de Europa en 2008, y un tercer puesto del Mundo en 2010.

Cuando Niko Kovac fue despedido del Bayern en noviembre de 2019, Karl Heinz Rummeniege, presidente del cuadro bávaro, no pensó mucho y decidió contactar a «Hansi», cómo llaman al estratega oriundo de Heidelberg, una pequeña ciudad de 150.000 habitantes, donde se encuentra la universidad más antigua de Alemania.

Hans-Dieter Flick/ David Ramos/AFP

Orden en la casa

Flick venía de dejar en agosto de 2019 el cargo cómo director deportivo de la Federación Alemana de Fútbol; por lo que así, muy sencillo cómo es, llegaba al Bayern de sus amores. En ese momento el equipo era séptimo de la Bundesliga (aunque arrastraba una marcha perfecta en la Champions) y debía devolverle su grandeza.

«Ha aportado un nuevo aspecto táctico, y también su mentalidad es lo que hace la diferencia hoy. Ha sabido resolver nuestros problemas desde que llegó. Es un buen entrenador que habla mucho con sus jugadores y que da mucha confianza», comentó el francés Corentín Tolisso, jugador del cuadro bávaro.

Su ajuste principal, fue comenzar a colocar a los jugadores, desgastados por el manejo del grupo de Kovac, en las posiciones en las que se sentían cómodos y eran funcionales para el grupo. El resto, fue historia. Desde enero, el cuadro bávaro ganó 25 partidos y empató sólo uno. Barrió la Bundesliga, y marchó con paso arrollador por el Gran Hermano de ocho que se jugó en Lisboa para determinar al campeón de Europa tras la pandemia.

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Flick junto a su equipo celebra el campeonato de la Champions/ Miguel A. Lopes/POOL/AFP

«En poco tiempo, el entrenador interino dio al Bayern lo que le hizo ser lo que es. Los bávaros vuelven a ser dominantes: el balón circula, han recuperado el control, los pases están dirigidos. El juego está más estructurado», explicó la revista alemana Kicker, después del paso dominador del Bayern por la Bundesliga, antes de entrar en la burbuja lisboeta.

Hoy Flick, con su equipo paciente, inteligente, tácticamente claro en sus objetivos, terminó dándole al comprometido asistente bancario, todo el oro de Europa en la forma de una orejona Copa, la más deseada por el fútbol de la región.

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