Hermes Palomino: El turista de las ligas exóticas

El mundo retomará la normalidad, en algún momento. Pero antes, cuando se podía, planificar unas vacaciones por Europa era fascinante. Mirar hoteles, vuelos de bajo costo, trenes, sitios que visitar. Al delantero venezolano Hermes Palomino también le llamó la atención conocer el mundo, pero no quiso ir a pasear, su sueño fue conocerlo jugando al fútbol.

Hermes Manuel Palomino Fariñez, sí, primo hermano de Wuilker, nacido hace 33 años en Catia, se dio cuenta que las ofertas que llegaban no eran de ligas tradicionales. Venían de Europa, pero no de las más conocidas en una Venezuela en donde también era un trotamundos al haber jugado, hasta 2012, en Trujillanos, Aragua, Guaros de Lara, Minerven y Carabobo.

Luego, un golpe de suerte lo llevó a que un amigo de un amigo lo recomendara en Bulgaria. Lo pensó por un momento y dijo que sí. Allí comenzaría una carrera que lo ha llevado a jugar en países como Finlandia, Indonesia, Montenegro, Malta, República Dominicana y Nicaragua. En esos donde tampoco es difícil pensar que puede haber sido el primer venezolano en jugar.

“Siempre quise experimentar, de cierto modo el fútbol me dio esa oportunidad. Me llamó la atención conocer otras culturas pero jugando fútbol”, dijo el punta, ahora en el Gran Valencia. Precisamente vuelve al punto de partida después de haber experimentado en buena parte del mundo.

Palomino es un espigado delantero, rápido. Vistió la camiseta 11 de la vinotinto en un amistoso frente a Costa Rica el 23 de diciembre del 2011 en la era César Farías. Para entonces tenía 23 años y vivía su primera experiencia en el extranjero con el Cherno More Varna de Bulgaria. Precisamente aquel país que le abrió las puertas de Europa, que lo recibió muy bien pero donde vivió un episodio de racismo que supo canalizar.

No es el primer futbolista venezolano en poder considerarse un trotamundos. Por ejemplo, Ricardo David Páez jugó en 10 países diferentes. Su zurda se paseó por Rumanía, Grecia, Emiratos Árabes Unidos, Perú, España, Argentina, Colombia, México, entre otros. Pero las ligas en las que ha jugado Hermes Palomino destacan por su excentricidad.

Primera parada: Bulgaria

“Yo jugué en Aragua con Ángelo Rodríguez y él conoció un representante en Marruecos que le dijo que necesitaba un jugador como yo. Me contactó por redes sociales y me dijo que había chance de ir a Bulgaria. Le dije que sí porque además se me vencía el contrato con Aragua”.

Cuando recibió la respuesta positiva del club lo primero que hizo fue revisar en internet qué idioma se habla en Bulgaria. “Si vieras que aprendí súper rápido. En el club me dieron un diccionario español-búlgaro y yo me puse a estudiar las letras. Cuando tenía tres meses allá me gané un premio y me llevaron a una entrevista. Obviamente tenía una intérprete al lado pero hasta ella se asombró cómo respondí algunas preguntas en búlgaro”.

Hermes aseguró que, por el fútbol, la gente lo reconocía en la calle. En los dos años que estuvo en la ciudad de Varna anotó seis goles por liga y cuenta que disfrutó de un país hermoso del que ya tenía cierta noción por haber visto a Hristo Stoichkov y su Bulgaria en un Mundial.

“Allá me pasó algo muy curioso y es que para decir sí con la cabeza hacen como que no y al contrario. Resulta que me llega una oferta de Polonia y otra del Atlético Venezuela y me vine, además porque estaba lesionado de la rodilla y aquí me recuperaría. Entonces cuando llego resulta que mi familia me decía algo y yo hacía con la cabeza que no cuando era que sí. A veces los confundía”.

En Bulgaria vivió de cerca el racismo. El 29 de marzo del 2012 su Cherno More Varna jugó ante el gigante Ludogorets, ese mismo equipo que jugó Champions ante el Real Madrid. Ese mismo que tiene 9 años saliendo campeón de liga, por lo que está entre las rachas más largas en la historia.  

El partido fue en la cancha del Ludogorets y lo ganó el Cherno More 0-2, uno de esos goles fue del venezolano. “Los hinchas hacían como un mono cuando tocaba la pelota, pero eso no me afecta. Cuando marqué el gol se los celebré como un mono. Y todavía los celebro así”.

Next stop: Nicaragua… Y luego Finlandia

Después de pasar por el Atlético Venezuela, Aragua y Deportivo Petare, Palomino volvió a hacer maletas. Primero llegó a Nicaragua para jugar con el Managua de la primera división, una propuesta que le llegó en medio de una partida de dominó.

“El agente me dijo que la respuesta se la tenía que dar de ya para ya. Me fue bien pero el entorno no fue de mi agrado. Tenía una propuesta de Asia, que no era formal del todo y no se dio por motivos extra futbolísticos”.

Hermes Palomino haciendo goles para el Managua de Nicaragua

Estuvo seis meses parado hasta que llegó el interés del Pepo, de la tercera división de Finlandia. Fue el primer venezolano en jugar en alguna división de ese país. Recientemente el barquisimetano Daniel Carrillo debutó en Copa y liga, siendo el segundo criollo en jugar, pero el único hasta ahora en primera.

“Es un país espectacular en el tema cultural. No es tan avanzado como Estados Unidos con su estructura pero la educación es de primer nivel. Si en los dos años que viví allá vi dos policías en la calle es mucho, no les hace falta. Todo el mundo respeta las leyes, los niños van a la escuela en bicicleta. Lo que nunca pude hacer fue adaptarme al frío”.

Con el Pepo anotó 13 goles en su primera temporada y cuatro en la segunda. “Son muy organizados, cuando llegué al equipo ya sabía la programación de toda la temporada. Los días de juego, de entrenamiento, todo. Eso me permitió planificarme para viajar y conocer. Fui a Estonia, Suecia, viajé en cruceros”.

Para ese entonces, año 2017, Venezuela no era tan extraña por aquellos lares. “Los jugadores me preguntaban por Juan Arango y Salomón Rondón. Era lo que conocían del país”.

Indonesia, el país de la locura

Hermes ¿En qué estabas pensando cuando te fuiste a jugar a Indonesia? Tomó aire un segundo para responder: “fue una locura”. Así describió de entrada su experiencia en ese país de Asia, en el que no llegó a debutar pero sí vivió episodios que jamás podrá olvidar.

Como ha sido su costumbre, un representante vio sus videos y lo contactó por redes sociales. Voló hasta Indonesia para firmar por el Persija Jakarta. Se tomó las fotos oficiales con el club y comenzó a hacer pretemporada. En el último amistoso anotó dos goles y dio par de asistencias. Dijo que se había ganado el cariño de la gente.

Un día, comiendo con un futbolista africano, escuchó una noticia que lo cambió todo. “Dicen que iba a llegar un delantero ruso cuando ya los cupos estaban completos. Resulta que  el que saldría sería yo”.

Hermes llevó su celebración de mono hasta el Atlético Vega Real de la República Dominicana

Duró un mes en Indonesia. Allí vio un país con profundas desigualdades donde existe una brecha abismal entre ricos y pobres. “Veías en una parte filas de gente frente a un lago para pescar lo que comerían en el desayuno y los futbolistas en tremendos carros, cobrando grandes sueldos”.

Un día, estando en el hotel a la espera de salir del país, llegaron unos hombres a buscarlo. “Estaban en jeans y chancletas. Yo entrenaba con un grupo de jugadores sin club así que me llevaron a un juego como de un barrio. Mi equipo ganó en penales. Luego me regresaron al hotel y me pagaron buena plata. Era una caimanera de barrio muy bien pagada”.

De regreso a Bulgaria y luego a las playas de Malta

Hermes Palomino ha llevado una carrera en la que tiene la maleta preparada. Después de pasar por el Atlético Vega Real de República Dominicana y nuevamente por el Pepo de Finlandia, se fue a Bulgaria.

Su nuevo club sería el FC Sevlievo, allí no pudo debutar por una de las razones más insólitas que pudo imaginar. “Ese año hubo un problema con un político de PDVSA que mandó unos dólares a una cuenta de allá. Para darme la visa necesitaba tener una cuenta en Bulgaria pero en 3 o 4 bancos rechazaron abrirla por mi pasaporte venezolano”.

Su nueva aventura sería en Malta, una paradisíaca isla del Mediterráneo. Allí jugaba el marabino Rafael De Fex con el que hablaba frecuentemente. La gerencia del Lija Athletic vio sus videos y lo contactaron por redes sociales.

“Malta es un país espectacular, pero a pesar de ser una isla, no fui mucho a la playa. Las canchas son sintéticas y eso me afectó la rodilla. Me dijeron que viniera a operarme a Venezuela pero resulta que aquí me hicieron un tratamiento que no ameritó cirugía.

La pesadilla en Montenegro

El último, al menos por ahora, de los destinos exóticos del turista futbolero fue Montenegro. Un país que formó parte de Yugoslavia y que, en la actualidad, dio la sorpresa al clasificarse a la próxima edición de la Eurocopa.

El FK Lovcen de la segunda división contactó a Hermes y lo contrató, así comenzó su calvario. “Llegué el 14 de febrero del 2020 y empecé la pretemporada, el equipo iba último. El primer partido no lo jugué porque no había llegado el transfer, para el segundo me convocaron y el tercero fui titular y ganamos”.

¿Se ganó el puesto? Pues no. “Al partido siguiente no entré. Después vienen varios resultados malos y echan al entrenador. Allí apareció la pandemia y se canceló la liga, como íbamos de últimos descendimos. El presidente desapareció y el equipo no salió más. Tuve que quedarme un año en Montenegro esperando que me pagaran hasta que la Federación me ayudó a salir de allí. Viví todo ese tiempo en un hotel”.

Hermes entrenó por su lado hasta que llegó el frío. Dice haber ido mucho a las playas que describe un tanto frías pero soportables. “Es un país muy hermoso pero muy desordenado en cuanto al fútbol, igual que Malta”.

El moreno jugador piensa que aún le quedan unos tres o cuatro años de carrera, pero ya no desea ir a ligas exóticas. “Lo que me pasó en Bulgaria con el pasaporte, en Malta y Montenegro que no me pagaron, no quiero volverlo a vivir. Pienso quedarme en mi país y si vuelvo allá será de turista”.

Hermes lleva en su cuenta 34 países visitados gracias al fútbol. Ha visto mucho mundo por el deporte que le ha dado todo y del cual todavía vive. En la maleta de deseos todavía queda visitar Grecia y un país africano. Por lo pronto, su mente está enfocada en conseguir grandes tardes con el Gran Valencia, al lado de compañeros que hablan su mismo idioma y junto a su hija.

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