Joel Graterol y el arte de las buenas decisiones en el fútbol

Si el nombre de un futbolista venezolano ha sonado mucho durante los años 2020 y 2021, ese ha sido el de Joel Graterol. El guardameta subcampeón mundial sub-20 y actual jugador de América de Cali en Colombia, conversó en un Instagram Live con Triángulo Deportivo recientemente, para hablar de su buen momento y toda su carrera deportiva.

Para el valenciano, todo ha sido producto del trabajo. “Gracias a Dios primeramente porque he puesto en sus manos mis sueños y metas. Pero el trabajo y el enfoque, con metas claras de lo que me puedo trazar como profesional y como persona. Voy paso a paso y siempre con un enfoque puesto en donde quiero llegar”.

En el 2020, salieron campeones y ahora buscan defender ese título. No obstante, los resultados no han sido los mejores y esto se nota en la tabla de posiciones, donde están ubicados en la casilla 11 con 19 unidades, cerca de la clasificación al octogonal final.


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“En el equipo hemos tenido una relación interna bastante buena. Con objetivos claros como club grande que somos, con jugadores profesionales y talentosos. Las ganas de competir, si nos habrá faltado en algún partido ha sido poco. Pero el fútbol es así, si no se dan los resultados colectivamente, quiere decir que hace falta algo”, aseguró el joven criollo.

Sin embargo, para la fortuna de hinchada y plantilla de América de Cali, todavía hay oportunidades para clasificar. “No tuvimos un buen inicio en cuanto a resultados y luego alcanzamos una buena racha, pero con lo apretado que está esta Liga, falta ser más contundentes. Gracias a Dios dependemos de nosotros. Esto es ganar o ganar, si queremos estar entre los ocho y defender el título, no hay otra manera», dijo.

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Tras pasar por Carabobo FC y Zamora FC en el torneo venezolano, la primera división de Colombia fue su primera oportunidad internacional. En 2020 llegó a un grande y ha dejado buenas sensaciones de uno de los clubes más sonados del continente.

«Fue una bendición llegar al América de Cali. Un equipo grande en Colombia, venía de ser campeón antes de que yo llegara y eso le sumó un plus y expectativas altas. Me sentía preparado. El roce internacional que tuve con la selección también me permitió llegar de buena manera. Un equipo como este que crea mucha expectativa te demanda mucha preparación y mentalidad fuerte. Es un reto lindo y lo necesitaba».

Ni la pandemia puro parar a Joel Graterol

Sin embargo, esta primera salida al extranjero coincidió con una de las peores épocas en la historia del mundo: la pandemia del covid-19. Aun así, esto no frenó las metas que tenía Joel Graterol como jugador.

«Fue bastante difícil para todos. Lo bueno fue que pude conocer al fútbol colombiano con su hinchada y estadios. Esa cultura mucho más emblemática, antes de la pandemia. Y cuando llegó (la pandemia) cortaron algo que iba en ascenso, pero no dejé que me cortara a mí en lo individual, en mi propósito y metas. Pero si fue una pausa necesaria, de forma personal”.

Por este motivo, no perdió la cordura y se preparó para el regreso e incluso para buscar y descubrir cosas nuevas en su vida.

“Siempre le vi el lado positivo y le pedí a Dios que si esto iba a ser así, yo pudiese sacarle lo mejor y lo hice en medio de una situación tan difícil. Yo no paré de entrenar, prepararme y me sirvió para conocer otras cosas. Leer, investigar con un libro. Estudiar un idioma. Algo que me gustó mucho, es que tuve espacio para mis entrenamientos, buscarme y reinventarme”, contó el portero.

Para Joel Graterol, lo extradeportivo resulta un punto clave en los deportistas. “Las cosas con las que puedas alimentar tu cerebro, también son importantes. Un deportista de alto rendimiento no solamente es talento, muchas veces dependes más de tu mentalidad. Son cosas que suman, ayudan en el juego y en las decisiones”.

Y su familia cumplió y sigue cumpliendo un papel fundamental en esta forma de ver las cosas. “Gracias a mis padres siempre tuve una educación enfocada en la vida en general. Proyectada a cumplir mis sueños, pero me dijeron que había que prepararse, que no todo era el fútbol. No está de más hacerte fuerte en otras cosas”.

El fútbol colombiano ha sido la nueva casa de los venezolanos

Al igual que Joel Graterol, otra gran cantidad de futbolistas de origen venezolano han jugado el balompié de Colombia y se mantienen en dicha liga. Esto, según el portero de 24 años de edad, se debe a las buenas huellas que se han dejado a lo largo de los años.

“Somos muy parecidos, venezolanos y colombianos. La gente acá es muy agradable y receptiva. Pero ya en el fútbol tiene que ver en el hecho de que a los venezolanos les ha ido bien en Colombia, han dejado huella. El fútbol colombiano siempre cuenta con buenos talentos venezolanos y por eso se van abriendo puertas”, dijo.

Pero no solo en Colombia hay venezolanos en buen momento, sino también en otros lugares del mundo, con especial énfasis en su posición dentro del campo: la portería. Entre ellos, Rafael Romo, José Contreras, Alaín Baroja o Wuilker Faríñez.

“No es casualidad. Por cada nombre hay gran talento y a eso le sumamos la competitividad que hubo en la liga local, el crecimiento de cada uno para estar en un mejor momento cada día. Llega a un punto de que esto pasa a ser normal. Los conozco a todos y sé cómo trabajan. El que tiene talento, juega en cualquier lado”, destacó tras alagar a sus compañeros.

La Vinotinto y sus virtudes profesionales

Joel Graterol lleva tiempo en la órbita de la selección nacional de Venezuela, tanto en categorías menores como en absoluta. Esto le ha dejado grandes compañeros, pero si algo destaca es la relación que tiene con Wuilker Faríñez, su “rival” en la lucha por la portería.

“Todo el mundo conoce la relación entre Wuilker y yo. Prácticamente hemos crecido juntos en un buen nivel y compartimos muchísimas cosas gracias a la selección. Eso lo hizo tanto tiempo de entrenamiento y el feeling que hubo en cada concentración y módulo. Estuvimos en constante comunicación, eso perduró en el tiempo y continúa por ahora”.

Asimismo, contó sobre la preparación que tuvo en aquella época donde los módulos de la Vinotinto sub-20 era el pan de cada día. Se trataba de un juego entre los porteros convocados y el cuerpo técnico, específicamente en lanzamiento de penales.

“La mayoría de esas competencias era con el cuerpo técnico de la selección. Nos retaban y con espíritu competitivo, empezando por mi persona, era el primero que quería ganar. Terminaba siendo algo que nos unía con el cuerpo técnico. Lo importante fue la constancia que hubo, que a pesar de ser un juego, nos ayudaba”, dijo.

Actualmente, se siente mucho más cómodo en todas estas ejecuciones desde los doce pasos. La práctica hizo al maestro y ahora disfruta este tipo de jugadas, donde se ha visto muy bien en muchas oportunidades.

“Todo sirve porque al tiempo termina siendo evolutivo para ti y termina reflejándose en algún partido importante. El Joel Graterol de ahora lo tomo como si tuviera la ventaja. Solo pienso en atajarlo. Si me pongo a pensar en que tengo la desventaja, termino perdiendo. La asumo con más confianza y una mentalidad ganadora. Es lo que te permite salir airoso. Demanda de mucha concentración y calma”.

La mejor decisión de Joel Graterol: salir de su zona de confort

En 2015, Joel Graterol debutó con el equipo principal de su ciudad de nacimiento: Carabobo FC. Sin embargo, no tuvo la oportunidad de ver tanta acción como aspiraba, apenas jugó un poco más de 120 minutos en dos partidos.

Esto lo llevó a tomar la decisión de buscar otros aires. “Dios hace las cosas perfectas en su tiempo perfecto. Yo nunca me imaginé ir a Zamora, siempre me imaginé jugar en Carabobo donde estuve desde la sub-18. Cuando no jugaba era un hincha más porque fue el equipo que me abrió las puertas al mundo profesional. Pensé que iba a jugar aquí y ser titular, pero no se dieron las cosas”, contó.

Incluso el dinero no era el motivo, su ilusión era retomar la continuidad para continuar con su sueño y Zamora FC brindó esa oportunidad.

Joel Graterol y el título con Zamora FC. / Twitter personal.

“Me hacía falta salir de mi comodidad. Era doloroso y nostálgico porque tenía toda una vida en la misma casa. Yo no quería dinero, quería jugar y no me importaba dónde. Fui al Zamora y se lo dije al presidente y a mi representante. Cuando en Carabobo no se dio la oportunidad, tuve que dar un paso al costado”, recordó Joel Graterol.

Fue en Barinas donde retomó nuevamente el ritmo e incluso ganó una estrella. Esto le dio la posibilidad de disputar la Copa Libertadores (2019) y también la Copa Sudamericana (2018).

“En Zamora salieron las ganas de sacar lo mejor de mí, luchar por un sueño y mostrar de qué estaba hecho. No fue fácil, demandó muchos sacrificios y trabajo duro. Aguanté muchas cosas. Crecí como profesional y como persona. Cuando miro atrás, digo que fue necesario salir de tu casa”, declaró a Triángulo Deportivo.

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