Machís pasó de estremecer Cachamay a hacer temblar a España

Corría el año 2011 en Puerto Ordaz. Se jugaban los Juegos Nacionales Juveniles, y todos tenían que ver con las habilidades de un jovencito de la selección de Delta Amacuro. Tenía una sonrisa ingenua, una velocidad endemoniada, y un grandísimo olfato goleador. Darwin Machís ya se las ingeniaba, siendo un tímido muchachito oriundo del estado más depauperado de Venezuela, para hacer ruido.

No tardó en llamar la atención de Mineros de Guayana, y un ofrecimiento para conformar el equipo Sub 20 a su entonces representante, Sebastián Cano, bastó para que el chamito se quedara a vivir ahora del otro lado del Río Orinoco, en Ciudad Guayana.

Y con la misma velocidad, llegó a la Sub 20 del conjunto negriazul, y llenó la retina del técnico del primer equipo, uno que algo sabe de delanteros, no sólo porque su hijo es uno de los más prolíficos arietes de la Vinotinto, sino porque él mismo fue uno de los más brillantes atacantes de la era anónima de la selección venezolana.

«Recuerdo que nos hablaron de él, y comenzamos a seguirlo», rememoró Carlos Maldonado, desde su confinamiento en Puerto Cabello, a la espera de la reanudación del torneo de balompié venezolano. «Íbamos a todos los partidos con Lobo (Caraballo, su asistente técnico en Mineros), y la verdad era impresionante su velocidad, y sobre todo, el atrevimiento. Era encarador, y muy atrevido. Una rareza para un muchacho de su edad. Ya despuntaba», contó.

«Tanto así, que yo, que era de incluir a los juveniles en la primera línea, casi siempre laterales, le tuve que hacer un espacio. Y mira que no estaba fácil. Ese equipo tenía a (Ángel) Chourio, a Zurdo (Rojas), (Alejandro) Guerra, (Richard) Blanco. Y de alguna manera, a Machís había que ponerlo. Un muchacho de sus condiciones, derrumbó la puerta él solo», destacó Maldonado, sobre aquellos días del año 2012, cuando el actual extremo izquierdo del Granada debutó en primera división.

Estruendo

Una de las características más llamativas que encontró Maldonado en Machís, era su humildad. «Es un muchacho bueno. No tenía malicia en aquel tiempo. Y a veces por eso se metía en problemas. Pero le supimos dar la guía adecuada. Y él es un chico muy inteligente. Escucha. Agarra los consejos. Los agradece. A mí no puede sino contentarme lo que está viviendo ahora», precisó.

Carlitos aseguró que cada movimiento de Machís en Cachamay era tan vertiginoso, que parecía que iba acompañado del repique de tambores y de la sonoridad del calipso guayanés. «Parecía que cada vez que agarraba la pelota, bajaba música de la tribuna. Era puro calipso.

Todo se estremecía. Lo recuerdo y me erizo. Iba siempre rápido. Pero preciso. Un ritmo endemoniado. Y además un muchacho que, cómo ya te dije, es muy inteligente para hacer diagonales, y atacar los espacios. Nosotros le sacamos muchísimo provecho. No sólo a él. A mí me tocó, estimo, una linda generación de jóvenes en ese club. (Jhon) Chancellor, Ali Meza, y todos rindieron», destacó.

«Darwin me lo hizo fácil», continuó el ex atacante de Caracas y Táchira en el fútbol venezolano. «Lo puse a debutar en un partido, creo, de la segunda ronda de la Copa Venezuela. El chamo entró titular y metió tres goles, y ganamos ese partido. De ahí en adelante, le tuve que abrir el espacio. No me quedaba otra, me tumbó la puerta», recordó entre risas.

Imparable

Para Maldonado, las condiciones de su ex pupilo están a prueba de balas. Y no sólo eso. Es un convencido que el futuro del oriundo de Tucupita, no se quedará en el Granada. «Yo estaba en España en el año que él reventó la segunda división (con el Cádiz, en 2018). En media temporada se la comió. Le quedaba ya muy pequeña. Por eso no me ha extrañado lo hecho hasta ahora», dijo.

«Y tampoco dudo que lo que hizo este año, con dos goles al Real Madrid, y con tantos partidos de titular, le sirva para dar un salto importante. Yo lo veo jugando en un buen club en Europa. Quizás suene atrevido, pero cómo no tenerle fe a este muchacho, que ha logrado todo lo que quiso», apuntó Carlitos.

Cómo DT, Maldonado además valoró el crecimiento de las habilidades de Machís, desde sus días en Mineros. «Hoy, obviamente, es un jugador más completo. Si bien se ha circunscrito a la banda, ahora hace recorridos largos, hace la banda completa y pone a trabajar al lateral del equipo rival», dijo.

«Si ven el gol contra el Madrid, llega en el segundo tiempo, con Carvajal desgastado de perseguirle, y le gana la espalda con otra de sus fortalezas. Marca muy bien las diagonales. Es un muchacho muy inteligente para el juego. Y tiene una pegada bárbara. Con los dos perfiles.

Algo que traía ya del fútbol de salón. A mí me enorgullece mucho su crecimiento, porque él era habilidoso para el regate y mover la pelota por el fútbol sala, pero ganó en Mineros recursos de futbolísta, que incorporó muy rápido. Yo insisto, sé que Darwin Machís jugará en un gran club, tanto talento no pasará desapercibido», remató Maldonado, el DT que hizo debutar en primera al mejor jugador venezolano en el exterior en el 2020. 

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