Argentina: Maradona no va a morir nunca, va a quedar entre nosotros

Argentina llora, se les fue su Dios: Maradona ha muerto. El cielo se nubla como los ojos de sus fanáticos. En Buenos Aires, la lluvia se hace presente tan tenue como la voz de quien le cuenta a sus amistades la noticia que ha visto en los medios de comunicación. Todos hablan de lo mismo, sin importar colores o posición política. Diego les dio una copa, alegría y mucho fútbol. 

Entre truenos y un fuerte aguacero comenzaba la madrugada del 25 de noviembre. “Parece que se va a caer el cielo”, expresó una mujer en un grupo de Whatsapp. Nunca se imaginó que en horas del mediodía lo que iba a caer sería la noticia que conmocionó al mundo: Murió Diego Armando Maradona.

Los hechos 

A las 13:04, hora argentina, Clarín publicó la información. Su página colapsó. Algunos buscaban enterarse de la noticia, otros se negaban a creer lo ocurrido. En la televisión los reporteros secaban sus lágrimas. “Esta es la noticia que nadie quiere dar”, soltó un ancla en plena transmisión.  

Las ambulancias llegaban a la casa de Diego en Tigre, mientras que las personas aún buscaban digerir lo ocurrido. Los alrededores de su residencia se convirtieron en una sala de prensa, aunque también hubo fanáticos que se acercaron a darle un último adiós. 

A Maradona se le paró el corazón y a su gente se le detuvo el tiempo. “Cuando puse la tele y vi la noticia se me vino el mundo abajo”, comentaba Cindy Vera, quien se cubría con un tapabocas que dejaba ver la firma de su ídolo.

Con el pasar de las horas los fanáticos empezaron a buscar dónde llorar a su D10S. Sin importar la distancia social por la pandemia del Covid-19 y las restricciones para usar el transporte público, poco a poco se fueron trasladando a distintos puntos: la casa de su infancia en Villa Fiorito, la casa donde vivió en Villa del Parque, el estadio Diego Armando Maradona en La Paternal, La Boca, el Obelisco, entre otras locaciones que fueron parte de su historia. 

“Maradona no va a morir nunca, Maradona va a quedar entre nosotros”, gritaba un fanático con la certeza de que siempre estará presente. 

Diego Maradona es un sentimiento 

Maradona era sinónimo de Argentina. “Tú ibas a cualquier parte del mundo y te mencionaban a Maradona”, recordaba un joven sobre su viaje a Marruecos mientras se le iba una lágrima en el teclado. 

Para muchos argentinos, después del Mundial de 1986, Diego se convirtió en su gran referencia. “Nosotros tuvimos dos dioses: Dios de la vida y el Dios del fútbol que fue Maradona”, exclamó Fernando Nuñez en medio de cientos de personas que se acercaron al icónico Obelisco. 

Las pantallas de publicidad que rodean al monumento recordaban los goles de Maradona. “Marado, Marado”, cantaban quienes con o sin tapabocas despedían a la figura más importante de la selección albiceleste. Por momentos hubo llanto cuando se reencontraban los amigos maradonianos, pero al rato parecía una grada en pleno partido. 

Los autobuses iban y venían en las calles aledañas, ya que la reconocida 9 de julio estaba cerrada. En el transporte público, vacío porque solo pueden usarlo personas autorizadas, se escuchaban videos con los goles y notas de voz contando cómo se vivía el ambiente en sus barrios. “Ahora todos son fanáticos de Maradona. Todas las calles están cerradas en La Boca. Ahí lo que va a haber es Covid”, hablaba una señora a través de su celular. 

Y es que si bien hay miles que aman a Maradona, hay otros que no tanto por sus problemas extradeportivos y opiniones políticas. “Yo no lo quiero, pero esto no me alegra”, decía una joven a su amiga. Sin embargo, en la cancha era un indiscutible.  “Quizás no coincida con muchas cosas fuera de la cancha, pero adentro es el más grande”, aseguraba un animador de carreras en sus redes sociales.

En la piel de miles 

Diego Armando era más que un personaje ilustre que estaba retratado en banderas, camisetas y tatuajes. Diego era un sentimiento para quienes lo seguían, aunque nunca pudieron cruzar una palabra con él.

“Yo no lo conocía en persona. Mi papá me dejó el amor hacia él. Yo recuerdo cuando salimos campeones en el 86. Ese día había emoción, llanto, alegría, estábamos en casa. Para mí, él es único y no habrá otro igual”, afirmaba Cindy Vera tras secar sus lágrimas. 

Para ella, el recuerdo del goleador es tan imborrable que tiene cinco tatuajes dedicados a Maradona, uno de esos es su imagen besando la copa. “Me lo hice hace 14 años, ese momento es único. Hoy me quería tatuar uno, pero me vine para acá (el Obelisco)”, agregó la dama de 43 años. 

La madre de tres hijos ve todos los días videos de Diego, como si fuesen los momentos históricos de sus niños. No pertenece a la iglesia Maradoniana, pero es amiga de muchos feligreses. El día que su jugador favorito cumplió 60 años, el 30 de octubre, estaba enferma y no pudo salir a festejar. “Le canté cumpleaños en mi casa”, reveló. 

Su próximo tatuaje obviamente se lo dedicará a su ídolo. “Él se equivocó y pagó. La pelota no se mancha”, esa será la frase que dejará grabada en su cuerpo como un homenaje. 

Maradona y su regalo de Venezuela para un fanático argentino 

Fernando Núñez seguía los pasos de Maradona desde que estaba en Argentinos Juniors. Su club siempre ha sido Gimnasia y Esgrima de La Plata, por lo que el 5 de septiembre de 2019 recibió la mejor noticia de su vida: el 10 iba a dirigir al Lobo de sus amores. 

Lo que nunca se esperó es que a quien vio alzar la copa del mundo le regalaría un obsequio de un país que no conoce. Diego Armando solía usar la gorra de Venezuela, a veces con el 4F que identifica al chavismo y otras sin esa marca. En un entrenamiento de Gimnasia, Fernando salió premiado. 

“Maradona me regaló la gorra y la firmó, estuve en su cumpleaños, fuimos a la clínica y ahora venimos de Tigre, a dos horas de La Plata”, relataba mientra mostraba con orgullo la gorra tricolor. 

Sus ojos delataban tristeza, se enteró de la noticia por su esposa. Aún no sabe cómo reaccionar a lo ocurrido. Solo está seguro de que en sus manos tiene una reliquia que guardará para el resto de la vida. “Voy a hacer un cuadro para que el resto de mi familia sepa que tengo la gorra que me firmó Maradona”. 

Más allá de lo material, en su corazón siempre atesorará el gol a los ingleses y el día que Diego debutó como director técnico de su club. “¡Qué más puedo pedir!”. 

El 10 se ha ido, el hombre que parecía invencible y ganador de batallas no pudo más. Esta vez no le cortaron las piernas, tampoco se manchó la pelota, solo se llenó de lágrimas por su partida. Su recuerdo será imborrable, porque lo amen o no, siempre habrá alguien que hablará de Diego Armando Maradona.

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