La historia del papelito que usó Jens Lehmann para eliminar a Argentina en Alemania 2006

En los cuartos de final de Alemania 2006, Miroslav Klose hizo lo que mejor supo hacer cada vez que jugó una Copa del Mundo: metió un cabezazo certero que batió el arco de Argentina. El Estadio Olímpico de Berlín reprodujo un enorme alarido de teutones felices. El juego se empató a un gol y así llegó a la tanda de tiros desde el punto penal. Ese fue el momento de Jens Lehmann y el archifamosísimo “papelito”, la gran chuleta que se llevó la atención en el Mundial 2006.

Para el momento, y ya siendo un jugador muy curtido, Lehmann era uno de los cancerberos élite del mundo. No obstante, aunque fue un buen guardameta, siempre estuvo opacado por la inmensidad de Oliver Kahn, de la misma edad y su compañero de selección. Jürgen Klinsmann prefirió a Lehmann, proveniente del Arsenal, para el Mundial y no a Kahn, flamante capitán del Bayern Múnich, y estrella en Corea-Japón 2002.

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Argentina comandada por Juan Román Riquelme, pues Lionel Messi se encontraba muy joven, estaba cerca de volver a las semifinales. Alemania era un viejo rival, el enemigo máximo de 1986 y 1990 que hasta tuvo el atrevimiento de derrotar a Diego Armando Maradona en Italia. Los jugadores albiceleste, de azul marino para la ocasión, creyeron que Jens Lehmann desplegaba una guerra psicológica al sacar un papel en la tanda de penales y leer, fue una de las imágenes más recordadas del Mundial 2006.

El estudio alemán

Hace un tiempo Riquelme habló sobre la teoría de la astucia alemana. Dijo con mucha seguridad que Lehmann no tenía nada escrito en el papel. Para él, solo era una farsa para removerle la concentración a los sesos de los gauchos y ganarles psicológicamente. Nunca, ni cerca, estuviste errado en campos de juego como sí en esa ocasión, Román.

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En una larga y divertida entrevista para La Nación, Jens Lehmann recordó el icónico momento en el que solo existieron él y el papelito en la inmensidad del Estadio Olímpico de Berlín, y ante la presión de una tanda de penales de los cuartos de final del Mundial 2006. Clase de escenario, ¿no? Poco antes de comenzar con los tiros, Andreas Koepke, miembro del cuerpo técnico de Alemania, le entregó el papel al arquero. Se trataba de un blanco papelito del Berlin Schlosshotel Grunewald, trinchera de los germanos para el momento.

Para la mañana del 30 de junio de 2006, el día del partido, Lehmann y sus cercanos sabían cuáles eran los patrones de casi todos los pateadores argentinos. Incluso se había estudiado a Messi, a pesar de ser un jovencito. El único que era un misterio para Alemania era Esteban Cambiasso, jugador del Inter de Milán para ese entonces.

“Había visto mucho, pero no sobre Cambiasso. Él era el único que no estaba en la lista”, contó Jens Lehmann sobre el famoso papelito del Mundial 2006. “No sabía cómo pateaba penales, pero sí los tiros libres. Ante el Villarreal recordé que ejecutó un tiro libre a la misma esquina que eligió en Berlín. Antes de que pateara recordé eso. Y ahí fui”.

Jens Lehmann y Alemania a semis del Mundial 2006

El instinto no le falló al gran portero. Se tiró a su izquierda, y tapó el disparo de Cambiasso. Alemania tomó el gramado del Olímpico de Berlín en celebración por estar en semifinales, fase en la que Italia la sacó en tiempo extra. Poco antes de dejar en nada a Cambiasso, y toda Argentina, Lehmann había tapado el segundo penal de la tanda ejecutado por Roberto Ayala, quien sí estaba en el papel. Y aunque no pudo con los tiros de Julio Cruz y Maxi Rodríguez, el arquero también se arrojó al lugar correcto. O sea, siempre estuvo claro a dónde irían los balones.

Aunque la letra era de Andreas Koepke, y Jens Lehmann quedó como el gran científico de los penales en el Mundial 2006, se dice que el crédito fue el suizo Urs Siegenthaler, jefe de scouteo de la selección. Oliver Bierhoff llegó a decir que “todos los penales argentinos de los últimos tres años habían sido estudiados”.

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Lo cierto es que el papelito se convirtió en una reliquia sagrada. Pasó de estar en la media de Jens Lehmann a ser subastado por un millón de euros en diciembre de 2006. Luego fue exhibido en el Museo de Historia Contemporánea de Bonn.

“¡Obviamente me sorprendí porque esas notas se volvieron tan, tan famosas! No ha dejado de sorprenderme el misticismo y la importancia que se le ha dado”, dijo Jens Lehmann sobre el papelito del Mundial de 2006. “Lo bueno es que el dinero que se ganó fue donado a chicos con necesidades, así que fue una historia fantástica de principio a fin”.

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