El “Milagro de Estambul” del Liverpool cumple 15 años

Cuando piden recordar una final que reúna todos los requisitos para ser una joya en el fútbol, siempre hay que tener presente el “Milagro de Estambul”. Un equipo como el Milán se veía inmenso con sus estrellas, pero fue sorprendido con un ataque casi imposible del Liverpool en la Liga de Campeones de la 2004-2005.

Un 25 de mayo de 2005, los roseneros estaban a solo minutos de levantar la orejona, pues parecía que el conjunto inglés se había quedado sin municiones. Sin embargo, lograron una remontada única e histórica que es recordada como el mejor duelo de la historia en el balonpié.

Los “Reds” llegaban al partido por la conquista de la UEFA Champions League contando con Steven Gerrard como principal figura y enfrentarían al Milán, dirigido nada más y nada menos que por Carlo Ancelotti.

El equipo inglés dejó en el camino al Bayern Munich, a la Juventus y al Chelsea para llegar hasta la última prueba y tener la posibilidad de proclamarse como los mejores de Europa gracias a la unión de sus jugadores.

En contraste, el Milán llegaba plagado de figuras como Cafú, Paolo Maidini, Andrea Pirlo, Gennaro Gattuso, Kaká, Andriy Shevchenko y Hernán Crespo, siendo ampliamente favoritos después de eliminar al Manchester United, al acérrimo rival: el Inter de Milán y al PSV Eindhoven, probablemente era el mejor plantel del continente.

Un comienzo totalmente italiano

La sede del gran evento era Estambul, Turquía, una ciudad tan exótica como lo que estaba a punto de ocurrir ahí.

Las cosas empezaron muy mal para el Liverpool, que recibió el primer gol apenas a los 15 segundos, obra del capitán italiano Paolo Maldini.

Era muy temprano como para pensar que dicha anotación fuera definitiva, sin embargo, el argentino Hernán Crespo había destrozado la esperanza de muchos aficionados de los ‘Reds’ con un par de tantos, al minuto 39 y al 44 para irse al descanso con una ‘cómoda’ ventaja de 3-0.

Un despertar esperanzador

Pocos creían en la remontada milagrosa de los ingleses, que se vieron ampliamente superados en la primera mitad.

Bien dicen que hay que morir en la cancha con dignidad, luchando por conseguir la victoria sin importar las adversidades o el resultado, a fin de cuentas, uno nunca sabe si el esfuerzo será suficiente o no hasta que el árbitro dé el silbatazo final.

Así lo entendieron los dirigidos por Rafael Benítez, desde su portero Jerzy Dudek, que se convirtió en una auténtica muralla para evitar más anotaciones en contra. Hasta ‘Stevie G’, que no se cansó de intentar marcar.

Entonces surgió un destello de esperanza cuando el emblemático capitán acortó distancia 3-1 al minuto 54 con un cabezazo y poco tiempo después, el checo Vladimir Smicer, que entró de cambio, ponía el 3-2 al 56 para mantener el sueño vivo con un disparo que fue rasguñado por el arquero brasileño Dida.

Era algo totalmente inesperado, en tan solo 11 minutos, el Liverpool se volvió a meter al juego. Se puso a un gol del empate que obligaría el tiempo extra.

Xabi Alonso se paró frente al arquero brasileño, Dida. Luego de que el árbitro pitó pena máxima a favor de los ingleses, Alonso pateó, pero fue tapado por el cancerbero de los italianos. Aunque la suerte corrió a favor de los “Reds” y con la pelota viva en el área el español volvió a rematar para colocar la paridad.

Suerte o justo vencedor

Tras el empate en el marcador, los equipos lo dieron todo con fuertes ataques combinados, pero con más intensidad del lado de los rosonneros. Sin embargo, no hubo mayor sorpresa y debieron decidir en la tanda de penales.

Los penales en el futbol son considerados una ruleta rusa. Un factor de suerte y de calidad se nota en estas instancias. Hasta el rematador más excelso puede fallar en el momento preciso.

Serginho y Andrea Pirlo fallaron en sus turnos, mientras que Dietmar Hamann y el francés Djibril Cissé salieron exitosos.

En la tercera oportunidad de los italianos Jon Dahl Tomasson cobró sin problemas, pero John Arne Riise fue descifrado por Dida.

Le tocó el momento al brasileño Kaká y este no titubeó para mandarla a las redes. Vladimir Smicer hizo lo mismo por los ingleses y dejó el duelo manos del arquero Jerzy Dudek.

El milagro era un hecho

Era el momento de la verdad, Andriy Shevchenko estaba obligado a anotar para mantener a su equipo en la contienda. Lucía convencido de poder hacerlo con el pie derecho, pero decidió buscar el centro y Dudek le impidió el gol para sellar la quinta coronación del Liverpool en UEFA Champions League 3-2.

Ahora, al equipo cuyo himno es «You’ll never walk alone (Nunca caminarás solo)» se le presentó una nueva oportunidad de levantar la ‘Orejona’ 14 años después de aquel “Milagro de Estambul”. No falló al dejar tendido al Tottenham Hotspur. Sin embargo, ningún juego o final ha sido mejor que aquella del 2005.

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