Mizael Rosas, el venezolano entrenador en filial de Independiente del Valle

José Mizael Rosas, venezolano, entrenador de fútbol desde el 2001; emigró hace par de años a Ecuador y hoy entrena la filial del Independiente del Valle en Ambato.

En Venezuela comenzó en 1994 como jugador de fútbol sub-15 en la Academia de Fútbol Giuseppe Antonelli, ubicada en Maracay. En el 2001 ingresó a estudiar en la UPEL y el profesor de fútbol Omaña le ofrece que sea su asistente. Ese fue su primer paso, pero la oportunidad le llegó cuando el sr Antonelli le ofreció entrenar la categoría sub-6. En la Academia dirigió varias categorías durante 17 años, hasta enero del 2018 que emigró a Ecuador.

“Mi primera experiencia laboral fue en el sur del Ecuador, en Portovelo, pasé mi hoja de vida por Facebook a varias academias deportivas del país y me respondió el Club Formativo de Fútbol El Minero, donde estuve como entrenador durante un año”, relató Rosas.

Sin embargo, la vida llevó al dirigente criollo a mudarse a ciudad de Ambato, más cerca de la capital; allí le llegaron excelentes oportunidades como entrenador.

“Hice unos entrenamientos personalizados al atleta Alexander Moreira, quien había sufrido un accidente en la columna. Ahí vió mi trabajo el dueño de un equipo de tercera división llamado Kumho Tire; me preguntó si tenía disponibilidad para trabajar con ellos y ya tengo un año dirigiendo al equipo. Es un torneo bastante exigente, una liga fuerte. Llegamos invictos a la final de la primera fase de la Federación Deportiva Provincial de Ligas  Barriales y Parroquiales Tunguragua (Fedeprobat) y quedamos campeones invictos. Esa fue la mejor experiencia, todos me felicitaron por ser un extranjero, sentir ese reconocimiento fue bonito”.

Llegada al Independiente del Valle

Hace cinco meses, a José se le presentó otro reto laboral, esta vez con la filial del Independiente del Valle en Ambato. “El dueño del Kumho Tire, me recomendó con el entrenador del Independiente del Valle, Álvaro Carcelén. El club me hizo unas pruebas (junto a otros entrenadores) y afortunadamente fui seleccionado”, expresó. En su experiencia como entrenador de las categorías sub-8 y sub-9; el equipo lo ha invitado al centro de alto rendimiento en Sangolquí,  para talleres de actualización y mejoramiento en el desarrollo profesional.

A Mizael le ha tocado aprender a entrenar en un país diferente al suyo. “Es otra cultura, otra manera de ver el fútbol. Aquí son perfeccionistas con el entrenamiento, son detallistas con la metodología. Acá es distinto, es una pasión, como en Venezuela se desviven por el beisbol, así es con el fútbol en Ecuador”, indicó.

A su vez, tiene como meta aportar lo máximo a ambos equipos; transmitir lo que aprendió en Venezuela y sobre todo adquirir experiencias y aprendizajes. “En Ambato saben que existe un venezolano entrenador que con disciplina y responsabilidad hizo bien las cosas y eso me abre puertas” afirmó José.

Colegio y patinaje

En un colegio prestigioso de la ciudad ambateña, estuvo como entrenador de ajedrez; pero por la ausencia del entrenador de fútbol, hizo la suplencia y quedó fijo en el puesto desde enero. “La organización de los juegos escolares y el protocolo es otro nivel. Está la Federación Deportiva de Tunguragua que son muy ordenados y estrictos. En eso nos llevan una amplia ventaja a Venezuela” agregó respecto a su labor en una institución colegial. A parte, tiene un año trabajando en una academia de patinaje donde le tocó aprender de la preparación física pero le ha ido muy bien.

Entrenadores emigrantes

“Debo reconocer que la formación que hemos tenido en Venezuela ha sido excelente y la cultura de Ambato permite que uno encaje. Conozco a otro entrenador paisano, Carlos Lezama, el cual entrena en un colegio prestigioso y además fundó su propia academia”; expresó Mizael a quien también le gustaría formar su academia de fútbol y de patinaje pero en Venezuela.

Aunque no todo ha sido color de rosas, paralelo a ejercer su profesión, Mizael tuvo que laborar como tapicero, limpiando un restaurante de pollo, en una panadería y en una ferretería pero le deja un mensaje a quienes emigraron y tienen la responsabilidad de formar atletas “Sigamos trabajando, no desmayemos. Así como estamos transmitiendo conocimientos, estamos aprendiendo. Esta experiencia y vivencia que estamos adquiriendo debemos llevarla a Venezuela cuando regresemos”, finalizó el aragüeño.

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